10 misterios documentados que siguen abiertos
El número 1 sigue sin descifrarse.
29 de septiembre de 2026 · 28 min de lectura
Algunos misterios siguen abiertos a pesar de la ciencia moderna. Otros se resolvieron… y la respuesta fue igual de curiosa que el enigma.
Estos diez datos recorren enigmas famosos de la historia y la ciencia: qué se sabe con seguridad, qué hipótesis tienen más apoyo, cuáles son solo especulaciones y cómo trabajan los investigadores para separar unas de otras.
DATO 10Nadie sabe con certeza cómo se movieron las piedras de Stonehenge
Stonehenge, en la llanura de Salisbury, en el sur de Inglaterra, es uno de los monumentos prehistóricos más famosos del mundo. Se construyó en varias fases entre aproximadamente el 3000 y el 1500 a. C. Sus piedras más grandes, los sarsens, son bloques de arenisca de hasta 25 toneladas y unos 7 metros de altura. Un estudio de 2020, que analizó la química de un fragmento extraído de una de ellas durante una restauración en los años 50, mostró que la mayoría vienen de West Woods, a unos 25 kilómetros al norte.
Pero las piedras más pequeñas, las llamadas piedras azules, de unas 2 a 5 toneladas, tienen un origen mucho más lejano: vienen de las colinas Preseli, en el oeste de Gales, a más de 200 kilómetros. Esto se sabe desde los años 20, cuando el geólogo Herbert Thomas identificó el tipo de roca. Investigaciones posteriores, lideradas por el arqueólogo Mike Parker Pearson, localizaron las canteras concretas de donde se extrajeron, con herramientas y restos de hace unos 5.000 años.
En 2024, un estudio publicado en la revista Nature dio una sorpresa aún mayor. Analizando minerales de la Piedra del Altar, un bloque de arenisca de unas 6 toneladas situado en el centro del monumento, los investigadores, liderados por Anthony Clarke, de la Universidad Curtin, en Australia, descubrieron que venía del noreste de Escocia, de la cuenca de Orcadas, a más de 700 kilómetros de Stonehenge. Es una de las distancias más largas conocidas de transporte de una gran piedra en la prehistoria. En 2025, otro estudio precisó aún más el lugar de origen.
¿Cómo transportaron estas piedras sin ruedas, sin animales de tiro para cargas tan pesadas y sin metales? Esa sigue siendo una de las grandes preguntas. Las teorías principales proponen que las arrastraron sobre trineos de madera deslizándose sobre troncos o sobre carriles de madera, empujados y tirados por decenas de personas con cuerdas. Experimentos modernos han demostrado que un grupo de unas decenas de personas puede mover una piedra de varias toneladas de esta forma. Para la Piedra del Altar, algunos investigadores creen que pudo transportarse en parte por mar, a lo largo de la costa británica, porque el terreno por tierra, con montañas y ríos, sería muy difícil. Otra teoría, que las piedras azules fueron llevadas por los glaciares hasta cerca de Stonehenge, está hoy en gran parte descartada.
También se sigue debatiendo para qué servía Stonehenge. Sus piedras están alineadas con la salida del Sol en el solsticio de verano y su puesta en el solsticio de invierno, lo que sugiere que tenía una función relacionada con el calendario y las ceremonias estacionales. Se han encontrado restos de cremaciones humanas, lo que indica que fue también un lugar funerario. Y cerca, en Durrington Walls, se encontraron restos de un gran asentamiento con grandes cantidades de huesos de cerdo, lo que sugiere grandes banquetes en invierno. Parker Pearson propone que Stonehenge era un lugar para los antepasados, mientras que Durrington Walls era para los vivos.
Transportar piedras desde tan lejos habría requerido la colaboración de comunidades de toda Gran Bretaña, lo que sugiere que Stonehenge era un símbolo de unidad entre pueblos distintos.
Hoy Stonehenge es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y miles de personas se reúnen allí cada año para ver el amanecer del solsticio de verano.
Por qué importa. Stonehenge muestra que las sociedades prehistóricas eran capaces de organizarse a gran escala, y la ciencia moderna sigue revelando datos nuevos sobre monumentos que creíamos conocer.
DATO 9La señal “Wow!” de 1977 nunca se repitió
El 15 de agosto de 1977, el radiotelescopio Big Ear (“Gran Oreja”), de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, captó una señal de radio muy intensa durante unos 72 segundos. El radiotelescopio formaba parte de un proyecto de SETI, la búsqueda de inteligencia extraterrestre, y rastreaba el cielo en busca de señales artificiales. Días después, el astrónomo voluntario Jerry Ehman, al revisar las impresiones de ordenador, vio una secuencia de caracteres, “6EQUJ5”, que indicaba una señal muy por encima del ruido de fondo. Asombrado, la rodeó con un bolígrafo rojo y escribió al lado “Wow!”. Desde entonces, se la conoce como la señal Wow!.
