10 hechos históricos que parecen inventados
El número 1 pasó en una guerra de solo minutos.
29 de septiembre de 2026 · 25 min de lectura
La historia está llena de coincidencias de fechas y mitos que repetimos sin saber de dónde vienen. Algunas verdades suenan tan raras que parecen inventadas.
Estos diez datos te ayudarán a ordenar mejor el pasado y a desmontar algunos tópicos muy extendidos. En cada uno explicamos el contexto, de dónde viene la confusión y qué dicen hoy los historiadores y arqueólogos.
DATO 10Cleopatra vivió más cerca de la llegada a la Luna que de la Gran Pirámide
Cleopatra VII nació hacia el año 69 a. C., y la Gran Pirámide de Guiza se terminó hacia el 2560 a. C. Entre ambas fechas hay unos 2.500 años. En cambio, entre el nacimiento de Cleopatra y la llegada del ser humano a la Luna, en 1969, hay unos 2.040 años. Es decir, Cleopatra vivió más cerca en el tiempo de la llegada a la Luna que de la construcción de la Gran Pirámide.
Este dato sorprende porque solemos meter a todo el “antiguo Egipto” en el mismo saco, como si faraones, pirámides, momias y Cleopatra hubieran convivido en la misma época. En realidad, la civilización egipcia duró unos 3.000 años, más que el tiempo que nos separa hoy de la fundación de Roma. Para Cleopatra, las pirámides ya eran monumentos antiquísimos, y es probable que las viera como hoy vemos nosotros las ruinas romanas o incluso más lejanas.
La Gran Pirámide se construyó para el faraón Keops (Jufu), de la IV dinastía, durante el llamado Imperio Antiguo. Medía unos 146 metros de altura y fue el edificio más alto hecho por el ser humano durante casi 4.000 años, hasta que en el siglo XIV la superó la aguja de la catedral de Lincoln, en Inglaterra. Contrariamente a un mito muy extendido, no la construyeron esclavos: los arqueólogos han encontrado cerca de Guiza poblados de trabajadores con panaderías, cervecerías y tumbas propias, lo que indica que eran obreros organizados y alimentados, aunque muchos probablemente cumplían un trabajo obligatorio para el Estado. En 2013 se encontró además el diario de Merer, un papiro que cuenta cómo un equipo transportaba bloques de piedra caliza en barco por el Nilo para la pirámide.
Cleopatra, por su parte, pertenecía a la dinastía ptolemaica, de origen griego macedonio. Fue fundada por Ptolomeo, uno de los generales de Alejandro Magno, tras la muerte de este en el 323 a. C. Durante casi tres siglos, los Ptolomeos gobernaron Egipto desde Alejandría, hablando griego. Según el historiador Plutarco, Cleopatra fue la primera de su dinastía en aprender la lengua egipcia, además de hablar varios idiomas más.
Su fama le viene sobre todo de sus relaciones con dos de los hombres más poderosos de Roma, Julio César y Marco Antonio, y de su muerte en el año 30 a. C., que marcó el fin del Egipto independiente: a partir de ahí se convirtió en una provincia romana. La historia de que se suicidó con la mordedura de un áspid, una serpiente venenosa, es la más conocida, pero los historiadores no están seguros de cómo murió exactamente.
Hay otras comparaciones sorprendentes de este tipo. Por ejemplo, el Tyrannosaurus rex vivió más cerca en el tiempo de nosotros que del Stegosaurus: entre ambos hay unos 80 millones de años, y entre el T. rex y nosotros unos 66 millones. Y la Universidad de Oxford es más antigua que el Imperio azteca, como veremos en el siguiente dato.
Estas comparaciones sirven para darnos cuenta de lo mal que manejamos las escalas de tiempo largas. Nuestro cerebro tiende a comprimir el pasado lejano, igual que las montañas del fondo de un paisaje parecen estar juntas aunque las separen muchos kilómetros.
Por qué importa. Poner fechas en perspectiva ayuda a entender mejor la historia y a no mezclar épocas que estuvieron separadas por miles de años.
DATO 9La Universidad de Oxford es más antigua que el Imperio azteca
En Oxford ya se enseñaba hacia 1096, y la universidad creció rápidamente a partir de 1167, cuando el rey Enrique II prohibió a los estudiantes ingleses estudiar en la Universidad de París. Tenochtitlan, la gran capital de los aztecas o mexicas, se fundó en 1325, más de dos siglos después. Por eso se dice que la Universidad de Oxford es más antigua que el Imperio azteca.
