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Dato #23 Naturaleza

10 cosas del mar que te harán decir "¿qué?"

El número 1 es inmortal (casi).

29 de septiembre de 2026 · 28 min de lectura

El mar está lleno de seres y fenómenos que parecen inventados: corales de miles de años, peces que fabrican arena, tiburones que vivieron siglos y medusas capaces de rejuvenecer.

Estos diez datos explican cómo funcionan, cómo los descubrieron los científicos y por qué su estudio importa para proteger los océanos, de los que depende buena parte de la vida del planeta.

DATO 10Algunos corales tienen miles de años

Los corales negros de las profundidades crecen lentísimo, pero pueden vivir miles de años. En 2009, un equipo de investigadores liderado por Brendan Roark, entonces en la Universidad de Stanford, analizó con radiocarbono muestras de corales de aguas profundas de Hawái. Una colonia de coral negro del género Leiopathes tenía más de 4.000 años, alrededor de 4.265, lo que la convierte en uno de los animales más longevos conocidos. Es decir, empezó a crecer cuando se construían las pirámides de Egipto.

A pesar de su nombre, los corales negros no suelen ser negros por fuera: sus pólipos, los pequeños animales que forman la colonia, pueden ser blancos, naranjas, rojos o amarillos. Lo que es negro es su esqueleto interno, hecho de una sustancia córnea, formada por proteínas y quitina, muy distinta al esqueleto calizo de los corales que forman los arrecifes tropicales. Viven en aguas profundas y oscuras, a menudo entre 300 y 3.000 metros de profundidad, sin necesidad de luz, porque no tienen algas simbióticas que hagan la fotosíntesis. Se alimentan capturando pequeñas partículas de materia orgánica y plancton que flotan en el agua.

¿Cómo se sabe su edad? Los corales negros crecen añadiendo capas concéntricas, parecidas a los anillos de los árboles. Al cortar una rama, se pueden ver esas capas. Para calcular su edad con precisión, los científicos miden la cantidad de carbono-14, un isótopo radiactivo que se desintegra a un ritmo conocido, en las capas más internas y más externas. Así calcularon que crecen solo unos 5 a 20 micrómetros al año en grosor, es decir, unas milésimas de milímetro. Por eso tardan siglos en formar una rama gruesa.

Estos corales son archivos del pasado: sus capas guardan información química sobre las condiciones del océano durante miles de años, como la temperatura, la cantidad de nutrientes o la presencia de contaminantes, lo que los convierte en una herramienta valiosa para estudiar el clima.

Otros animales marinos también viven muchísimo. Algunas esponjas de vidrio de las profundidades antárticas podrían tener más de 10.000 años, aunque la cifra es muy incierta. Y la almeja Arctica islandica, llamada Ming, recogida en Islandia en 2006, tenía 507 años cuando murió, al abrirla para estudiarla sin saber su edad.

Los corales negros son muy vulnerables. Como crecen tan despacio, si se destruyen tardan siglos o milenios en recuperarse. Durante años se han recolectado para fabricar joyas, sobre todo en Hawái, donde el coral negro es la gema oficial del estado. También los dañan la pesca de arrastre de fondo, que arrasa todo lo que encuentra en el lecho marino, y la posible minería submarina, que busca metales como el cobalto y el níquel en el fondo del océano para fabricar baterías. Muchos corales negros están protegidos por la CITES, la convención internacional que regula el comercio de especies amenazadas, desde 1981.

Los ecosistemas de corales de aguas profundas, que existen también en el Atlántico, incluso frente a las costas de España, como en el banco de Galicia o el cañón de Avilés, son refugio de muchas especies de peces y otros animales, y se están estudiando y protegiendo cada vez más.

Por qué importa. Los corales negros muestran que algunos seres vivos pueden durar milenios, y que destruir un ecosistema profundo puede tener consecuencias que duren siglos.

DATO 9El pez loro fabrica arena

El pez loro es un pez de colores llamativos, verdes, azules, rosas y amarillos, que vive en los arrecifes de coral tropicales. Su nombre viene de su boca, que tiene forma de pico, parecida a la de un loro. Ese “pico” está formado por dientes fusionados, más de 1.000 dientes dispuestos en hileras que se van reemplazando, y es extremadamente duro: un estudio de 2015 encontró que está hecho de un mineral, la fluorapatita, organizado en fibras entrelazadas, lo que lo convierte en uno de los materiales biológicos más resistentes conocidos.