¿Por qué llamó tanto la atención? Por varias razones. Su intensidad era unas 30 veces superior al ruido de fondo. Su frecuencia estaba muy cerca de 1.420 megahercios, la frecuencia natural del hidrógeno, el elemento más abundante del universo. Muchos científicos habían propuesto que una civilización extraterrestre que quisiera comunicarse podría usar esa frecuencia, porque cualquier astrónomo del universo la conocería. Además, la señal era de banda estrecha, típica de una transmisión artificial, y su duración de 72 segundos coincidía con el tiempo que tardaba un punto del cielo en pasar por el haz del telescopio, que era fijo y usaba la rotación de la Tierra para barrer el cielo. Esto indicaba que venía del espacio profundo y no de la Tierra. Procedía de la constelación de Sagitario.
Pero la señal nunca se repitió. Ehman y otros investigadores volvieron a apuntar el telescopio a esa zona del cielo muchas veces durante los meses y años siguientes, y otros radiotelescopios, como el Very Large Array, también lo intentaron, sin éxito. En ciencia, una observación que no se repite es muy difícil de interpretar. El propio Ehman fue prudente y dijo que no había que sacar conclusiones con tan pocos datos.
A lo largo de los años se han propuesto muchas explicaciones. Se descartaron las interferencias terrestres, los aviones y los satélites, porque la frecuencia de 1.420 MHz está protegida y no se permite emitir en ella. En 2017, un astrónomo propuso que la señal venía de un cometa, pero la idea fue muy criticada por otros científicos. En 2024, un equipo liderado por Abel Méndez, del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, propuso una explicación natural: una nube de hidrógeno interestelar que habría emitido un breve destello amplificado, parecido a un máser, al ser alcanzada por la radiación de una fuente intensa, como un magnetar. Encontraron señales similares, aunque más débiles, en datos antiguos del radiotelescopio de Arecibo. La hipótesis es prometedora, pero todavía debe confirmarse.
Big Ear se desmanteló en 1998 para construir un campo de golf.
La búsqueda de señales extraterrestres continúa. El proyecto Breakthrough Listen, lanzado en 2015 con 100 millones de dólares, usa algunos de los radiotelescopios más potentes del mundo para escuchar millones de estrellas. Hasta ahora, no se ha encontrado ninguna señal que se considere una prueba de vida inteligente. En 2020, se detectó una señal llamada BLC1, que parecía venir de Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, pero se concluyó que era una interferencia de aparatos terrestres.
La señal Wow! se ha convertido en un símbolo de la búsqueda de vida en el universo, y aparece en películas, series y videojuegos.
Por qué importa. La señal Wow! muestra la importancia de repetir las observaciones en ciencia, y cómo un misterio puede motivar décadas de investigación sin conclusiones apresuradas.
DATO 8Nadie sabe qué pasó con la colonia de Roanoke
En 1587, un grupo de unos 115 colonos ingleses, hombres, mujeres y niños, se estableció en la isla de Roanoke, frente a la costa de la actual Carolina del Norte, en Estados Unidos. Era uno de los primeros intentos de fundar una colonia inglesa permanente en América, patrocinado por sir Walter Raleigh. Allí nació Virginia Dare, la primera niña de padres ingleses nacida en América.
El gobernador de la colonia, John White, abuelo de Virginia, regresó a Inglaterra ese mismo año para conseguir más provisiones. Pero su regreso se retrasó tres años, sobre todo por la guerra entre Inglaterra y España: en 1588 la Armada Invencible española intentó invadir Inglaterra, y la reina Isabel I requisó todos los barcos disponibles para la defensa.
Cuando White volvió por fin a Roanoke en agosto de 1590, no había nadie. Las casas habían sido desmontadas, y el lugar estaba rodeado por una empalizada. No había señales de lucha ni cadáveres. Solo encontró la palabra “CROATOAN” tallada en un poste de la empalizada y las letras “CRO” grabadas en un árbol. Antes de irse, White había acordado con los colonos que, si se trasladaban, dejarían tallado el nombre del lugar al que iban, y que si se iban por un peligro, añadirían una cruz. No había ninguna cruz.
Croatoan era el nombre de una isla cercana, hoy parte de Hatteras, y del pueblo nativo que vivía allí, aliado de los ingleses. White intentó ir a Croatoan, pero una tormenta y los problemas de su tripulación le obligaron a regresar a Inglaterra. Nunca volvió a ver a su familia. Por eso se la conoce como la colonia perdida.