La comparación es llamativa porque solemos pensar en los aztecas como una civilización muy antigua, casi legendaria, y en las universidades como instituciones modernas. Pero ocurre justo al revés. El Imperio azteca, tal y como se conoce, tuvo una vida bastante corta: se formó sobre todo a partir de la Triple Alianza entre Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan en 1428, y cayó en 1521 con la conquista española dirigida por Hernán Cortés. En total, menos de un siglo como gran imperio.
Según la tradición mexica, los fundadores de Tenochtitlan venían de un lugar mítico llamado Aztlán, y su dios Huitzilopochtli les dijo que fundaran su ciudad donde vieran un águila sobre un nopal devorando una serpiente. La encontraron en un islote del lago de Texcoco. Esa imagen aparece hoy en la bandera de México. La ciudad creció de forma impresionante: construyeron islas artificiales para cultivar, llamadas chinampas, calzadas que la unían a tierra firme y acueductos. A principios del siglo XVI tenía probablemente más de 200.000 habitantes, más que casi cualquier ciudad europea de la época. Los conquistadores españoles quedaron asombrados. Sobre sus ruinas se construyó la actual Ciudad de México.
La Universidad de Oxford, por su parte, no tiene una fecha de fundación exacta. Es la universidad más antigua del mundo anglosajón, pero no del mundo. La Universidad de Bolonia, en Italia, se considera la más antigua de Europa en funcionamiento continuo, con origen en 1088. Y fuera de Europa hay instituciones de enseñanza aún más antiguas, como la Universidad de al-Qarawiyyin, en Fez (Marruecos), fundada en el año 859 por una mujer, Fátima al-Fihri, aunque se discute si debe considerarse una universidad en el sentido moderno. La Universidad de Salamanca, en España, data de 1218.
Hay otras comparaciones parecidas que rompen nuestra intuición. Por ejemplo, las Grandes Pirámides ya eran antiguas cuando todavía vivían los últimos mamuts, en la isla de Wrangel, como veremos más adelante. Y la Universidad de Cambridge, fundada en 1209 por un grupo de profesores que huyeron de Oxford tras un conflicto con los vecinos de la ciudad, también es anterior a Tenochtitlan.
Estos ejemplos muestran que la historia no avanza igual en todo el mundo, y que hubo muchas civilizaciones que surgieron y desaparecieron mientras otras seguían su curso. Mientras en Europa se fundaban universidades, en América se desarrollaban culturas como la maya, la tolteca o la inca, cada una con su propio conocimiento en astronomía, matemáticas o ingeniería.
Oxford también fue pionera en otros aspectos: su biblioteca Bodleiana, abierta al público en 1602, es una de las más antiguas de Europa.
Por qué importa. Comparar historias de distintas regiones ayuda a entender que el pasado del mundo no es una sola línea, sino muchas historias que avanzaron en paralelo.
DATO 8Napoleón no era bajo
Napoleón Bonaparte medía alrededor de 1,69 metros, una estatura normal, o incluso algo superior a la media, para un francés de su época, que rondaba los 1,65 metros. Sin embargo, durante dos siglos se ha repetido que era un hombre muy bajito, hasta el punto de que existe una expresión, el complejo de Napoleón, para describir a las personas bajas que supuestamente compensan su estatura con agresividad o ambición.
¿De dónde viene el mito? Hay varias razones que se suman. La primera es un problema de unidades de medida. Tras su muerte, en 1821, su altura se registró como 5 pies y 2 pulgadas, pero en pies franceses de la época, que eran más largos que los pies ingleses. Una pulgada francesa equivalía a unos 2,71 centímetros, frente a los 2,54 de la inglesa. Al leer esa cifra con medidas inglesas, parecía que medía unos 1,57 metros. La cifra correcta, convertida, ronda los 1,69 metros.
La segunda razón fue la propaganda británica. Durante las guerras napoleónicas, Reino Unido era su gran enemigo, y los caricaturistas británicos, especialmente James Gillray, lo dibujaban como un personaje diminuto, gritón y con rabietas, al que apodaron “Little Boney”. Estas caricaturas fueron muy populares y fijaron en la imaginación la idea de un Napoleón pequeño y ridículo.