Con ese pico, el pez loro raspa las algas que crecen sobre el coral muerto y las rocas. Al hacerlo, arranca también trozos de roca caliza y de coral, que tritura con unos dientes adicionales que tiene en la garganta, llamados dientes faríngeos. Lo que no puede digerir, los restos de roca y coral molidos, lo expulsa con sus heces en forma de arena blanca y fina. Algunos estudios estiman que un solo pez loro grande puede producir cientos de kilos de arena al año, y en algunas especies de gran tamaño, como el pez loro cototo o Bolbometopon muricatum, hasta una tonelada. Por eso, en muchas playas tropicales, como las de Hawái, las Maldivas o el Caribe, una parte importante de la arena blanca de la playa ha pasado por el intestino de un pez loro. Otras partes vienen de restos de conchas, corales y algas calcáreas.

El pez loro tiene un papel muy importante para la salud de los arrecifes. Al comerse las algas, evita que estas crezcan demasiado y cubran el coral, lo que impediría que las larvas de coral se asienten y crezcan. En los arrecifes donde se pescan demasiados peces loro, las algas pueden dominar y el arrecife se degrada. Por eso, en algunos lugares, como Belice o Bonaire, se ha prohibido su pesca para proteger los arrecifes. En el Caribe, un informe de 2014 de la UICN y otras organizaciones concluyó que la pérdida de peces loro y de erizos de mar era una de las principales causas del declive de los corales, junto con el calentamiento del agua.

El pez loro tiene otras curiosidades. Muchas especies son hermafroditas secuenciales: nacen como hembras y, más tarde, algunas se convierten en machos, cambiando también de color. En muchos casos, cuando muere el macho dominante de un grupo, la hembra más grande se transforma en macho. Por eso los colores de una misma especie pueden ser muy distintos según su edad y sexo, lo que durante mucho tiempo confundió a los científicos, que llegaron a describir el mismo pez como especies diferentes.

Otra curiosidad es su forma de dormir. Algunas especies de pez loro, al anochecer, segregan una capa de moco a su alrededor, que forma una especie de saco transparente o capullo, dentro del cual duermen. Un estudio de 2011, de la Universidad de Queensland, mostró que este capullo los protege de los parásitos, como unos pequeños crustáceos llamados isópodos que se alimentan de su sangre por la noche. Puede que también ayude a ocultar su olor a los depredadores, como las morenas. Fabricar el capullo les cuesta alrededor de un 2 % de su energía diaria.

Hay unas 95 especies de peces loro, que pueden medir desde unos 30 centímetros hasta más de un metro en el caso del pez loro cototo.

Por qué importa. El pez loro muestra cómo un solo animal puede ayudar a mantener los arrecifes y a crear las playas, y por qué su protección es importante para los ecosistemas tropicales.

DATO 8El agua del océano tardaría unos mil años en recorrer el planeta

La circulación termohalina es un sistema de corrientes oceánicas que mueve el agua por todos los océanos del mundo, impulsada por las diferencias de temperatura (thermo) y de salinidad (haline) del agua, que cambian su densidad. Se la conoce también como la cinta transportadora oceánica global. Se estima que una “gota” de agua puede tardar alrededor de 1.000 años en completar el recorrido completo, aunque las cifras varían entre unos cientos y más de mil años según el camino.

¿Cómo funciona? El agua fría y salada es más densa y se hunde, mientras que el agua cálida y menos salada es más ligera y se queda en la superficie. En el Atlántico Norte, cerca de Groenlandia y el mar de Noruega, el agua de la superficie, que llega desde los trópicos transportada por corrientes como la corriente del Golfo, se enfría mucho al contacto con el aire polar. Además, cuando se forma hielo marino, la sal queda en el agua líquida, que se vuelve más salada. Esa agua fría y salada se hunde hasta el fondo del océano, formando lo que se llama Agua Profunda del Atlántico Norte. Como vimos en otro artículo, en el estrecho de Dinamarca esa caída forma una cascada submarina gigante.

Esa agua profunda viaja lentamente hacia el sur, por el fondo del Atlántico, hasta la Antártida, donde se une a otra agua muy fría que también se hunde. Desde allí, se distribuye por los océanos Índico y Pacífico. Poco a poco, a lo largo de siglos, el agua se va calentando y mezclando, y vuelve a subir a la superficie, en un proceso llamado afloramiento, sobre todo en el Pacífico y el Índico, y alrededor de la Antártida. Después, las corrientes superficiales la llevan de vuelta hacia el Atlántico Norte, cerrando el circuito.