¿Qué pasó con los colonos? Hay varias teorías. La más aceptada es que se dividieron en grupos y se integraron con pueblos nativos de la zona, como los croatoan o los chowanoke, quizá por falta de alimentos. Algunas pistas apoyan esta idea. Décadas después, algunos colonos ingleses contaron que habían visto nativos con ojos grises o que hablaban algo de inglés en la zona, aunque son relatos poco fiables. En los últimos años, dos equipos de arqueólogos han encontrado objetos de origen inglés del siglo XVI en dos lugares: en la isla de Hatteras, el antiguo Croatoan, y en un sitio en el interior, a unos 80 kilómetros, llamado “Site X”, identificado a partir de un símbolo oculto en un mapa de John White. Pero hasta ahora no hay pruebas concluyentes: los objetos podrían haber llegado por comercio.
Otras teorías proponen que los colonos murieron de hambre o enfermedades, que fueron atacados por pueblos nativos hostiles o por los españoles, que intentaron volver a Inglaterra en un barco pequeño y se perdieron en el mar, o incluso que fueron asesinados por los powhatan, una teoría basada en una declaración posterior del líder de la colonia de Jamestown, John Smith. Pero ninguna ha podido demostrarse.
Una pista del clima también es interesante: un estudio de 1998 basado en los anillos de cipreses de la zona mostró que entre 1587 y 1589 hubo la peor sequía en 800 años en la región, lo que habría dificultado conseguir alimentos y podría haber empujado a los colonos a buscar ayuda de los pueblos nativos.
La siguiente colonia inglesa, Jamestown, fundada en 1607 en Virginia, sí sobrevivió, aunque con enormes dificultades. La historia de Roanoke se ha convertido en una leyenda y ha inspirado muchas novelas, series de televisión y películas de terror.
Por qué importa. El misterio de Roanoke muestra cómo la arqueología, los documentos y el clima se combinan para reconstruir el pasado, y la importancia de no confundir leyendas con pruebas.
DATO 7Las líneas de Nazca solo se aprecian bien desde el aire
Las líneas de Nazca, en el desierto costero del sur de Perú, son un conjunto de enormes dibujos trazados en el suelo, llamados geoglifos. Hay figuras de animales, como un mono, un colibrí, una araña, una ballena o un perro, además de plantas, figuras humanas y cientos de líneas rectas, triángulos, trapecios y espirales. Algunas líneas rectas se extienden durante varios kilómetros, y algunas figuras miden más de 300 metros. Fueron trazadas por la cultura Nazca, que floreció entre aproximadamente el 500 a. C. y el 500 d. C., aunque algunas son más antiguas, de la cultura Paracas.
¿Cómo las hicieron? Con una técnica relativamente sencilla. La superficie del desierto está cubierta de piedras de color rojizo oscuro, por la oxidación del hierro. Los nazcas retiraban esas piedras y las amontonaban a los lados, dejando al descubierto el suelo de debajo, de un color más claro. Así creaban líneas de contraste. Para trazar las figuras con precisión a gran escala, probablemente usaban estacas y cuerdas, y ampliaban dibujos más pequeños mediante cuadrículas. Experimentos modernos han demostrado que un pequeño grupo de personas puede trazar una figura grande en pocos días.
Las líneas se han conservado durante unos 2.000 años gracias al clima extremadamente seco y estable de la región, uno de los más áridos del mundo, con casi nada de lluvia y poco viento a nivel del suelo.
Muchas de las figuras se aprecian mejor desde el aire o desde colinas cercanas, lo que ha alimentado todo tipo de especulaciones. Se dieron a conocer ampliamente en los años 30, cuando empezaron a sobrevolarse en avión. En los años 60 y 70, el escritor suizo Erich von Däniken popularizó la idea de que eran pistas de aterrizaje para naves extraterrestres. Esta idea no tiene ninguna base científica: el suelo es blando y no serviría para aterrizar, y las figuras pueden verse en parte desde el suelo o desde colinas cercanas.
La investigadora alemana Maria Reiche dedicó más de 50 años de su vida, desde 1946, a estudiar, medir y proteger las líneas. Propuso que tenían una función astronómica, como un calendario que marcaba solsticios y otros momentos del año. Pero estudios posteriores encontraron que la mayoría de las líneas no coinciden con alineaciones astronómicas significativas.
Hoy, la mayoría de los arqueólogos cree que las líneas tenían un propósito ritual relacionado con el agua y la fertilidad, algo esencial en un desierto. Algunas líneas parecen apuntar a fuentes de agua o manantiales subterráneos. Otras podrían haber sido caminos ceremoniales que las personas recorrían a pie en procesiones, lo que explicaría por qué muchas figuras están formadas por una sola línea continua que no se cruza. Se han encontrado restos de cerámica rota en ciertos puntos de las líneas, lo que sugiere ofrendas.