La tercera razón fue su apodo, “le petit caporal”, “el pequeño cabo”, que le pusieron sus soldados. Pero era un apodo cariñoso, no una descripción de su estatura. Además, Napoleón solía aparecer rodeado de los soldados de su Guardia Imperial, que tenían que cumplir una estatura mínima y eran bastante altos, lo que hacía que él pareciera más bajo en comparación.
El término complejo de Napoleón lo popularizó el psicólogo Alfred Adler, en el siglo XX, como parte de sus ideas sobre el complejo de inferioridad. Los estudios científicos sobre si las personas bajas son más agresivas o ambiciosas han dado resultados mixtos: en algunos experimentos se observan pequeñas diferencias en situaciones concretas, pero no hay pruebas sólidas de un “complejo” general.
Napoleón fue una de las figuras más influyentes de la historia europea. Nacido en Córcega en 1769, llegó a ser emperador de los franceses en 1804 y conquistó gran parte de Europa. Entre sus legados más duraderos está el Código Civil de 1804, conocido como Código Napoleónico, que inspiró las leyes de muchos países, incluida España y gran parte de América Latina. También impulsó el sistema de liceos en la educación, el Banco de Francia y el sistema métrico. Tras su derrota en Waterloo en 1815, fue desterrado a la isla de Santa Elena, en el Atlántico Sur, donde murió.
Este mito es un buen ejemplo de cómo la propaganda puede sobrevivir durante siglos. Otra figura con un mito parecido es María Antonieta: no hay pruebas de que dijera “que coman pasteles”, una frase que ya circulaba antes de que ella llegara a Francia.
Por qué importa. Muchos datos que “todo el mundo sabe” vienen de errores de traducción o de propaganda, y conviene comprobar las fuentes antes de repetirlos.
DATO 7Los vikingos no llevaban cascos con cuernos
Los vikingos no llevaban cascos con cuernos a la batalla. Esta imagen, que aparece en películas, dibujos animados, disfraces y hasta en los logotipos de equipos deportivos, no tiene base arqueológica. Los cascos vikingos que se conocen eran sencillos, redondos o cónicos, de hierro, y algunos tenían una protección para los ojos y la nariz, parecida a unas gafas.
De hecho, hasta hoy solo se ha encontrado un casco vikingo casi completo: el casco de Gjermundbu, descubierto en 1943 en una granja de Noruega, dentro de una tumba del siglo X. Es una cúpula de hierro con una especie de “gafas” y no tiene cuernos. Los arqueólogos creen que los cascos de metal eran caros y que muchos guerreros quizá luchaban con gorros de cuero o sin casco. Además, llevar cuernos en combate sería poco práctico: un enemigo podría agarrarlos o desviar un golpe hacia la cabeza.
¿De dónde viene entonces la imagen? El origen principal está en el siglo XIX, con el romanticismo nacionalista de Escandinavia y Alemania, que idealizó el pasado nórdico. El momento clave fue el estreno de la ópera “El anillo del nibelungo”, de Richard Wagner, en 1876. El diseñador de vestuario, Carl Emil Doepler, vistió a varios personajes con cascos con cuernos y alas. La imagen tuvo tanto éxito que se convirtió en el símbolo del guerrero nórdico, y se copió en ilustraciones, libros y, más tarde, en el cine.
Es cierto que en Escandinavia se han encontrado cascos con cuernos, pero son mucho más antiguos que los vikingos. Por ejemplo, los cascos de Veksø, hallados en Dinamarca, datan de hacia el año 900 a. C., de la Edad del Bronce, casi 2.000 años antes de la era vikinga. Probablemente se usaban en ceremonias religiosas y no en la guerra.
Los vikingos vivieron sobre todo entre finales del siglo VIII y mediados del XI. El inicio de la era vikinga se suele fijar en el año 793, cuando atacaron el monasterio de Lindisfarne, en Inglaterra. No eran solo guerreros y saqueadores: también eran comerciantes, agricultores, artesanos y grandes navegantes. Con sus barcos, los drakkar, ligeros y con poco calado, podían cruzar mares y remontar ríos. Llegaron hasta Bagdad, comerciaron en Constantinopla, fundaron ciudades como Dublín y se establecieron en Normandía.
Hacia el año 1000, el explorador Leif Erikson llegó a Norteamérica, casi 500 años antes que Colón. En L’Anse aux Meadows, en Terranova (Canadá), se han encontrado restos de un asentamiento vikingo. Un estudio de 2021, basado en las marcas de una tormenta solar en los anillos de los árboles, determinó que allí se cortó madera exactamente en el año 1021.