Este sistema tiene una enorme importancia para el clima. Transporta calor desde los trópicos hacia las latitudes altas, lo que ayuda a que el clima de Europa occidental sea más suave que el de otras regiones a la misma latitud, como el este de Canadá o Siberia, aunque los vientos también influyen mucho. Además, la circulación termohalina transporta oxígeno a las profundidades del océano, lo que permite la vida en el fondo marino, y nutrientes desde las profundidades a la superficie, donde alimentan al plancton, base de la cadena alimentaria. También ayuda a almacenar dióxido de carbono en las profundidades del océano durante siglos, lo que influye en el clima.

El funcionamiento de este sistema lo describió el oceanógrafo estadounidense Wallace Broecker, que en 1987 popularizó la metáfora de la “gran cinta transportadora” y fue uno de los primeros en advertir de que podría cambiar con el calentamiento global. Broecker también popularizó el término “calentamiento global” en un artículo de 1975.

La parte atlántica de este sistema, la AMOC, preocupa a los científicos. El deshielo de Groenlandia y el aumento de las lluvias en el Atlántico Norte añaden agua dulce, que hace el agua superficial menos densa y dificulta que se hunda. Algunos estudios indican que la AMOC está en su punto más débil en más de mil años. Un estudio de 2023, de los hermanos daneses Peter y Susanne Ditlevsen, estimó que podría colapsar incluso a mediados de este siglo, aunque otros científicos consideran esa predicción muy incierta. El IPCC considera poco probable un colapso antes de 2100, pero no se puede descartar. Si se produjera, podría enfriar el norte de Europa, cambiar los patrones de lluvia en África y Asia y aumentar el nivel del mar en la costa este de Estados Unidos.

Por qué importa. La circulación termohalina conecta todos los océanos y regula el clima, y vigilar sus cambios es clave para anticipar los efectos del calentamiento global.

DATO 7El tiburón de Groenlandia puede vivir más de 250 años

En 2016, un equipo internacional liderado por el biólogo marino danés Julius Nielsen, de la Universidad de Copenhague, publicó en la revista Science un estudio sorprendente sobre el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus). Usando radiocarbono, dataron el cristalino de los ojos de 28 hembras capturadas accidentalmente por barcos de pesca. El ejemplar más grande, de unos 5 metros, tendría entre 272 y 512 años, con una estimación más probable de unos 392 años. Es el vertebrado más longevo conocido. Es decir, ese tiburón podría haber nacido a principios del siglo XVII, cuando vivían Cervantes y Shakespeare.

¿Por qué el cristalino? Porque es un tejido especial: su parte central, el núcleo, se forma antes del nacimiento, cuando el tiburón es un embrión, y sus proteínas no se renuevan a lo largo de la vida. Así, el carbono de esas proteínas conserva la “firma” química del momento en que se formó. Los investigadores usaron además una referencia útil: las pruebas nucleares de los años 50 y 60 aumentaron el carbono-14 de la atmósfera y los océanos, lo que se conoce como “pico de las bombas”. Los tiburones jóvenes que tenían ese carbono en su cristalino habían nacido después de esos años, y eso permitió calibrar la relación entre tamaño y edad.

El tiburón de Groenlandia vive en las aguas frías y profundas del Atlántico Norte y el océano Ártico, a temperaturas de entre −1 y 10 °C, y a menudo a cientos o miles de metros de profundidad. Es un tiburón grande, que puede superar los 6 o 7 metros. Crece extremadamente despacio, alrededor de 1 centímetro al año, y tarda muchísimo en alcanzar la madurez sexual: según el estudio, las hembras no se reproducirían hasta tener unos 150 años. Esto se debe en parte a las bajas temperaturas, que ralentizan su metabolismo.

Es también uno de los tiburones más lentos: nada a unos 0,3 metros por segundo de media, menos de 1,2 kilómetros por hora, según estudios con marcadores. Aun así, en su estómago se han encontrado restos de focas, peces rápidos e incluso renos y un oso polar, lo que sugiere que puede cazar presas dormidas o aprovechar carroña. Su nombre científico, Somniosus, significa “somnoliento”.

La mayoría tiene parásitos, unos pequeños crustáceos llamados copépodos, que se enganchan a sus ojos y pueden dañarlos; por eso muchos están casi ciegos, aunque eso no parece afectarles mucho, porque viven en la oscuridad y se guían por el olfato.

Su carne es tóxica si se come fresca, porque contiene una sustancia, el óxido de trimetilamina (TMAO), que le ayuda a soportar la presión y el frío, como vimos en el caso de los peces de las fosas. En Islandia, se prepara un plato tradicional, el hákarl, con carne de tiburón de Groenlandia que se deja fermentar y secar durante meses para eliminar las toxinas. Tiene un fuerte olor a amoníaco.

Un estudio de 2024 analizó su genoma, uno de los más grandes de los tiburones, y encontró genes relacionados con la reparación del ADN que podrían explicar su longevidad, lo que interesa a la investigación sobre el envejecimiento.