En los últimos años, la tecnología ha permitido descubrir nuevos geoglifos. En 2024, investigadores de la Universidad de Yamagata, en Japón, junto con IBM, usaron inteligencia artificial para analizar imágenes aéreas de alta resolución y descubrieron 303 nuevos geoglifos en solo unos meses, casi duplicando el número de figurativos conocidos. Muchos son más pequeños y están junto a senderos, lo que sugiere que se hicieron para ser vistos por personas que caminaban.
Las líneas de Nazca son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1994. Pero están amenazadas por la expansión agrícola, la minería ilegal y el turismo irresponsable. En 2014, activistas de Greenpeace dañaron la zona junto al colibrí al colocar un mensaje, y en 2018 un camionero entró con su vehículo en la zona protegida y dejó marcas en varias líneas.
Por qué importa. Las líneas de Nazca muestran la capacidad de las culturas antiguas para crear obras monumentales, y la importancia de explicarlas con pruebas en lugar de con teorías fantásticas.
DATO 6Los “sonidos” del Bloop intrigaron a todos
En 1997, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) registró un sonido submarino muy potente en el sur del océano Pacífico. Fue captado por varios hidrófonos, micrófonos submarinos, situados a más de 5.000 kilómetros de distancia entre sí. El sonido, de frecuencia muy baja, duraba alrededor de un minuto y subía rápidamente de tono. Se le llamó Bloop.
Los hidrófonos formaban parte de una red desarrollada originalmente por la Marina de Estados Unidos durante la Guerra Fría para detectar submarinos soviéticos, y después se usaron para estudiar los sonidos del océano, como los de volcanes submarinos, terremotos y ballenas. El sonido viaja muy lejos en el océano gracias a una capa de agua llamada canal SOFAR, a unos 1.000 metros de profundidad, donde la combinación de temperatura y presión hace que el sonido quede “atrapado” y pueda viajar miles de kilómetros con poca pérdida.
El Bloop llamó mucho la atención porque su patrón se parecía a los sonidos producidos por animales, pero era mucho más potente que cualquier animal conocido, incluida la ballena azul, el animal más ruidoso. Esto dio lugar a mucha especulación en internet: se habló de un animal gigante desconocido, un calamar colosal enorme o incluso de monstruos marinos. Muchos relacionaron el lugar del sonido con la ciudad ficticia de R’lyeh, donde el escritor H. P. Lovecraft situó en sus relatos a la criatura Cthulhu, que casualmente estaba cerca.
Sin embargo, la NOAA investigó el sonido y lo relacionó con los icebergs. En 2005, el investigador Robert Dziak y su equipo de la NOAA y la Universidad Estatal de Oregón analizaron grabaciones de sonidos producidos por grandes icebergs y glaciares de la Antártida al romperse o fracturarse, un fenómeno llamado terremoto de hielo (icequake). Al comparar esos sonidos con el Bloop, encontraron que eran muy similares. En 2012, la NOAA concluyó oficialmente que el Bloop fue causado muy probablemente por un gran iceberg que se agrietaba o se desprendía de un glaciar, probablemente entre el estrecho de Bransfield, el mar de Ross o el cabo Adare, en la Antártida.
El Bloop no fue el único sonido misterioso registrado por los hidrófonos. Otros sonidos tienen nombres como “Julia”, “Upsweep”, “Whistle” o “Slow Down”. Algunos también se atribuyen a los icebergs, otros a la actividad volcánica submarina, y alguno todavía no tiene una explicación segura. El Upsweep, por ejemplo, se ha registrado de forma estacional desde 1991, y se cree que está relacionado con la actividad volcánica.
Los sonidos del océano se estudian hoy para muchas cosas: detectar terremotos submarinos y posibles tsunamis, seguir a las ballenas, controlar las pruebas nucleares, que están prohibidas por un tratado internacional, y medir la temperatura del océano, porque el sonido viaja más rápido en agua más caliente. También se estudia el ruido que producen los seres humanos, con los barcos, las exploraciones de petróleo y el sonar militar, que se ha multiplicado en las últimas décadas y afecta a animales como las ballenas y los delfines, que dependen del sonido para comunicarse y orientarse.
Además, el cambio climático está aumentando la ruptura de icebergs y glaciares, lo que también cambia el paisaje sonoro del océano.
Por qué importa. El Bloop demuestra que muchas explicaciones de misterios son naturales, y que el sonido es una herramienta clave para estudiar el océano y detectar los efectos del cambio climático.