Otros mitos sobre los vikingos: no eran especialmente sucios, pues se han encontrado peines, pinzas y utensilios de aseo; y la palabra “vikingo” no designaba a un pueblo, sino a una actividad: ir de expedición.
Por qué importa. La imagen popular de la historia a menudo viene del arte y del espectáculo, no de las pruebas, y la arqueología nos ayuda a separar ambas cosas.
DATO 6Los antiguos romanos usaban un tipo de hormigón que aún resiste
Los romanos usaban un hormigón hecho con cal, agua y ceniza volcánica, llamada puzolana por la ciudad de Pozzuoli, cerca de Nápoles, donde abundaba. Con este material construyeron puertos, acueductos, termas, templos y cúpulas que han resistido más de 2.000 años. El ejemplo más famoso es el Panteón de Roma, terminado hacia el año 125, cuya cúpula de unos 43 metros de diámetro sigue siendo la más grande del mundo hecha de hormigón sin armar, es decir, sin barras de acero en su interior.
La cúpula del Panteón es una obra maestra de ingeniería. Los romanos usaron materiales más pesados en la base, como basalto, y más ligeros cerca de la cima, como piedra pómez, para reducir el peso. Además, el grosor de la cúpula disminuye a medida que sube, y en el centro tiene una gran abertura, el óculo, de casi 9 metros, que ilumina el interior y aligera la estructura.
¿Por qué el hormigón romano es tan duradero? Durante mucho tiempo fue un misterio, porque el hormigón moderno, hecho con cemento Portland, suele empezar a degradarse en unas décadas, sobre todo si está en contacto con agua salada. Estudios recientes han dado algunas respuestas.
En 2017, un estudio liderado por la geóloga Marie Jackson analizó el hormigón de antiguos muelles romanos en el mar. Descubrió que el agua de mar, al filtrarse en el hormigón, reaccionaba con la ceniza volcánica y formaba minerales nuevos, como la tobermorita aluminosa, que reforzaban el material con el tiempo en lugar de debilitarlo.
En 2023, un equipo del MIT dirigido por Admir Masic publicó otra pista. En el hormigón romano hay pequeños grumos blancos de cal, que antes se pensaba que eran fallos de mezcla. El estudio propuso que los romanos mezclaban la cal viva en caliente (mezcla en caliente), lo que dejaba esos grumos. Cuando aparece una grieta y entra agua, el agua disuelve parte de esa cal y forma carbonato de calcio, que rellena la grieta. Es decir, el hormigón romano tendría una capacidad de autorreparación.
Aun así, no conviene idealizarlo. El hormigón romano era más débil que el moderno a la compresión, y no se usaba con acero, así que no permitía construir rascacielos ni puentes largos como los actuales. Los romanos también construyeron muchos edificios que no sobrevivieron: vemos los que resistieron. Y el famoso tratado del arquitecto Vitruvio, del siglo I a. C., describe varias de sus técnicas, aunque no todas.
Aun así, el estudio del hormigón romano interesa mucho hoy. La fabricación de cemento es responsable de alrededor del 8 % de las emisiones mundiales de CO₂, sobre todo por el calentamiento de la piedra caliza a altas temperaturas. Un hormigón más duradero, que necesite menos reparaciones, o fabricado con materiales volcánicos o residuos industriales, podría reducir ese impacto.
Algunos investigadores ya están probando mezclas inspiradas en las recetas romanas para reparar monumentos y para construir muros marinos que resistan mejor el oleaje y la sal.
Por qué importa. Aprender de los materiales antiguos puede ayudar a construir infraestructuras más duraderas y con menos emisiones, especialmente en puertos y obras junto al mar.
DATO 5El Imperio bizantino duró hasta 1453
El Imperio romano de Occidente cayó en el año 476, cuando el jefe germánico Odoacro depuso al último emperador, un joven llamado Rómulo Augústulo. Pero el Imperio romano no desapareció entonces. La parte oriental, con capital en Constantinopla, la actual Estambul, siguió existiendo casi mil años más, hasta que los otomanos conquistaron la ciudad en 1453.