El tiburón de Groenlandia está clasificado como vulnerable. Como se reproduce tan tarde, sus poblaciones se recuperan muy lentamente de la pesca accidental, que antes era masiva por el aceite de su hígado.

Por qué importa. El tiburón de Groenlandia muestra los extremos de la longevidad animal, y recuerda que las especies que viven mucho y se reproducen tarde son muy vulnerables a la pesca.

DATO 6Hay lagos bajo el mar

En el fondo del golfo de México, y también en el mar Mediterráneo, el mar Rojo y el mar Negro, hay pozas de salmuera: auténticos lagos en el fondo del mar, formados por agua extremadamente salada, hasta cinco veces más que el agua de mar normal. Como esa agua es tan densa, no se mezcla con el agua de alrededor, y se acumula en las depresiones del fondo, igual que el agua de un lago se acumula en un valle. Estos lagos tienen orillas bien definidas, e incluso pueden formarse pequeñas “olas” en su superficie cuando las corrientes o los animales la agitan.

¿Cómo se forman? En el golfo de México, hace unos 150 millones de años, cuando se empezó a formar el golfo, el agua del mar se evaporó repetidamente y dejó enormes capas de sal, de varios kilómetros de espesor, que después quedaron enterradas bajo los sedimentos. Con el tiempo, esa sal se disuelve en el agua que se filtra por las grietas del fondo y forma una salmuera muy densa que sale a la superficie del fondo marino y se acumula. Además, muchas de estas pozas están asociadas a filtraciones frías de metano y otros gases.

Uno de los lagos más famosos es el “Jacuzzi de la desesperación”, descubierto en 2015 en el golfo de México, a unos 1.000 metros de profundidad, por el investigador Erik Cordes, de la Universidad de Temple, y su equipo. Es una poza circular de unos 30 metros de diámetro y unos 3,6 metros de profundidad, cuya agua está unos 18 °C por encima de la del entorno. Recibe su nombre porque los animales que caen en ella, como cangrejos, peces o gusanos, mueren: la salmuera no tiene oxígeno, es muy salada y contiene sustancias tóxicas como el metano y el sulfuro de hidrógeno. En su interior y en sus orillas se ven los restos de animales muertos, que se conservan por la falta de oxígeno. Algunos animales, como las anguilas o algunos cangrejos, se acercan a la orilla para cazar a las presas aturdidas, arriesgándose a caer.

Pero en las orillas de estas pozas hay también vida adaptada. Se forman comunidades de mejillones, gusanos tubícolas y bacterias que se alimentan del metano y otros compuestos químicos que salen del fondo, gracias a un proceso llamado quimiosíntesis, que obtiene energía de reacciones químicas en lugar de la luz del sol. Algunos mejillones tienen bacterias simbióticas en sus branquias que “comen” metano. En la propia salmuera viven microorganismos extremófilos, capaces de soportar la sal, la falta de oxígeno y la toxicidad.

En el mar Mediterráneo, en el fondo del mar Jónico y cerca de Creta, hay varios lagos de salmuera profundos, como el lago L’Atalante, descubierto en 1993, a más de 3.000 metros. En 2010, un equipo italiano liderado por Roberto Danovaro anunció el descubrimiento en uno de ellos de pequeños animales, llamados loricíferos, que parecían vivir sin oxígeno durante toda su vida, algo que se creía imposible para un animal. Este descubrimiento es aún objeto de debate científico.

En el mar Rojo, en 2020, un equipo de la Universidad de Miami descubrió varias pozas de salmuera a unos 1.770 metros. Sus sedimentos, que se acumulan sin ser alterados por animales, guardan un registro muy preciso de terremotos, tsunamis e inundaciones de miles de años.

Estos lugares interesan a la astrobiología, porque son ambientes extremos que podrían parecerse a los de otros mundos, como los posibles océanos salados de las lunas Europa o Encélado.

Por qué importa. Los lagos de salmuera muestran lo extraño que puede ser el fondo del mar, y cómo la vida encuentra formas de sobrevivir incluso en ambientes letales.

DATO 5El pulpo mimo imita a otros animales

El pulpo mimo (Thaumoctopus mimicus) es un pulpo que vive en las aguas poco profundas y arenosas del sudeste asiático, sobre todo en Indonesia, y que tiene una habilidad extraordinaria: puede imitar a otros animales, especialmente a animales venenosos o peligrosos, para protegerse de los depredadores. Fue descubierto en 1998 por buceadores frente a la costa de Sulawesi, en Indonesia, y descrito científicamente en 2005. Su nombre científico, Thaumoctopus, significa “pulpo maravilloso”.