DATO 5El Mary Celeste apareció sin tripulación
El 4 de diciembre de 1872, la tripulación del barco británico Dei Gratia avistó en el océano Atlántico, entre las Azores y la costa de Portugal, un bergantín que navegaba a la deriva de forma extraña. Era el Mary Celeste, un barco estadounidense que había zarpado de Nueva York el 7 de noviembre rumbo a Génova, en Italia, con un cargamento de más de 1.700 barriles de alcohol industrial. Cuando los marineros del Dei Gratia subieron a bordo, lo encontraron sin nadie. La tripulación, formada por el capitán Benjamin Briggs, su esposa Sarah, su hija de dos años, Sophia, y siete marineros, había desaparecido.
El barco estaba en buen estado, aunque había algo de agua en la bodega y en algunas partes. Las provisiones de comida y agua eran suficientes para seis meses, y las pertenencias personales de la tripulación, incluida ropa y objetos de valor, estaban en su sitio. La carga estaba casi intacta, aunque luego se descubrió que nueve barriles estaban vacíos. Pero faltaba el bote salvavidas, el cronómetro y el sextante, instrumentos de navegación, y algunos documentos. La última anotación en el diario de a bordo era del 25 de noviembre, nueve días antes, cuando el barco estaba cerca de la isla de Santa María, en las Azores.
Nunca se volvió a saber de la tripulación. Tras el hallazgo, se celebró una investigación en Gibraltar, donde el Dei Gratia llevó el Mary Celeste. El fiscal sospechó un fraude o un asesinato para cobrar el premio por el salvamento, pero no encontró pruebas. Al final, la tripulación del Dei Gratia recibió solo una parte del valor del barco.
¿Qué pasó? Nadie lo sabe con certeza, pero hay varias teorías. La más aceptada por los historiadores es que el capitán ordenó abandonar el barco de forma precipitada, por miedo a un peligro que parecía inminente, y que la tripulación subió al bote salvavidas pensando que volvería al barco o llegaría a tierra. Pero el bote se perdió y todos murieron. ¿Qué pudo asustarles? Hay varias posibilidades: que los vapores del alcohol de los barriles que habían goteado hicieran temer una explosión; que el capitán creyera que el barco se hundía, porque una bomba de achique estaba desmontada y quizá no podía medir bien el agua en la bodega; o que un terremoto submarino agitara el barco. También pudieron temer encallar en las Azores, si el cronómetro fallaba.
Otras teorías, como un ataque de piratas, un motín o una conspiración con el Dei Gratia, se consideran poco probables, porque no faltaban objetos de valor ni había señales de lucha.
El misterio se hizo mundialmente famoso gracias a un escritor joven llamado Arthur Conan Doyle, el futuro creador de Sherlock Holmes. En 1884, publicó un relato de ficción, “J. Habakuk Jephson’s Statement”, basado libremente en el caso, en el que cambió el nombre del barco a “Marie Celeste” y añadió detalles inventados, como tazas de té aún calientes sobre la mesa. Muchos lectores lo tomaron como un relato real, y esos detalles falsos pasaron a formar parte de la leyenda.
El Mary Celeste siguió navegando durante años, con varios dueños. En 1885, su último capitán lo hizo encallar a propósito en un arrecife de Haití para cobrar el seguro, un fraude que fue descubierto. En 2001, una expedición del escritor Clive Cussler afirmó haber encontrado sus restos, aunque estudios posteriores de la madera lo pusieron en duda.
Por qué importa. El caso del Mary Celeste muestra cómo la ficción puede mezclarse con la historia hasta confundirlas, y la importancia de volver a las fuentes originales.
DATO 4El incidente del paso Dyatlov sigue generando debate
En febrero de 1959, un grupo de nueve excursionistas experimentados, estudiantes y graduados del Instituto Politécnico de los Urales, murió en circunstancias extrañas en los montes Urales, en la Unión Soviética. El grupo estaba liderado por Ígor Diátlov, de 23 años, y el lugar se conoce desde entonces como el paso Diátlov (o Dyatlov). Su objetivo era llegar a la montaña Otorten, en una ruta difícil en pleno invierno.
Cuando los equipos de rescate encontraron su campamento, semanas después, en la ladera de la montaña Jolat Siajl, cuyo nombre en la lengua mansi significa, según algunas traducciones, “montaña muerta”, descubrieron que la tienda estaba parcialmente cubierta de nieve y había sido cortada desde dentro, como si los excursionistas hubieran salido con prisa. Sus huellas mostraban que habían bajado por la ladera en plena noche, a unos −25 °C o menos, con poca ropa, algunos descalzos o solo con calcetines, hacia un bosque a más de un kilómetro.