A ese imperio oriental lo solemos llamar Imperio bizantino, pero es un nombre que inventaron los historiadores occidentales siglos después, a partir del antiguo nombre griego de la ciudad, Bizancio. Sus habitantes nunca se llamaron bizantinos: se consideraban romanos, en griego Rhomaioi, y su Estado era para ellos, sin más, el Imperio romano. Incluso los vecinos árabes y turcos los llamaban “rum”, es decir, romanos.
La división del imperio se hizo oficial en el año 395, a la muerte del emperador Teodosio I, que lo repartió entre sus dos hijos. Ya antes, el emperador Constantino había fundado Constantinopla en el año 330 como nueva capital, en un lugar estratégico entre Europa y Asia. El imperio oriental era más rico, más poblado y más urbano que el occidental, y resistió mejor las invasiones.
Durante su larga historia, el Imperio bizantino vivió momentos de gran esplendor. Con el emperador Justiniano, en el siglo VI, recuperó Italia, el norte de África y parte de Hispania, y se construyó la basílica de Santa Sofía, cuya cúpula fue durante siglos una de las más grandes del mundo. Justiniano también ordenó recopilar el derecho romano en el Corpus iuris civilis, que es la base del derecho civil de muchos países europeos y latinoamericanos.
Bizancio preservó y copió muchos textos de la Antigüedad griega, que más tarde, sobre todo tras la caída de Constantinopla, llegaron a Italia con los sabios que huyeron de la ciudad, y ayudaron a impulsar el Renacimiento. También difundió el cristianismo ortodoxo y el alfabeto cirílico en el este de Europa y en Rusia.
Su final fue lento. En 1204, los cruzados de la Cuarta Cruzada, que en teoría iban a Tierra Santa, saquearon Constantinopla, un golpe del que el imperio nunca se recuperó del todo. Cuando el sultán Mehmed II la conquistó en 1453, el imperio era apenas la ciudad y algunos territorios pequeños. Para el asedio, los otomanos usaron enormes cañones, entre ellos uno fabricado por un ingeniero húngaro llamado Orbán, que podía lanzar bolas de piedra de cientos de kilos contra las murallas.
Por eso muchos historiadores dicen que la historia del Imperio romano va desde la fundación legendaria de Roma, en el 753 a. C., hasta 1453, más de 2.000 años. Además, el título de “césar” sobrevivió en palabras como káiser, en alemán, y zar, en ruso. La caída de Constantinopla en 1453 se usa a menudo como una de las fechas que marcan el paso de la Edad Media a la Edad Moderna.
El último emperador, Constantino XI, murió defendiendo las murallas de la ciudad.
Por qué importa. Las fechas “oficiales” de la historia son convenciones, y conocer el Imperio bizantino ayuda a entender el origen de muchas leyes, idiomas y tradiciones actuales.
DATO 4Los mamuts seguían vivos cuando se construían las pirámides
La mayoría de los mamuts lanudos desaparecieron hace unos 10.000 años, al final de la última glaciación, pero una pequeña población sobrevivió mucho más tiempo aislada en la isla de Wrangel, en el océano Ártico, al norte de Siberia. Los restos más recientes encontrados allí tienen unos 4.000 años. Es decir, todavía había mamuts vivos cuando en Egipto ya se habían construido las Grandes Pirámides de Guiza, hacia el 2560 a. C.
¿Cómo llegaron a esa isla? Durante la última glaciación, el nivel del mar era mucho más bajo, porque gran parte del agua del planeta estaba atrapada en los hielos. Wrangel estaba conectada al continente. Cuando el clima se calentó y el nivel del mar subió, hace unos 10.000 a 12.000 años, la isla quedó separada, y con ella una población de mamuts que no pudo irse.
Durante unos 6.000 años, esa población sobrevivió en la isla sin humanos que los cazaran. Los primeros restos humanos conocidos en Wrangel datan de hace unos 3.600 años, después de que los mamuts desaparecieran, lo que sugiere que los humanos no fueron la causa directa de su extinción allí.
Estudiar el ADN de estos últimos mamuts ha permitido a los científicos entender cómo afecta el aislamiento a una especie. Un estudio de 2017, de Rebekah Rogers y Montgomery Slatkin, de la Universidad de California en Berkeley, encontró que su genoma tenía muchas mutaciones dañinas, que afectaban por ejemplo al olfato y a la forma del pelo. Un estudio posterior, publicado en 2024 en la revista Cell, analizó genomas de 21 mamuts de Wrangel y concluyó que la población surgió de un grupo muy pequeño, de quizás ocho individuos, que llegó a unos cientos de ejemplares. Aunque la población logró estabilizarse y eliminar poco a poco algunas de las mutaciones más graves, conservó una diversidad genética muy baja durante miles de años.