El pulpo mimo cambia de color, de forma y de postura para parecerse a otros animales. Mide unos 60 centímetros con los brazos extendidos, y tiene un patrón de rayas marrones y blancas. Los investigadores han observado que puede imitar al menos a unas 15 especies distintas. Entre sus imitaciones más conocidas están:

  • El pez león, un pez con largas espinas venenosas: el pulpo extiende sus brazos alrededor de su cuerpo, con las rayas bien visibles, y nada despacio, imitando sus aletas.

  • La serpiente marina, muy venenosa: el pulpo esconde seis de sus brazos en un agujero de la arena y extiende los otros dos en direcciones opuestas, ondulándolos con sus rayas, como si fueran una serpiente.

  • El lenguado, un pez plano que a veces tiene toxinas: el pulpo junta sus brazos, aplana su cuerpo y se desliza sobre la arena, ondulando como un pez plano.

También se ha observado que imita a medusas, anémonas, rayas y cangrejos.

Lo más sorprendente es que parece elegir qué animal imitar según el depredador que se acerca. En un estudio de 2001, publicado por el investigador Mark Norman y sus colegas, observaron que cuando era atacado por unos pequeños peces de la familia de las damiselas, el pulpo imitaba a una serpiente marina, que es un depredador de esas damiselas. Esto sugiere que el pulpo puede adaptar su comportamiento a la situación, aunque los científicos aún estudian hasta qué punto es una decisión consciente.

Los pulpos en general tienen una gran capacidad para cambiar de color y de textura, gracias a unas células de su piel llamadas cromatóforos, que contienen pigmentos y se expanden o contraen controladas por músculos y nervios, y a otras células que reflejan la luz, los iridóforos y leucóforos. Pueden cambiar de color en una fracción de segundo. Paradójicamente, la mayoría de los pulpos son daltónicos: solo tienen un tipo de célula para detectar la luz en sus ojos. Los científicos aún investigan cómo consiguen camuflarse tan bien sin ver los colores; algunas hipótesis proponen que su piel detecta la luz directamente, o que su pupila en forma de U les ayuda a distinguir colores de otra forma.

Los pulpos son considerados uno de los invertebrados más inteligentes. Tienen unos 500 millones de neuronas, la mayoría en sus brazos, que pueden actuar con cierta independencia. Se han observado pulpos que abren frascos, escapan de sus acuarios, usan cáscaras de coco como refugio y reconocen a personas concretas. Por eso, en 2022, el Reino Unido reconoció a los pulpos, calamares y cangrejos como seres sintientes en su ley de bienestar animal, a partir de un informe de la London School of Economics.

Hay un debate creciente sobre la cría de pulpos en granjas. En España, una empresa proyectó en Canarias la primera granja de pulpos del mundo, lo que generó críticas de científicos y organizaciones por el bienestar de estos animales.

Por qué importa. El pulpo mimo muestra la extraordinaria inteligencia y capacidad de adaptación de los pulpos, lo que plantea preguntas sobre cómo los tratamos.

DATO 4Las ballenas jorobadas cantan canciones que cambian

Los machos de la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) cantan canciones largas y complejas, que pueden durar entre 10 y 20 minutos y repetirse durante horas. Sus canciones están formadas por sonidos que se agrupan en frases, las frases se repiten formando temas, y los temas se ordenan en una secuencia fija, como las estrofas de una canción. Los sonidos van desde gruñidos graves hasta chillidos agudos. Se pueden oír a decenas de kilómetros bajo el agua, e incluso a más distancia en algunas condiciones.

Las canciones de las ballenas jorobadas se descubrieron en los años 50 y 60, gracias a hidrófonos militares. Pero se hicieron famosas en 1970, cuando los biólogos Roger Payne y Scott McVay publicaron en la revista Science un estudio que analizaba su estructura, y el disco Songs of the Humpback Whale, que se convirtió en un éxito de ventas e impulsó el movimiento para salvar a las ballenas de la caza. En 1977, sus cantos se incluyeron en el Disco de Oro de las sondas Voyager.

Lo más sorprendente es que todos los machos de una misma población cantan la misma canción, y la van cambiando poco a poco con el tiempo, añadiendo nuevos sonidos o modificando algunas frases. Es un ejemplo de transmisión cultural en animales: las ballenas aprenden la canción unas de otras.

