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Dato #9 Geografía

10 fenómenos de la Tierra que parecen de otro planeta

El número 1 está bajo tus pies.

29 de septiembre de 2026 · 27 min de lectura

La Tierra tiene lugares que parecen de otro planeta: lagos que petrifican animales, cascadas de color sangre y piedras que se mueven solas. Todo tiene una explicación, aunque a veces costó décadas encontrarla.

Estos diez datos recorren fenómenos naturales extraordinarios, explican cómo los estudiaron los científicos y qué nos dicen sobre cómo funciona el planeta, desde su superficie hasta su núcleo.

DATO 10Hay un lago en Tanzania que “petrifica” animales

El lago Natron, en el norte de Tanzania, cerca de la frontera con Kenia, es uno de los lugares más hostiles del planeta para la vida. Su agua es muy alcalina, con un pH que puede superar 10,5, casi como el del amoníaco doméstico, y en verano su temperatura puede alcanzar unos 40 °C o más. Además, es muy poco profundo, de menos de tres metros, y en la estación seca se evapora en gran parte y deja costras de sal.

Su alcalinidad se debe a la geología de la zona. El lago está en el Gran Valle del Rift, una gran fractura de la corteza terrestre donde el continente africano se está separando poco a poco. Cerca se alza el volcán Ol Doinyo Lengai, el único volcán activo del mundo que expulsa natrocarbonatita, una lava rica en carbonato de sodio que es muy fluida y, al enfriarse, de color negro que pronto se vuelve blanco. Los ríos y manantiales calientes que alimentan el lago arrastran estas sales. Como el lago no tiene salida al mar, el agua solo se va por evaporación y las sales, sobre todo el natrón, una mezcla de carbonato y bicarbonato de sodio, se van concentrando.

El natrón tiene una historia curiosa: los antiguos egipcios lo usaban para momificar a sus muertos, porque absorbe la humedad y ayuda a secar y conservar los cuerpos. De hecho, el símbolo químico del sodio, Na, viene del latín natrium, derivado de natrón.

En el lago Natron ocurre algo parecido. Las aves y los murciélagos que mueren en él, por ejemplo al chocar contra su superficie, que refleja el cielo como un espejo y puede desorientarlos, quedan cubiertos de sales y se conservan como si fueran de piedra, secos y rígidos. En 2013, el fotógrafo Nick Brandt publicó una serie de imágenes muy famosas de estos animales, colocados por él en posturas de vida sobre ramas y rocas. Las fotos se hicieron virales y a veces se dice, erróneamente, que el lago “convierte a los animales en piedra” al instante. En realidad, el proceso es de calcificación y deshidratación lenta después de la muerte.

Lo más sorprendente es que el lago Natron está lleno de vida adaptada. Sus aguas se tiñen de rojo y naranja por unos microorganismos que resisten la sal, algunos de los cuales producen pigmentos. Y es el principal lugar de cría del flamenco enano en el mundo: alrededor de tres cuartas partes de los flamencos enanos nacen allí. Construyen sus nidos de barro en islotes del lago, donde las aguas cáusticas los protegen de depredadores como hienas y chacales. Se alimentan de las cianobacterias del agua, cuyos pigmentos les dan su color rosado. Sus patas tienen una piel dura que les protege del agua. También vive allí una especie de pez, la tilapia Alcolapia, adaptada a las aguas calientes y alcalinas de los manantiales de la orilla.

Por eso el lago está protegido como humedal de importancia internacional por el Convenio de Ramsar. En varias ocasiones se han propuesto proyectos industriales, como una fábrica de extracción de carbonato de sodio, que los conservacionistas temen que puedan destruir la zona de cría de los flamencos.

Por qué importa. El lago Natron demuestra que incluso los lugares más extremos pueden ser vitales para algunas especies, como los flamencos enanos, y por eso su conservación importa.

DATO 9En el desierto de Atacama hay zonas donde casi nunca llueve

El desierto de Atacama, en el norte de Chile, es el desierto no polar más seco del mundo. Se extiende a lo largo de unos 1.000 kilómetros entre el océano Pacífico y la cordillera de los Andes. En algunas zonas de su interior hay estaciones meteorológicas que durante décadas apenas han registrado lluvia. En la ciudad de Arica, en su extremo norte, la media anual de lluvia es de menos de 1 milímetro, y algunas zonas del interior podrían haber pasado siglos sin lluvias significativas. Los desiertos polares, como los Valles Secos de la Antártida, son todavía más secos.