Aun así, ese estudio no encontró pruebas de que la mala genética causara directamente su extinción. Parece que la desaparición fue bastante repentina, y podría deberse a un evento concreto, como una enfermedad, un periodo de clima extremo o un problema con el agua potable. La causa exacta sigue sin conocerse.
Otra población tardía vivió en la isla de San Pablo, en Alaska, donde los mamuts sobrevivieron hasta hace unos 5.600 años. En ese caso, los estudios de sedimentos de un lago indican que se extinguieron por falta de agua dulce, cuando el lago se fue reduciendo por el aumento del nivel del mar y la sequía.
Los mamuts lanudos eran parientes cercanos de los elefantes asiáticos. Tenían un pelaje largo y espeso, orejas pequeñas y una capa de grasa para aguantar el frío. Hoy hay proyectos, como el de la empresa Colossal Biosciences, que intentan crear elefantes modificados genéticamente con rasgos de mamut. El proyecto es muy polémico: hay dudas científicas, éticas y ecológicas.
Los mamuts de Wrangel son un ejemplo que interesa a los biólogos de la conservación, porque muestra qué puede pasar con especies actuales reducidas a pocas poblaciones aisladas, como el rinoceronte de Sumatra o algunos felinos.
Por qué importa. Los últimos mamuts nos enseñan que las poblaciones pequeñas y aisladas son muy frágiles, una lección útil para proteger a especies amenazadas hoy.
DATO 3En 1518 una “epidemia de baile” golpeó Estrasburgo
En julio de 1518, en Estrasburgo, entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico y hoy en Francia, una mujer llamada Frau Troffea empezó a bailar en la calle y no paró durante días. Según las crónicas, en pocas semanas se unieron a ella decenas de personas, y algunas fuentes hablan de hasta 400. Bailaban durante horas sin poder parar, hasta desmayarse de agotamiento. Algunos testimonios de la época afirman que hubo muertos, aunque los historiadores no están seguros de cuántos ni de si esas cifras son exactas.
Lo sorprendente es la reacción de las autoridades. Los médicos de la época descartaron causas sobrenaturales y dijeron que se trataba de una enfermedad natural causada por “sangre caliente”. Su recomendación fue que las personas siguieran bailando para que se les pasara. Así que las autoridades llegaron a habilitar salones y un escenario, contrataron músicos e incluso bailarines para acompañarlas. El resultado fue que se unieron más personas. Más tarde, cambiaron de estrategia: prohibieron la música y los bailes públicos, y llevaron a los afectados a un santuario dedicado a San Vito, en las montañas, donde rezaron por su curación. Poco después, el fenómeno se apagó.
Este episodio no fue único. En Europa, entre los siglos XIV y XVII, se registraron varios brotes similares, llamados a veces “manía del baile” o “baile de San Vito”. El más grande ocurrió en 1374, cuando brotes de baile se extendieron por ciudades a lo largo del río Rin y de los Países Bajos.
¿Qué los causaba? La explicación más aceptada hoy es que se trataba de una forma de enfermedad psicógena masiva, también llamada histeria colectiva: un fenómeno en el que el estrés y el miedo compartidos por una comunidad provocan síntomas físicos que se contagian de persona a persona, sin una causa física. Esta teoría la ha defendido, entre otros, el historiador John Waller, que estudió el caso en profundidad.
El contexto de Estrasburgo en 1518 era muy duro. La región había sufrido hambrunas, inviernos muy fríos, malas cosechas, epidemias de viruela, sífilis y lepra. La gente estaba desesperada. Además, existía una creencia popular: que San Vito podía castigar a los pecadores con una maldición que les obligaba a bailar. Según Waller, esta creencia, unida al miedo y a la angustia, habría preparado a la población para caer en ese trance.
Otra hipótesis antigua sugería que la causa era el ergotismo, una intoxicación por un hongo del centeno, el cornezuelo, que puede provocar alucinaciones y convulsiones. Pero hoy se considera poco probable, porque el ergotismo reduce el riego sanguíneo de las extremidades y hace muy difícil bailar durante días.