Pero a veces ocurre algo aún más llamativo: una canción nueva aparece y se “contagia” por todo un océano, sustituyendo por completo a la anterior. En 2000, un estudio liderado por Michael Noad, de la Universidad de Queensland, publicado en Nature, describió cómo las ballenas de la costa este de Australia cambiaron por completo su canción en solo dos años, adoptando la canción de las ballenas del océano Índico, que habían llegado probablemente unos pocos machos. Más tarde, en 2011, otro estudio de Ellen Garland mostró que las canciones viajaban de oeste a este por el Pacífico Sur, de población en población, como “olas culturales”, en unos pocos años, desde Australia hasta la Polinesia Francesa. Los investigadores lo compararon con las modas de la música pop humana.

¿Por qué cantan? Solo cantan los machos, sobre todo en las zonas de reproducción, en aguas tropicales, durante el invierno. Por eso se cree que las canciones tienen relación con el cortejo y la reproducción: podrían servir para atraer a las hembras o para competir con otros machos. Pero no está del todo claro: las hembras no parecen acercarse especialmente a los machos que cantan, y a menudo son otros machos los que se acercan. Algunos investigadores creen que el canto podría servir para organizar la relación entre machos o como una forma de exhibición.

Las ballenas jorobadas tienen otras conductas curiosas: saltan fuera del agua, golpean la superficie con sus largas aletas pectorales, las más largas del reino animal en proporción, de hasta un tercio de la longitud de su cuerpo, y cazan en grupo creando “redes de burbujas” para atrapar peces. En 2023, un estudio de Laurance Doyle y del instituto SETI describió un “diálogo” de 20 minutos entre investigadores y una ballena jorobada llamada Twain, usando sonidos grabados.

Las poblaciones de ballenas jorobadas sufrieron mucho por la caza comercial, hasta que se prohibió en 1966. Desde entonces, muchas se han recuperado, y es uno de los mayores éxitos de la conservación. Hoy sus principales amenazas son los choques con barcos, las redes de pesca y el ruido del océano, que puede interferir con sus canciones.

Por qué importa. Las canciones de las ballenas jorobadas muestran que la cultura no es exclusiva de los humanos, y su recuperación demuestra que la protección de las especies funciona.

DATO 3Los caballitos de mar macho se embarazan

En los caballitos de mar, y en sus parientes cercanos, los peces pipa y los dragones de mar, ocurre algo único en el reino animal: es el macho quien queda “embarazado” y da a luz a las crías. Durante el apareamiento, la hembra deposita sus huevos en una bolsa incubadora que el macho tiene en el vientre, mediante un órgano llamado ovipositor. Allí, el macho los fecunda con su esperma, y los incuba durante unas dos a cuatro semanas, según la especie y la temperatura del agua. Luego, con contracciones de su cuerpo, expulsa a las crías, que pueden ser desde unas pocas decenas hasta más de 1.000, según la especie.

El “embarazo” masculino de los caballitos de mar es sorprendentemente parecido al de los mamíferos. La bolsa del macho funciona de forma similar a un útero. Su pared se llena de vasos sanguíneos y forma una estructura parecida a una placenta, que proporciona oxígeno a los embriones, regula la salinidad del líquido de la bolsa para que se adapte poco a poco al agua de mar, retira los desechos y, según algunos estudios, les aporta nutrientes, como grasas. Un estudio de 2021 encontró que los genes que se activan en la bolsa del macho durante el embarazo son similares a los que se activan en el útero de los mamíferos y los reptiles vivíparos, un caso de evolución convergente. También intervienen hormonas como la prolactina, la misma que interviene en la producción de leche en los mamíferos.

Además, los caballitos de mar tienen un cortejo muy elaborado. Muchas especies forman parejas que duran al menos una temporada de cría, y algunos creen que pueden ser monógamas, aunque estudios posteriores mostraron que no todas lo son. Cada mañana, la pareja realiza una especie de “baile”: se acercan, cambian de color, se enrollan con las colas y nadan juntos, lo que podría servir para reforzar su vínculo y sincronizar su reproducción.

¿Por qué es el macho quien se queda embarazado? Hay varias hipótesis. Una es que así la hembra puede dedicar su energía a producir un nuevo lote de huevos mientras el macho incuba el anterior, lo que aumenta el número de crías que produce la pareja en una temporada. Otra es que el macho tiene así la certeza de la paternidad, porque fecunda los huevos dentro de su propia bolsa.

Los caballitos de mar tienen otras características curiosas. Son malos nadadores: se mueven gracias a una pequeña aleta dorsal que baten hasta 50 veces por segundo, y se sujetan a las algas y corales con su cola prensil. Sus ojos se mueven de forma independiente, como los de los camaleones. No tienen estómago: la comida pasa tan rápido por su intestino que tienen que comer casi constantemente, pequeños crustáceos que aspiran con su hocico como si fuera una pajita. Y tienen una forma de cazar muy eficaz: su cabeza tiene una forma que minimiza las ondas en el agua, lo que les permite acercarse a sus presas sin ser detectados.