¿Por qué es tan seco? Por una combinación de factores. Primero, está en una zona de altas presiones subtropicales, donde el aire desciende, se calienta y dificulta la formación de nubes. Segundo, la cordillera de los Andes actúa como un muro que bloquea la humedad que viene del este, desde la Amazonia. Es lo que se llama sombra orográfica. Tercero, la corriente de Humboldt, una corriente oceánica fría que sube desde la Antártida a lo largo de la costa, enfría el aire que hay sobre el mar y crea una capa de aire frío bajo aire más cálido, una inversión térmica, que impide que se formen nubes de lluvia. Lo que sí se forma son nieblas costeras, llamadas camanchaca.

Aun así, hay vida. En la costa, algunas plantas, líquenes e insectos aprovechan la humedad de la niebla. Las comunidades locales usan atrapanieblas, grandes mallas que capturan las gotas de la niebla y las recogen para obtener agua. Y en algunos años con lluvias excepcionales, relacionadas con el fenómeno de El Niño, ocurre el desierto florido: millones de semillas que esperaban en el suelo germinan a la vez, y el desierto se cubre de flores de colores durante unas semanas.

El suelo de algunas zonas de Atacama es tan seco y pobre en vida que se parece al de Marte. Por eso la NASA y otras agencias lo usan para probar instrumentos y robots destinados a buscar vida en otros planetas. En algunos puntos, los científicos han tenido dificultades para detectar microbios en el suelo. Curiosamente, cuando llovió de forma excepcional en 2015 y 2017, muchos microbios del suelo murieron porque no estaban adaptados a tanta agua.

Su cielo es uno de los más limpios y oscuros del mundo: alta altitud, aire muy seco, muy pocas nubes y poca contaminación lumínica. Por eso Atacama alberga algunos de los observatorios astronómicos más importantes del planeta, como ALMA, un conjunto de 66 antenas a unos 5.000 metros de altura, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en el cerro Paranal, y, en construcción, el Extremely Large Telescope, que tendrá un espejo de 39 metros, el mayor del mundo.

El desierto también es rico en minerales. Durante el siglo XIX, sus depósitos de nitrato, llamado salitre, usados como fertilizantes y explosivos, provocaron la Guerra del Pacífico (1879-1884) entre Chile, Perú y Bolivia. Bolivia perdió su salida al mar. Hoy Atacama es uno de los mayores productores de cobre y de litio del mundo, un metal clave para las baterías de los coches eléctricos y los móviles. Su extracción, que usa grandes cantidades de agua en una zona que casi no la tiene, preocupa a las comunidades indígenas y a los ecologistas.

Por qué importa. El desierto de Atacama muestra cómo la geografía y las corrientes marinas moldean el clima, y es clave para la astronomía y la búsqueda de vida en Marte.

DATO 8Existe una cascada que parece sangrar

En la Antártida, en los llamados Valles Secos de McMurdo, del frente del glaciar Taylor brota de vez en cuando un agua de color rojo sangre que tiñe el hielo y el lago que hay a sus pies, el lago Bonney. Se conocen como las Cataratas de Sangre (Blood Falls). Las descubrió en 1911 el geólogo australiano Griffith Taylor, miembro de la expedición británica de Robert Falcon Scott, y el glaciar lleva su nombre.

Durante casi un siglo se pensó que el color rojo venía de algas rojas que vivían en el agua. Pero investigaciones posteriores mostraron que la explicación era otra: el color se debe al hierro. Bajo el glaciar hay un lago de agua muy salada, una salmuera, que quedó atrapada allí hace más de un millón de años, cuando el glaciar cubrió un antiguo brazo de mar. Ese agua está llena de hierro disuelto en forma de hierro ferroso, que es incoloro. Cuando la salmuera sale al exterior a través de grietas del hielo y entra en contacto con el oxígeno del aire, el hierro se oxida, igual que cuando un clavo se oxida, y el agua se vuelve de color rojizo, parecido a la sangre o al óxido.

Un estudio de 2023, liderado por Ken Livi, de la Universidad Johns Hopkins, aportó un detalle más: al analizar el agua con microscopios electrónicos, encontraron que el color no se debe a minerales cristalinos, sino a pequeñas nanoesferas ricas en hierro, junto con otros elementos como silicio, calcio, aluminio y sodio. Estas nanoesferas se oxidan rápidamente al contacto con el aire.