Casos de enfermedad psicógena masiva siguen ocurriendo en la actualidad. Por ejemplo, la epidemia de risa de Tanganica de 1962, en la actual Tanzania, empezó en un colegio y obligó a cerrar varias escuelas durante meses. También se han descrito brotes de desmayos, temblores o picores en colegios de distintos países, que suelen aparecer en situaciones de estrés.
Por qué importa. La epidemia de baile muestra la fuerza que pueden tener el miedo, el estrés y las creencias compartidas sobre el cuerpo, y por qué el contexto social importa en la salud.
DATO 2El primer teléfono móvil pesaba alrededor de un kilo
El 3 de abril de 1973, Martin Cooper, un ingeniero de la empresa estadounidense Motorola, hizo la primera llamada pública desde un teléfono móvil portátil. Estaba en plena calle, en la Sexta Avenida de Nueva York, cerca del hotel Hilton, frente a periodistas. Y, para rematar, llamó a su gran rival: Joel Engel, jefe de los laboratorios Bell de AT&T, la empresa que competía con Motorola por desarrollar la telefonía móvil. Cooper le dijo, según su propio relato, que le estaba llamando desde un teléfono móvil de verdad, portátil. Engel, según Cooper, se quedó en silencio.
El aparato era el prototipo DynaTAC. Pesaba alrededor de 1,1 kilos, medía unos 25 centímetros sin contar la antena y tenía forma de ladrillo, por lo que a menudo se le llama “el ladrillo”. Su batería permitía hablar unos 30 minutos y tardaba unas 10 horas en cargarse. Cooper bromeaba diciendo que la batería no era un problema, porque nadie podía sostener ese teléfono junto a la oreja durante más tiempo.
Antes ya existían teléfonos en coches, pero eran enormes, necesitaban la batería del vehículo y funcionaban con pocas antenas que daban servicio a muy pocos usuarios a la vez. La gran idea que hizo posible el móvil fue la red de celdas o “células”, por eso en inglés se llama cell phone: dividir el territorio en pequeñas zonas, cada una con su antena, y reutilizar las mismas frecuencias en celdas no vecinas. Así, muchas más personas pueden hablar a la vez. Este concepto lo habían propuesto los laboratorios Bell ya en 1947.
Pasaron diez años hasta que el primer móvil comercial, el Motorola DynaTAC 8000X, salió a la venta en 1983 en Estados Unidos. Costaba unos 3.995 dólares, más de 12.000 dólares actuales ajustados por la inflación. Era un símbolo de estatus, que aparecía en películas en manos de ejecutivos y millonarios.
Desde entonces, la evolución ha sido enorme. En los años 90 llegó la segunda generación, el 2G, con el sistema digital GSM, desarrollado en Europa. Con él llegaron los mensajes de texto, los SMS. El primer SMS se envió en 1992, como veremos en otro dato. En los 2000 llegaron el 3G, que permitía navegar por internet, y los teléfonos inteligentes. En 2007, Apple presentó el iPhone, que popularizó las pantallas táctiles y las aplicaciones. Después llegaron el 4G y el 5G.
Hoy hay más líneas de telefonía móvil que personas en el mundo, y el móvil se ha convertido en una herramienta para casi todo: pagar, estudiar, trabajar, orientarse o acceder a servicios públicos y bancarios, incluso en lugares donde nunca hubo teléfono fijo. En partes de África, por ejemplo, sistemas como M-Pesa, lanzado en Kenia en 2007, permiten enviar dinero por móvil sin cuenta bancaria.
Martin Cooper, que nació en 1928, siguió defendiendo la idea de que los teléfonos debían ser personales, ligados a una persona y no a un lugar. En sus entrevistas ha dicho que le preocupa la adicción al móvil y ha recomendado usarlo con moderación.
Por qué importa. En apenas medio siglo, el móvil pasó de ser un ladrillo experimental a una herramienta básica que cambió la forma en que nos comunicamos, trabajamos y accedemos a servicios.
DATO 1La guerra más corta de la historia duró menos de 45 minutos
El 27 de agosto de 1896, el Reino Unido y el sultanato de Zanzíbar, una isla frente a la costa de la actual Tanzania, en África oriental, libraron una guerra que duró menos de una hora. Se considera la guerra más corta de la historia registrada. La mayoría de las fuentes hablan de una duración de entre 38 y 45 minutos, según cuándo se considere que empezó y terminó.