Los cuerpos se encontraron en varios grupos. Varios murieron de hipotermia. Pero otros cuatro, encontrados meses después en un barranco bajo varios metros de nieve, tenían lesiones graves: fracturas en el cráneo y en las costillas, como las producidas por un fuerte impacto, pero sin heridas externas visibles. Una de las mujeres no tenía lengua ni ojos, aunque esto podría deberse a la descomposición y a animales. Además, algunas prendas tenían restos de radiactividad. La investigación soviética concluyó que habían muerto por una “fuerza natural irresistible”, sin dar más detalles, y cerró el caso.
Este final ambiguo, el secretismo soviético y los detalles extraños dieron lugar a decenas de teorías: un ataque de la etnia local mansi, pruebas de armas secretas, explosiones, ataques de animales, un yeti, extraterrestres, infrasonidos que causaron pánico, o incluso un asesinato. Ninguna de ellas tenía pruebas sólidas.
En 2019, la fiscalía rusa reabrió la investigación. En 2020, concluyó que la causa fue una avalancha de placa o un alud de nieve, y que los excursionistas murieron de hipotermia al huir sin la ropa adecuada. Pero muchos dudaron, porque la pendiente no parecía suficiente para una avalancha y no se vieron señales claras de ella.
En 2021, un estudio publicado en la revista Communications Earth & Environment, de los investigadores Johan Gaume, del EPFL de Suiza, y Alexander Puzrin, del ETH de Zúrich, propuso un mecanismo concreto: una pequeña avalancha de placa. Según su modelo, los excursionistas habían cortado la ladera para montar la tienda, lo que debilitó la capa de nieve. El viento fue acumulando nieve sobre la tienda durante horas, y en algún momento una placa de nieve se desprendió y cayó sobre la tienda. Esto explicaría por qué salieron de noche y con prisa, y las lesiones graves, que serían causadas por el peso de la placa sobre personas que dormían sobre sus esquís. Usaron simulaciones informáticas, incluso basadas en las técnicas de animación de la película Frozen, y pruebas con cadáveres en choques de coches para calcular las fuerzas.
Aunque esta explicación es la más convincente para muchos científicos, sigue habiendo debate, porque no explica todos los detalles, como la radiactividad, que podría deberse a que algunos de los excursionistas trabajaban con materiales radiactivos. El caso sigue siendo uno de los misterios más famosos de Rusia.
Por qué importa. El caso Diátlov muestra que los misterios suelen tener explicaciones naturales, y cómo la ciencia moderna, con simulaciones y pruebas, puede aportar respuestas a enigmas del pasado.
DATO 3El mecanismo de Anticitera fue un misterio durante décadas
El mecanismo de Anticitera, rescatado en 1901 de un naufragio romano junto a la isla griega de Anticitera, es uno de los objetos más enigmáticos de la Antigüedad. Es un aparato de bronce con al menos 30 engranajes, fabricado probablemente entre los siglos II y I a. C. Durante décadas, nadie entendió qué hacía, porque estaba muy corroído, roto en fragmentos y sus engranajes estaban ocultos bajo la corrosión. Parecía demasiado complejo para su época: no se conocía nada parecido en el mundo antiguo, ni volvió a construirse algo similar hasta los relojes astronómicos medievales, más de mil años después.
El primero en comprender su importancia fue el arqueólogo griego Valerios Stais, que en 1902 observó una rueda dentada entre los fragmentos. Pero su descubrimiento fue recibido con escepticismo: muchos pensaban que un aparato así no podía ser tan antiguo. Algunos llegaron a proponer que había caído al mar mucho después del naufragio.
Durante el siglo XX, varios investigadores lo estudiaron. En los años 50 y 70, el físico e historiador británico Derek de Solla Price usó rayos X y rayos gamma para ver su interior, y en 1974 publicó el libro Gears from the Greeks, en el que propuso que era una calculadora astronómica que mostraba la posición del Sol y la Luna. Después, el ingeniero Michael Wright, del Museo de Ciencias de Londres, hizo nuevas investigaciones con tomografías y construyó modelos funcionales.
El gran avance llegó a partir de 2005, con el Proyecto de Investigación del Mecanismo de Anticitera. Usando tomografía computarizada de rayos X de alta resolución y técnicas de imagen que resaltan detalles de la superficie, los investigadores pudieron ver engranajes ocultos y leer miles de caracteres de inscripciones en griego, que funcionan como un manual de instrucciones. Así confirmaron que calculaba las posiciones del Sol y la Luna, las fases lunares, predecía eclipses y probablemente mostraba la posición de los cinco planetas conocidos. También incluía un calendario de los Juegos Olímpicos y otros juegos.