Otra pregunta era cómo puede fluir agua líquida bajo un glaciar a temperaturas bajo cero. La respuesta es la sal: la salmuera es tres veces más salada que el agua del mar, y la sal baja su punto de congelación hasta unos −10 °C o menos. Además, cuando parte del agua se congela, libera calor, lo que ayuda a mantener el resto líquido. En 2017, un estudio con radar de la Universidad de Alaska en Fairbanks, dirigido por Jessica Badgeley y Erin Pettit, mapeó el sistema de ríos y lagos de salmuera bajo el glaciar y confirmó que alimenta las cataratas.

Lo más fascinante es que esa salmuera, oscura, fría, muy salada y sin oxígeno, alberga vida. En 2009, un equipo liderado por Jill Mikucki, entonces en la Universidad de Harvard, descubrió que en ella viven comunidades de bacterias aisladas del resto del mundo durante mucho tiempo. Como no tienen oxígeno ni luz, obtienen energía “respirando” hierro y compuestos de azufre, en lugar de oxígeno, en un ciclo químico poco habitual.

Este descubrimiento tiene mucha importancia para la búsqueda de vida en otros mundos. Si hay microbios capaces de sobrevivir bajo un glaciar antártico, en agua salada y sin oxígeno, quizá existan formas de vida similares bajo el hielo de Marte o en los océanos ocultos bajo la corteza helada de lunas como Europa, de Júpiter, o Encélado, de Saturno.

Las Cataratas de Sangre son de difícil acceso, en una zona protegida de la Antártida, y solo pueden visitarse en expediciones científicas o algunos vuelos turísticos en helicóptero.

Por qué importa. Las Cataratas de Sangre muestran que la vida puede sobrevivir en condiciones extremas, lo que amplía los lugares del universo donde podríamos buscarla.

DATO 7En Venezuela hay un lugar con tormentas casi todas las noches

En la desembocadura del río Catatumbo, en el lago de Maracaibo, en el noroeste de Venezuela, se producen tormentas eléctricas casi todas las noches durante gran parte del año. Es el famoso relámpago del Catatumbo. Puede haber tormentas hasta unas 260 noches al año, con decenas de rayos por minuto en los momentos más intensos, a veces durante varias horas seguidas. Los relámpagos se ven desde muy lejos, hasta a unos 400 kilómetros en noches despejadas, y por eso los navegantes lo usaban como referencia para orientarse, llamándolo el “faro de Maracaibo”.

En 2016, la Organización Meteorológica Mundial y otros estudios basados en satélites de la NASA confirmaron que el lago de Maracaibo es el lugar de la Tierra con más rayos por kilómetro cuadrado al año: unos 233 rayos por kilómetro cuadrado, una cifra extraordinaria. Superó a la región del Congo, en África, que se consideraba la zona con más rayos del planeta. Un estudio de 2016 publicado en el Bulletin of the American Meteorological Society, con datos del sensor LIS del satélite TRMM, lo documentó. Estos datos le valieron un lugar en el libro Guinness de los récords.

¿Por qué se producen tantas tormentas? Es una combinación de geografía y clima. El lago de Maracaibo está rodeado de montañas por tres lados: la cordillera de los Andes venezolanos y la Sierra de Perijá. Durante el día, el sol calienta el agua del lago, que se evapora y aporta humedad al aire. Por la noche, los vientos que bajan de las montañas, más frescos, chocan con el aire cálido y húmedo sobre el lago y lo empujan hacia arriba. Al subir, el aire se enfría y forma grandes nubes de tormenta, los cumulonimbos, que producen los rayos. Este proceso se repite casi cada noche.

Se ha propuesto a veces que el metano que desprenden los pantanos de la zona o los yacimientos de petróleo del lago tiene un papel en los rayos, pero la mayoría de los científicos no lo considera un factor determinante. La explicación principal es la combinación de relieve, calor y humedad.

El relámpago del Catatumbo no es constante: varía según las estaciones y los años. Es más intenso en los meses húmedos y menor en la época seca. En 2010, durante una fuerte sequía relacionada con el fenómeno de El Niño, el relámpago desapareció durante varias semanas, lo que causó preocupación entre los habitantes de la zona. Luego volvió.

El fenómeno forma parte de la historia de Venezuela. Según una tradición, en 1595, sus relámpagos iluminaron la noche y revelaron la presencia de los barcos del corsario inglés Francis Drake, que intentaba atacar la ciudad de Maracaibo por sorpresa. El episodio lo recogió el poeta Lope de Vega en su poema “La Dragontea”. El relámpago del Catatumbo aparece también en la bandera y el himno del estado de Zulia.