Para entender el conflicto hay que conocer el contexto. A finales del siglo XIX, las potencias europeas se repartían África en lo que se conoce como el reparto de África. Zanzíbar era un importante centro comercial, conocido por su comercio de especias, como el clavo, y, durante mucho tiempo, por su papel en el comercio de esclavos. En 1890, el sultanato se había convertido en un protectorado británico, lo que significaba que el Reino Unido tenía mucha influencia sobre quién gobernaba.
El 25 de agosto de 1896 murió el sultán Hamad bin Thuwaini, que colaboraba con los británicos. Su primo, Khalid bin Barghash, se proclamó sultán y se instaló en el palacio. Pero los británicos preferían a otro candidato, Hamud bin Muhammed, más favorable a sus intereses. Según un acuerdo, cualquier nuevo sultán necesitaba la aprobación del cónsul británico, y Khalid no la tenía. Los británicos le dieron un ultimátum: debía abandonar el palacio antes de las 9:00 de la mañana del 27 de agosto.
Khalid se negó. Reunió a unos 2.800 hombres, algunos cañones y un viejo barco, el Glasgow, y se atrincheró en el palacio. Mientras tanto, los británicos habían reunido una flota de buques de guerra frente al palacio. Cuando pasó la hora del ultimátum, los barcos abrieron fuego. El palacio, construido en gran parte de madera, quedó rápidamente destruido y en llamas. El Glasgow fue hundido; sus mástiles quedaron durante años asomando del agua en el puerto.
En menos de una hora, se arrió la bandera del palacio y se declaró el alto el fuego. Del lado de Zanzíbar murieron o resultaron heridas unas 500 personas; del lado británico, solo un marinero resultó herido. Khalid huyó al consulado alemán y más tarde escapó a la actual Tanzania continental. El Reino Unido instaló como sultán a Hamud, y además obligó a Zanzíbar a pagar los costes de los proyectiles disparados.
Uno de los efectos del cambio de gobierno fue que, bajo presión británica, el nuevo sultán abolió la esclavitud en Zanzíbar en 1897, aunque de forma gradual.
Aunque suele contarse como una curiosidad, la guerra anglo-zanzibariana es un reflejo de la enorme desigualdad militar entre las potencias coloniales y los pueblos que dominaban. También muestra cómo las potencias europeas intervenían directamente en la política interna de los territorios africanos.
Zanzíbar siguió siendo protectorado británico hasta 1963. En 1964, tras una revolución, se unió con Tanganica para formar la actual Tanzania. Hoy es una región semiautónoma y un destino turístico conocido por su ciudad histórica, Stone Town, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Por qué importa. Este episodio, más allá de la anécdota, ayuda a entender cómo funcionaba el colonialismo en África y cómo las decisiones de las potencias europeas moldearon la historia de muchos países.
Resumen de los 10 datos
- La guerra más corta de la historia duró menos de 45 minutos.
- El primer teléfono móvil pesaba alrededor de un kilo.
- En 1518 una “epidemia de baile” golpeó Estrasburgo.
- Los mamuts seguían vivos cuando se construían las pirámides.
- El Imperio bizantino duró hasta 1453.
- Los antiguos romanos usaban un tipo de hormigón que aún resiste.
- Los vikingos no llevaban cascos con cuernos.
- Napoleón no era bajo.
- La Universidad de Oxford es más antigua que el Imperio azteca.
- Cleopatra vivió más cerca de la llegada a la Luna que de la Gran Pirámide.
¿Viste este carrusel en TikTok? Es el Dato #005. Cuéntanos en los comentarios cuál te sorprendió más.
Preguntas frecuentes
¿Cleopatra vivió más cerca de la Luna que de las pirámides?
Sí: nació unos 2.500 años después de la Gran Pirámide y unos 2.040 años antes de la llegada a la Luna.
¿Napoleón era bajo?
No, medía alrededor de 1,69 m, normal para su época.
¿Los vikingos llevaban cascos con cuernos?
No. Esa imagen viene del vestuario de una ópera de Wagner de 1876.
¿Cuál fue la guerra más corta?
La anglo-zanzibariana de 1896, que duró menos de 45 minutos.
Fuentes
- Wikipedia: Cleopatra
- Seymour et al. (2023). Hot mixing: mechanistic insights into the durability of ancient Roman concrete. Science Advances
- Wikipedia: Epidemia de baile de 1518
- Wikipedia: Guerra anglo-zanzibariana
- Rogers y Slatkin (2017). Excess of genomic defects in a woolly mammoth on Wrangel island. PLoS Genetics