Hay unas 46 especies de caballitos de mar, y muchas están amenazadas. Cada año se capturan millones, sobre todo para la medicina tradicional asiática, en la que se usan secos y molidos, para el comercio de acuarios y como recuerdos. También les afecta la pesca de arrastre y la destrucción de sus hábitats, como las praderas marinas y los arrecifes. Desde 2004, su comercio está regulado por la CITES. En España, hay caballitos de mar en la ría de Vigo, el Mar Menor o el Mediterráneo, y algunos proyectos estudian su conservación.

Por qué importa. Los caballitos de mar muestran la gran diversidad de estrategias de reproducción en la naturaleza, y la necesidad de proteger especies frágiles y amenazadas.

DATO 2Muchas medusas no tienen cerebro

Las medusas no tienen cerebro, ni corazón, ni huesos, ni sangre. Su cuerpo está formado en un 95 % por agua. Aun así, pueden nadar, cazar, reaccionar a la luz y a los estímulos, e incluso aprender. ¿Cómo lo hacen sin cerebro? Gracias a una red nerviosa distribuida por todo su cuerpo.

En lugar de un sistema nervioso centralizado, con un cerebro que recibe y procesa toda la información, las medusas tienen una red de neuronas conectadas entre sí que se extiende por la campana, la parte con forma de paraguas, y los tentáculos. Esa red coordina las contracciones de la campana para nadar: la medusa contrae la campana, expulsando agua hacia atrás, lo que la impulsa hacia delante, como un pequeño propulsor. También coordina la caza: cuando una presa toca los tentáculos, la red nerviosa activa las células urticantes y los movimientos para llevarla a la boca. En algunas especies, hay agrupaciones de neuronas, llamadas ropalios, en el borde de la campana, que contienen órganos sensoriales para detectar la luz, la gravedad y el equilibrio, y actúan como pequeños centros de control.

Las medusas y sus parientes, como las anémonas y los corales, forman el grupo de los cnidarios. Su nombre viene del griego knide, “ortiga”, por sus cnidocitos, células urticantes que contienen una especie de arpón microscópico, el nematocisto, que se dispara en milésimas de segundo, una de las acciones más rápidas del reino animal, y lanza veneno. Estos son los responsables de las picaduras de medusa.

Las cubomedusas, un tipo de medusas con forma de cubo, tienen unos sistemas visuales sorprendentes: 24 ojos, algunos de ellos con cristalino y retina, que les permiten navegar entre los manglares y evitar obstáculos. En 2023, un estudio de la Universidad de Copenhague mostró que la cubomedusa del Caribe Tripedalia cystophora, de apenas un centímetro, podía aprender a evitar obstáculos tras unos pocos intentos, asociando la visión con los choques. Era la primera prueba de aprendizaje asociativo en un animal sin cerebro. Algunas cubomedusas, como la avispa de mar australiana (Chironex fleckeri), tienen uno de los venenos más potentes del mundo, capaz de matar a una persona en minutos.

Las medusas son animales muy antiguos: existen desde hace al menos 500 millones de años, según los fósiles, y posiblemente más. Han sobrevivido a varias extinciones masivas.

En los últimos años se han observado proliferaciones masivas de medusas en muchas costas del mundo, incluido el Mediterráneo y las costas españolas. Las causas pueden ser la sobrepesca, que elimina a sus competidores y depredadores, como las tortugas marinas y algunos peces; el calentamiento del agua; la contaminación con nutrientes, que favorece el plancton del que se alimentan; y las estructuras artificiales en la costa, que sirven de apoyo a sus pólipos. Las proliferaciones pueden afectar al turismo, a la pesca e incluso a las centrales eléctricas, cuyos sistemas de refrigeración pueden atascarse.

Si te pica una medusa, se recomienda salir del agua, lavar la zona con agua de mar, no con agua dulce, que puede hacer que se disparen más cnidocitos, no frotar, retirar los restos de tentáculos con cuidado, por ejemplo con pinzas, y aplicar frío envuelto en una tela. En el caso de algunas especies, se recomienda el vinagre, pero no para todas. Si hay síntomas graves, hay que acudir al médico.

Por qué importa. Las medusas demuestran que se puede sobrevivir y aprender sin cerebro, y sus proliferaciones son un indicador de los desequilibrios en los océanos.