Hoy el relámpago se ha convertido en un atractivo turístico, y hay excursiones en barca a los pueblos palafíticos de la zona, casas construidas sobre pilotes en el agua, para verlo de noche.

Por qué importa. El relámpago del Catatumbo muestra cómo el relieve y la humedad pueden crear fenómenos meteorológicos únicos, y es un recordatorio de que los rayos son un riesgo real para quienes viven en zonas tormentosas.

DATO 6Las piedras se “mueven solas” en el Valle de la Muerte

En Racetrack Playa, un lago seco en el Parque Nacional del Valle de la Muerte, en California (Estados Unidos), hay piedras de todos los tamaños, algunas de más de 300 kilos, que dejan largos surcos en el suelo detrás de ellas, como si se hubieran deslizado solas. Algunos surcos miden cientos de metros, y hacen curvas, zigzags o giros. Durante décadas fue un gran misterio, porque nadie había visto nunca moverse las piedras.

El fenómeno se estudió desde los años 40. Se propusieron muchas teorías: vientos muy fuertes, capas de hielo, algas resbaladizas, campos magnéticos, e incluso bromas de personas o fenómenos paranormales. En los años 70, los geólogos Robert Sharp y Dwight Carey marcaron y siguieron una treintena de piedras durante siete años, y comprobaron que se movían, sobre todo en invierno, pero tampoco lograron ver cómo.

El misterio se resolvió en 2014. Un equipo de científicos liderado por el paleobiólogo Richard Norris, de la Institución Scripps de Oceanografía, y su primo James Norris, ingeniero, colocaron piedras con GPS en el lago, además de cámaras y una estación meteorológica. En diciembre de 2013, tuvieron la suerte de ver cómo se movían las piedras en directo, y publicaron sus resultados en la revista PLOS ONE.

La explicación es una combinación de condiciones que se dan solo de vez en cuando. Primero, tiene que llover lo suficiente para que se forme una capa de agua de pocos centímetros sobre el lago seco. Después, por la noche, el agua se congela y forma una capa fina de hielo, de pocos milímetros. Por la mañana, cuando sale el sol, el hielo empieza a derretirse y se rompe en grandes placas flotantes. Y entonces, con un viento suave, de unos pocos kilómetros por hora, esas placas de hielo empujan a las piedras, que se deslizan sobre el barro blando del fondo, dejando sus surcos. Las piedras se movían muy despacio, a unos pocos metros por minuto, un ritmo tan lento que es difícil darse cuenta a simple vista. Ese día, algunas recorrieron más de 200 metros.

Lo curioso es que los científicos esperaban vientos fuertes y hielo grueso, y resultó ser todo lo contrario: hielo finísimo y viento suave. La razón por la que nadie lo había visto antes es que las condiciones necesarias son poco frecuentes y los movimientos ocurren en días de invierno, cuando hay pocos visitantes en el parque.

El fenómeno también se ha observado en otros lagos secos del mundo, aunque es menos conocido.

Por desgracia, las piedras de Racetrack Playa han sufrido robos y daños. Algunos visitantes se llevan piedras como recuerdo o conducen sobre el lago, lo que deja huellas que pueden durar años. En 2016, alguien condujo un coche sobre el lago y dejó marcas profundas. Por eso el parque pide a los visitantes que no toquen las piedras ni caminen por el lago cuando está húmedo.

La historia de las piedras viajeras es un buen ejemplo de cómo funciona la ciencia: durante décadas hubo muchas hipótesis, y solo la observación directa, con tecnología nueva y mucha paciencia, permitió resolver el misterio.

Por qué importa. Muchos misterios naturales tienen explicaciones sencillas, pero descubrirlas requiere observación paciente, tecnología adecuada y un poco de suerte.

DATO 5El Everest crece unos milímetros al año

El Himalaya, la cordillera más alta del mundo, se formó por el choque de dos placas tectónicas. Hace unos 50 millones de años, la placa de la India, que se había separado del antiguo supercontinente de Gondwana y viajaba hacia el norte a gran velocidad, unos 15 centímetros al año, chocó con la placa de Eurasia. Entre ambas desapareció un antiguo océano, llamado Tetis. El choque plegó, fracturó y levantó la corteza terrestre, formando las montañas.