Uno de sus mecanismos más ingeniosos reproducía el ciclo de Saros, un periodo de unos 18 años tras el cual los eclipses se repiten con un patrón parecido. Otro mostraba la velocidad variable de la Luna en su órbita, con un sistema de engranajes con un pasador deslizante. En 2021, un equipo del University College de Londres, liderado por Tony Freeth, propuso una reconstrucción completa de la parte frontal, que mostraba los planetas moviéndose en círculos concéntricos, y planea construir una réplica funcional.
El mecanismo es un ejemplo de misterio que se ha resuelto en gran parte, aunque todavía quedan preguntas: quién lo construyó, dónde y por qué no se conocen otros aparatos similares. Algunos investigadores proponen que se construyó en Rodas, un centro de astronomía donde trabajó el astrónomo Hiparco, o en un taller relacionado con la tradición de Arquímedes, de quien el orador romano Cicerón escribió que había construido un aparato que mostraba los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Algunas inscripciones sugieren un calendario de la región de Corinto o de sus colonias, como Siracusa, la ciudad de Arquímedes. Es posible que existieran otros aparatos similares que se fundieron para aprovechar el bronce.
Los buceadores siguen explorando el naufragio de Anticitera, y en los últimos años han encontrado más objetos, como estatuas, joyas y restos humanos. Algunos esperan encontrar más fragmentos del mecanismo.
El mecanismo se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
Por qué importa. El mecanismo de Anticitera muestra que la tecnología antigua era más avanzada de lo que se creía, y cómo las nuevas técnicas pueden resolver misterios que parecían imposibles.
DATO 2El código de Kryptos en la CIA no está resuelto del todo
Kryptos es una escultura del artista estadounidense Jim Sanborn, instalada en 1990 en el patio de la sede de la CIA, la agencia de inteligencia de Estados Unidos, en Langley, Virginia. Es una gran placa ondulada de cobre, con forma de pergamino, en la que hay recortadas unas 1.800 letras, acompañada de piedras, agua y otros elementos. Esas letras forman cuatro mensajes cifrados, llamados K1, K2, K3 y K4.
Sanborn diseñó los cifrados con la ayuda de Ed Scheidt, un antiguo director del centro de criptografía de la CIA, que le enseñó técnicas de cifrado. La escultura se convirtió en un desafío para los criptógrafos de todo el mundo, tanto profesionales como aficionados.
Los tres primeros mensajes se resolvieron en los años 90. En 1999, el informático californiano Jim Gillogly anunció que los había descifrado usando un ordenador. Poco después, la CIA reveló que uno de sus analistas, David Stein, los había resuelto antes, en 1998, a mano, con lápiz y papel, dedicando cientos de horas de su tiempo libre. Y más tarde se supo que la NSA, otra agencia de inteligencia, también los había resuelto en 1992.
Los mensajes descifrados son enigmáticos. K1 es una frase poética escrita por Sanborn: “Entre la sutil sombra y la ausencia de luz se encuentra el matiz del iqlusión”, con una falta de ortografía intencionada. K2 habla de algo enterrado en un lugar con coordenadas geográficas cercanas a la sede de la CIA. Y K3 es una paráfrasis del diario del arqueólogo Howard Carter cuando abrió la tumba de Tutankamón en 1922: “¿Puedes ver algo?”.
Pero el cuarto mensaje, K4, de solo 97 letras, lleva más de 30 años sin resolverse de forma pública, y se considera uno de los códigos sin descifrar más famosos del mundo. Sanborn ha dado varias pistas a lo largo de los años: en 2010 reveló que las letras de las posiciones 64 a 69 descifradas eran “BERLIN”; en 2014, que las siguientes eran “CLOCK”, en referencia al famoso reloj mundial de Berlín en Alexanderplatz; y en 2020, reveló “NORTHEAST” y “EAST”. Sanborn ha dicho que el mensaje final está relacionado con la caída del Muro de Berlín, en 1989, y con otros acontecimientos, y que forma parte de un enigma más amplio.
En 2025, Sanborn, con más de 79 años, anunció que subastaría la solución de K4, junto con documentos originales, para financiar su futuro. Poco antes de la subasta, dos periodistas afirmaron haber encontrado la solución entre documentos del artista archivados en el Instituto Smithsonian. Sanborn confirmó que la habían encontrado, pero les pidió que no la publicaran; la solución se vendió en la subasta a un comprador anónimo, que decidirá si la hace pública. Así que, oficialmente, K4 sigue sin revelarse.
Kryptos inspiró a muchos aficionados a la criptografía y aparece en novelas como El símbolo perdido, de Dan Brown. También recuerda la importancia de la criptografía, la ciencia de cifrar y descifrar mensajes, que hoy protege nuestras contraseñas, compras en línea y comunicaciones.