DATO 1Hay una medusa que puede volver a ser joven

La Turritopsis dohrnii es una pequeña medusa, de apenas unos 4 o 5 milímetros, transparente y con un estómago rojo visible en su centro. Es famosa porque tiene una capacidad que parece de ciencia ficción: cuando está herida, enferma, sufre estrés o envejece, puede volver a su fase de pólipo, es decir, a una etapa anterior de su ciclo vital, y empezar de nuevo. Por eso la llaman “medusa inmortal”.

Para entenderlo, hay que conocer el ciclo de vida de muchas medusas. Normalmente, tienen dos fases principales. Primero, una fase de pólipo, en la que el animal está fijado al fondo, como una pequeña anémona. Los pólipos se reproducen de forma asexual y producen pequeñas medusas que se liberan y nadan libremente. Las medusas adultas se reproducen de forma sexual, liberando huevos y esperma, y de sus huevos nacen larvas que se fijan al fondo y se convierten en nuevos pólipos. Después de reproducirse, normalmente, la medusa muere.

La Turritopsis dohrnii puede hacer algo excepcional. En lugar de morir, la medusa adulta se encoge, reabsorbe sus tentáculos y su campana, se hunde al fondo y se convierte en una especie de quiste o masa de células, que después se transforma de nuevo en un pólipo. De ese pólipo nacerán nuevas medusas, genéticamente idénticas a la original. Es como si una mariposa pudiera volver a ser oruga.

Este proceso se llama transdiferenciación: las células de la medusa adulta, que están especializadas, por ejemplo, en músculo o en nervio, cambian su identidad y se convierten en otros tipos de células, necesarios para formar el pólipo. Es un proceso muy poco común en el reino animal.

La capacidad de esta medusa se descubrió casi por casualidad a finales de los años 80, cuando un estudiante alemán de biología marina, Christian Sommer, recogió estas medusas en la costa de Rapallo, en Italia, y las mantuvo en el laboratorio. Observó que, en lugar de morir, se transformaban en pólipos. En 1996, los investigadores italianos Stefano Piraino y Ferdinando Boero publicaron un estudio que describía este fenómeno.

En 2022, un equipo liderado por Maria Pascual-Torner y Carlos López-Otín, de la Universidad de Oviedo, publicó en la revista PNAS el genoma de la Turritopsis dohrnii y lo comparó con el de una especie muy parecida que no puede rejuvenecer. Encontraron que la medusa inmortal tiene más copias de genes relacionados con la reparación del ADN y con la protección de los telómeros, los extremos de los cromosomas que se acortan con la edad. También encontraron cambios en genes que controlan la división celular y la comunicación entre células.

Pero la palabra “inmortal” es engañosa. La Turritopsis dohrnii puede morir: la comen otros animales, como peces y otros invertebrados, puede enfermar, y muchas medusas mueren antes de poder rejuvenecer. Lo que no parece tener es un límite fijo de envejecimiento: en teoría, podría repetir su ciclo indefinidamente. En el laboratorio, se ha observado que un mismo individuo repitió el proceso varias veces.

Esta medusa, originaria probablemente del Pacífico, se ha extendido por todos los océanos del mundo, quizá transportada en el agua de lastre de los barcos, y hoy se considera una especie invasora silenciosa.

Su estudio interesa a la medicina, porque podría ayudar a entender los mecanismos del envejecimiento y la regeneración de los tejidos, así como la transformación de unas células en otras. Pero los científicos advierten que no significa que podamos hacer lo mismo con los humanos: los mecanismos son muy distintos.

Por qué importa. La medusa inmortal muestra que el envejecimiento no es igual en todos los seres vivos, y su estudio puede ayudar a entender la regeneración y las enfermedades asociadas a la edad.

Resumen de los 10 datos

  1. Hay una medusa que puede volver a ser joven.
  2. Muchas medusas no tienen cerebro.
  3. Los caballitos de mar macho se embarazan.
  4. Las ballenas jorobadas cantan canciones que cambian.
  5. El pulpo mimo imita a otros animales.
  6. Hay lagos bajo el mar.
  7. El tiburón de Groenlandia puede vivir más de 250 años.
  8. El agua del océano tardaría unos mil años en recorrer el planeta.
  9. El pez loro fabrica arena.
  10. Algunos corales tienen miles de años.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto vive un tiburón de Groenlandia?

Al menos 272 años, y quizá más de 400.

¿Existe una medusa inmortal?

La Turritopsis dohrnii puede rejuvenecer, aunque puede morir por otras causas.

Fuentes

  1. Nielsen et al. (2016). Eye lens radiocarbon reveals centuries of longevity in the Greenland shark. Science
  2. Wikipedia: Turritopsis dohrnii
  3. Wikipedia: Circulación termohalina

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