Ese choque sigue ocurriendo. La India avanza hacia el norte unos 4 a 5 centímetros al año y sigue empujando contra Asia. Por eso el Everest y el resto del Himalaya siguen elevándose, unos pocos milímetros al año. Al mismo tiempo, la erosión del viento, el hielo y los ríos desgasta las montañas, y los terremotos pueden hacer que algunas zonas bajen de golpe. Tras el terremoto de Nepal de 2015, algunas mediciones indicaron que la zona de Katmandú se elevó alrededor de un metro, mientras que otras zonas del Himalaya bajaron ligeramente.

Un estudio de 2024, publicado en Nature Geoscience, propuso otro factor. Según sus autores, un río cercano, el Arun, ha ido capturando a otro río y erosionando un gran cañón, lo que ha retirado mucho peso de roca de la zona. Al aligerarse, la corteza se eleva ligeramente, como un barco al descargarlo. Este proceso, llamado rebote isostático, podría explicar una parte de la altura del Everest, entre 15 y 50 metros, según sus cálculos.

La altura oficial del Everest es de 8.848,86 metros, anunciada en 2020 por China y Nepal tras una medición conjunta. Anteriormente, la cifra más citada era de 8.848 metros. Las mediciones han cambiado a lo largo del tiempo por las mejoras técnicas, por diferencias en si se incluye la capa de nieve y hielo de la cima y por el movimiento real de la montaña.

Una prueba sorprendente del origen del Himalaya es que en la cima del Everest hay fósiles marinos. La parte más alta del monte está formada por caliza, una roca que se forma en el fondo del mar, llamada Formación Qomolangma, que contiene fósiles de trilobites, crinoideos y otros animales marinos de hace unos 450 millones de años. Esas rocas estuvieron en el fondo del océano Tetis y el choque de las placas las elevó casi 9 kilómetros.

El choque de placas también tiene consecuencias peligrosas. La región del Himalaya es una de las zonas con más terremotos del mundo, porque la presión entre las placas se acumula y se libera de golpe. El terremoto de Nepal de 2015, de magnitud 7,8, causó casi 9.000 muertos. Los científicos advierten de que podrían producirse terremotos aún más fuertes en el futuro.

El Himalaya también tiene una enorme importancia para el clima y el agua. Actúa como una barrera que ayuda a crear el monzón del sur de Asia. Y sus glaciares alimentan grandes ríos como el Ganges, el Indo y el Brahmaputra, de los que dependen cientos de millones de personas. Por eso se le llama a veces el “tercer polo”. El calentamiento global está reduciendo esos glaciares, lo que podría afectar al suministro de agua a largo plazo.

Por qué importa. El Himalaya muestra que la Tierra está viva y en movimiento, y entender sus procesos ayuda a prepararse para los terremotos y a gestionar el agua de millones de personas.

DATO 4El Sahara fue verde

Hace entre unos 14.500 y 5.000 años, el Sahara, hoy el mayor desierto cálido del mundo, era verde. Tenía lagos, ríos, humedales, sabanas y animales como hipopótamos, elefantes, jirafas, cocodrilos y antílopes. Este periodo se conoce como el Periodo Húmedo Africano o Sahara verde.

Las pruebas de ese pasado son abundantes. En el sur de Libia, en el Chad y en otras zonas se han encontrado sedimentos de antiguos lagos, polen de plantas, huesos de animales y restos de peces. El lago Megachad, un gran lago que hoy se ha reducido al lago Chad, llegó a cubrir unos 350.000 kilómetros cuadrados, más que Alemania. Y en lugares como Tassili n’Ajjer, en Argelia, hay pinturas rupestres en las que se ven jirafas, elefantes, ganado, personas nadando y escenas de caza, en zonas que hoy son desierto. En Egipto, en una cueva conocida como la “Cueva de los Nadadores”, aparecen figuras que parecen nadar, pintadas hace unos 7.000 u 8.000 años.

¿Por qué el Sahara era verde? La causa principal fue un cambio en la órbita de la Tierra. El eje de la Tierra se tambalea lentamente como una peonza, en un ciclo de unos 23.000 años, un fenómeno llamado precesión. Hace unos 10.000 años, el hemisferio norte estaba más cerca del Sol en verano que hoy, así que recibía más radiación solar. Eso calentaba más el norte de África y fortalecía el monzón africano, que traía lluvias desde el océano Atlántico hacia el interior. La vegetación que crecía reforzaba el efecto, porque retenía humedad y oscurecía el suelo, lo que atraía más lluvias.