Por qué importa. Kryptos muestra cómo el arte y la criptografía pueden combinarse para crear un reto intelectual que dura décadas, y el valor de la persistencia en la resolución de problemas.
DATO 1El manuscrito Voynich no ha podido leerse
El manuscrito Voynich es un libro de unas 240 páginas de pergamino, lleno de un texto escrito en un alfabeto desconocido y de ilustraciones extrañas de plantas que no se parecen a ninguna conocida, diagramas astronómicos y astrológicos, figuras de mujeres desnudas bañándose en estanques conectados por tubos, y recetas o recetarios. Se le llama así por Wilfrid Voynich, un librero anticuario de origen polaco que lo compró en 1912 en una villa jesuita cerca de Roma. Hoy se conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, con la signatura MS 408, y está digitalizado completo en internet.
Durante mucho tiempo se especuló sobre su fecha y su autor. Se atribuyó al filósofo y científico inglés Roger Bacon, del siglo XIII, o incluso se pensó que era una falsificación moderna del propio Voynich. Pero en 2009, un equipo de la Universidad de Arizona dató el pergamino mediante radiocarbono y determinó que es del siglo XV, entre 1404 y 1438. Los análisis de las tintas son compatibles con esa época. Se sabe que perteneció al emperador Rodolfo II de Habsburgo, en Praga, en el siglo XVI, que según una carta lo compró por 600 ducados, una suma enorme, y después a varios eruditos, como el jesuita Athanasius Kircher, en el siglo XVII.
El texto sigue siendo un misterio. Está escrito en una escritura que no se parece a ninguna conocida, y nadie ha logrado descifrar su idioma. Criptógrafos de todo el mundo lo han intentado sin éxito, incluidos algunos de los mejores descifradores de códigos de la Segunda Guerra Mundial, como el estadounidense William Friedman, que descifró códigos japoneses, y la criptógrafa Elizebeth Friedman. Él llegó a la conclusión de que podía ser un intento de crear un idioma artificial.
Los análisis estadísticos del texto muestran que no es un conjunto aleatorio de letras: tiene patrones que se parecen a los de un lenguaje natural, como la frecuencia de las palabras, siguiendo una regla llamada ley de Zipf, y la repetición de ciertas palabras en secciones concretas. Pero también tiene rarezas: muchas palabras se repiten dos o tres veces seguidas, y hay muy pocas palabras de una o dos letras.
Hay muchas hipótesis. Algunas proponen que es un idioma natural escrito con un alfabeto inventado, como una forma antigua de alguna lengua europea, un dialecto o incluso una lengua asiática. Otras sugieren que es un código cifrado muy complejo. Otras, que es un idioma artificial o una lengua inventada. Y otras, que es un engaño medieval: un texto sin sentido creado para vender el libro a un coleccionista rico como algo misterioso y valioso, una hipótesis que defendió en 2004 el investigador Gordon Rugg, mostrando que se podía generar un texto similar con una técnica de rejillas. Ninguna de estas hipótesis está demostrada.
Periódicamente aparecen noticias de que alguien ha resuelto el manuscrito, por ejemplo con inteligencia artificial, o afirmando que está escrito en protorromance, en turco antiguo, en hebreo o en latín abreviado. Pero hasta ahora, ninguna propuesta ha convencido a la comunidad de expertos, porque no permiten traducir textos largos de forma coherente.
El manuscrito también ha inspirado arte, novelas, videojuegos y música. Y se ha publicado un facsímil completo.
Por qué importa. El manuscrito Voynich muestra que incluso con la tecnología moderna hay enigmas que se resisten, y la importancia de ser escépticos ante las soluciones fáciles.
Resumen de los 10 datos
- El manuscrito Voynich no ha podido leerse.
- El código de Kryptos en la CIA no está resuelto del todo.
- El mecanismo de Anticitera fue un misterio durante décadas.
- El incidente del paso Dyatlov sigue generando debate.
- El Mary Celeste apareció sin tripulación.
- Los “sonidos” del Bloop intrigaron a todos.
- Las líneas de Nazca solo se aprecian bien desde el aire.
- Nadie sabe qué pasó con la colonia de Roanoke.
- La señal “Wow!” de 1977 nunca se repitió.
- Nadie sabe con certeza cómo se movieron las piedras de Stonehenge.
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Preguntas frecuentes
¿Qué fue la señal Wow!?
Una señal de radio de 72 segundos captada en 1977 que nunca se repitió; su origen sigue sin conocerse.
¿Se ha descifrado el manuscrito Voynich?
No. Su escritura y su idioma siguen siendo un misterio.