Cuando la órbita siguió cambiando, el monzón se debilitó y las lluvias disminuyeron. Hacia hace unos 5.000 o 6.000 años, el Sahara se secó. Los científicos todavía debaten si el cambio fue gradual o bastante brusco, en unos pocos siglos, y si el pastoreo humano pudo acelerarlo. Los estudios de sedimentos marinos frente a la costa africana muestran que el polvo del Sahara aumentó rápidamente en esa época.

Este cambio tuvo consecuencias para las poblaciones humanas. Muchos grupos que vivían en el Sahara se desplazaron hacia el valle del Nilo, lo que según algunos investigadores pudo contribuir al desarrollo de la civilización egipcia. Otros se movieron hacia el sur, hacia el Sahel.

El Sahara ha sido verde muchas veces en el pasado, siguiendo los ciclos de la órbita de la Tierra, y se espera que vuelva a serlo dentro de muchos miles de años.

Hoy el polvo del Sahara tiene otro papel sorprendente: el viento lo transporta a través del Atlántico hasta la Amazonia, y aporta fósforo, un nutriente que fertiliza la selva. Según estudios con satélites de la NASA, cada año llegan a la Amazonia millones de toneladas de polvo sahariano. Ese polvo también llega a la península ibérica en episodios de calima, que tiñen el cielo de naranja y empeoran la calidad del aire.

Por qué importa. El Sahara verde demuestra que el clima de la Tierra puede cambiar de forma drástica, un conocimiento clave para entender los riesgos del cambio climático actual.

DATO 3La Tierra no es una esfera perfecta

La Tierra no es una esfera perfecta. Al girar sobre sí misma, se ensancha en el ecuador y se aplana en los polos, como una pelota blanda que gira muy rápido. Los geógrafos la describen como un esferoide oblato o, más exactamente, un geoide. El diámetro ecuatorial mide unos 12.756 kilómetros, y el polar, unos 12.714. Es decir, el diámetro ecuatorial es unos 43 kilómetros mayor. Aun así, la diferencia es tan pequeña, de un 0,3 %, que a simple vista la Tierra parece una esfera perfecta desde el espacio.

¿Por qué ocurre? Por la rotación. La Tierra da una vuelta sobre sí misma cada día, y los puntos del ecuador se mueven mucho más rápido que los cercanos a los polos: en el ecuador, la superficie gira a unos 1.670 kilómetros por hora, mientras que en los polos casi no se mueve. Ese giro genera una fuerza, la fuerza centrífuga, que “empuja” la materia hacia fuera en el ecuador. Como la Tierra no es completamente rígida, se deforma.

Esta idea la predijo Isaac Newton a finales del siglo XVII. Sin embargo, algunos científicos franceses, como el astrónomo Jacques Cassini, defendían lo contrario: que la Tierra era alargada hacia los polos, como un huevo. Para resolver la disputa, la Academia de Ciencias de Francia organizó en los años 1730 dos expediciones para medir la longitud de un grado de latitud en lugares diferentes: una a Laponia, cerca del círculo polar, y otra al Virreinato del Perú, en el actual Ecuador. En esta última participaron los científicos españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa. Las mediciones confirmaron que Newton tenía razón.

Una consecuencia curiosa del ensanchamiento es que el punto de la superficie terrestre más alejado del centro de la Tierra no es la cima del Everest, sino la del volcán Chimborazo, en Ecuador. Aunque el Chimborazo mide unos 6.263 metros sobre el nivel del mar, casi 2.600 metros menos que el Everest, está muy cerca del ecuador, donde la Tierra es más ancha. Su cima está unos 2 kilómetros más lejos del centro de la Tierra que la del Everest. Es decir, es el punto más cercano a las estrellas.

El aplanamiento también afecta a la gravedad: en los polos, estás más cerca del centro de la Tierra y no hay efecto de la rotación, así que la gravedad es algo mayor. Una persona pesaría alrededor de un 0,5 % más en los polos que en el ecuador.

Además, la forma de la Tierra no es fija. Tras el final de la última glaciación, la desaparición de los grandes mantos de hielo de Norteamérica y Europa ha hecho que la corteza se eleve lentamente en esas zonas, y la forma de la Tierra se vuelva algo más redonda. En cambio, el deshielo actual de Groenlandia y la Antártida, y el agua que se acumula en los océanos, está haciendo que el ecuador se ensanche un poco. Incluso la construcción de grandes embalses cambia la distribución de masa del planeta.

Los satélites, como los de la misión GRACE, miden con enorme precisión estas pequeñas diferencias en la gravedad y la forma de la Tierra. Esa información es esencial para el GPS, para calcular la altura de las montañas y el nivel del mar, y para vigilar el deshielo.

Por qué importa. Conocer la forma exacta de la Tierra es imprescindible para el GPS, los mapas, las mediciones del nivel del mar y el estudio del cambio climático.

DATO 2El núcleo de la Tierra está casi tan caliente como la superficie del Sol

El núcleo interno de la Tierra es una bola sólida formada principalmente por hierro y níquel, situada a más de 5.100 kilómetros de profundidad. Tiene un radio de unos 1.220 kilómetros, unos dos tercios del tamaño de la Luna. Su temperatura se estima en unos 5.200 °C, parecida a la de la superficie del Sol, que ronda los 5.500 °C. Las estimaciones varían, pero todas coinciden en que es extraordinariamente caliente.

Si está tan caliente, ¿por qué es sólido? Por la enorme presión: allí es de unos 3,6 millones de atmósferas. A esa presión, los átomos de hierro están tan apretados que no pueden moverse con libertad para formar un líquido, aunque la temperatura sea muy alta. Rodeándolo está el núcleo externo, de unos 2.200 kilómetros de grosor, que sí es líquido, porque la presión es menor.

Nadie ha llegado nunca al núcleo, ni se puede llegar. El agujero más profundo que se ha perforado, el pozo superprofundo de Kola, en Rusia, llegó a unos 12,2 kilómetros, menos del 0,2 % del camino hasta el centro de la Tierra. Entonces, ¿cómo sabemos todo esto? Principalmente, gracias a los terremotos. Las ondas sísmicas viajan a través de la Tierra y cambian de velocidad y dirección según el material que atraviesan. Hay dos tipos principales: las ondas P, que pueden atravesar sólidos y líquidos, y las ondas S, que solo atraviesan sólidos. Al comprobar que las ondas S no atravesaban cierta zona del interior, los científicos dedujeron que el núcleo externo era líquido.

El núcleo interno lo descubrió en 1936 la sismóloga danesa Inge Lehmann. Al estudiar las ondas de un terremoto en Nueva Zelanda, observó que algunas ondas P llegaban a lugares donde, según la teoría, no deberían llegar. Dedujo que había un núcleo interno sólido que las reflejaba. Lehmann vivió hasta los 104 años y es una de las grandes figuras de la geofísica.

El núcleo es fundamental para la vida en la Tierra. El movimiento del hierro líquido del núcleo externo, causado por el calor que escapa del interior y por la rotación de la Tierra, genera corrientes eléctricas, que a su vez crean el campo magnético terrestre. Este proceso se llama geodinamo. El campo magnético nos protege del viento solar, un flujo de partículas cargadas que viene del Sol y que, sin esa protección, podría ir erosionando la atmósfera, como se cree que le ocurrió a Marte. También permite que funcionen las brújulas y da lugar a las auroras boreales y australes.

El núcleo interno sigue siendo un gran misterio. Crece muy despacio, alrededor de un milímetro al año, a medida que el núcleo externo se enfría y se solidifica. Hay debate sobre su edad: podría ser relativamente joven, de entre 500 millones y 1.500 millones de años. En 2023, un estudio de la Universidad de Pekín sugirió que su rotación respecto al manto cambia de forma cíclica, y otro de 2024, de la Universidad del Sur de California, indicó que había empezado a girar algo más despacio que el resto del planeta. Estos cambios son muy pequeños y no afectan a la vida cotidiana, aunque pueden variar la duración del día en milésimas de segundo.

El campo magnético también cambia: sus polos se invierten cada cierto tiempo, cientos de miles de años de media, y el polo norte magnético se desplaza hacia Siberia varias decenas de kilómetros al año, lo que obliga a actualizar los mapas de navegación.

Por qué importa. El núcleo, aunque nunca lo veremos, genera el campo magnético que protege la atmósfera y la vida en la Tierra.

DATO 1Los continentes se mueven como crecen tus uñas

Los continentes se mueven. Viajan sobre las placas tectónicas, grandes fragmentos de la capa rígida externa de la Tierra, llamada litosfera, a unos 2 a 5 centímetros al año, más o menos lo que crecen tus uñas en el mismo tiempo. El océano Atlántico, por ejemplo, se ensancha unos 2 a 3 centímetros cada año: Europa y Norteamérica se separan poco a poco.

Aunque parezca muy lento, a lo largo de millones de años esos movimientos lo cambian todo. Hace unos 300 millones de años, casi todos los continentes estaban unidos en un solo supercontinente, Pangea, rodeado por un único océano, Pantalasa. Hace unos 200 millones de años, Pangea empezó a romperse, y sus fragmentos se fueron separando hasta formar los continentes actuales. Y dentro de unos 200 a 300 millones de años, según algunos modelos, los continentes podrían volver a unirse en un nuevo supercontinente, al que se han dado nombres como Pangea Última o Amasia.

La idea de que los continentes se mueven la propuso en 1912 el meteorólogo alemán Alfred Wegener, con su teoría de la deriva continental. Wegener se fijó en que las costas de África y Sudamérica encajan como piezas de un puzle. También encontró fósiles de las mismas especies, como el reptil Mesosaurus, a ambos lados del Atlántico, y rocas y huellas de glaciares similares en continentes hoy separados. Pero su teoría fue rechazada por muchos geólogos durante décadas, porque no podía explicar qué fuerza movía los continentes. Wegener murió en 1930 durante una expedición a Groenlandia, sin ver su idea aceptada.

La respuesta llegó en los años 50 y 60, gracias al estudio del fondo del océano. La geóloga y cartógrafa Marie Tharp, junto con Bruce Heezen, cartografió el fondo del Atlántico y descubrió una enorme cordillera submarina que lo recorre de norte a sur, la dorsal mesoatlántica, con un valle en el centro. Allí sale magma del interior y se forma nueva corteza, que empuja a las placas a ambos lados. Además, el estudio de la magnetización de las rocas del fondo mostró bandas simétricas a cada lado de la dorsal, que confirmaban que el fondo se expandía. Estas pruebas dieron lugar a la teoría de la tectónica de placas, hoy uno de los pilares de la geología.

¿Qué mueve las placas? La explicación principal es el calor del interior de la Tierra, que produce movimientos lentos en el manto, la capa de roca caliente bajo la litosfera. Pero una fuerza muy importante es el tirón de la placa: cuando una placa oceánica, fría y densa, se hunde bajo otra en una zona de subducción, tira del resto de la placa.

Hoy los movimientos de las placas se miden con gran precisión gracias al GPS y a otras técnicas de satélite. Islandia, que está encima de la dorsal mesoatlántica, se está partiendo lentamente en dos, y se puede caminar entre las placas norteamericana y euroasiática en el parque nacional de Thingvellir. En África, el Gran Valle del Rift está separando lentamente la parte oriental del continente, que dentro de millones de años podría convertirse en un nuevo océano.

Las placas explican la mayoría de los terremotos, los volcanes y la formación de las montañas. Por eso entender su movimiento es clave para evaluar los riesgos sísmicos y volcánicos de cada región.

Por qué importa. La tectónica de placas explica los terremotos, los volcanes y la forma de los continentes, y conocerla ayuda a construir ciudades más seguras.

Resumen de los 10 datos

  1. Los continentes se mueven como crecen tus uñas.
  2. El núcleo de la Tierra está casi tan caliente como la superficie del Sol.
  3. La Tierra no es una esfera perfecta.
  4. El Sahara fue verde.
  5. El Everest crece unos milímetros al año.
  6. Las piedras se “mueven solas” en el Valle de la Muerte.
  7. En Venezuela hay un lugar con tormentas casi todas las noches.
  8. Existe una cascada que parece sangrar.
  9. En el desierto de Atacama hay zonas donde casi nunca llueve.
  10. Hay un lago en Tanzania que “petrifica” animales.

¿Viste este carrusel en TikTok? Es el Dato #009. Cuéntanos en los comentarios cuál te sorprendió más.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las Cataratas de Sangre son rojas?

Por el hierro de un lago salado bajo el hielo, que se oxida al tocar el aire.

¿Cómo se mueven las piedras del Valle de la Muerte?

Placas finas de hielo empujadas por el viento las arrastran.

¿Fue verde el Sahara?

Sí, hace entre unos 14.500 y 5.000 años tuvo lagos, ríos y sabanas.

¿A qué velocidad se mueven los continentes?

Unos 2 a 5 centímetros al año.

Fuentes

  1. Norris et al. (2014). Sliding rocks on Racetrack Playa. PLoS ONE
  2. NASA Earth Observatory: Blood Falls
  3. NASA: Catatumbo lightning
  4. Wikipedia: Periodo Húmedo Africano
  5. USGS: Plate tectonics

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