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Dato #13 Geografía

10 datos geográficos que sorprenden

El número 1 tiene casas partidas por una frontera.

29 de septiembre de 2026 · 27 min de lectura

Los mapas engañan más de lo que crees: países que parecen pequeños son gigantes, hay capitales que no son capitales y fronteras que atraviesan salones de casas.

Estos diez datos recorren rarezas de la geografía política y física del mundo, explican por qué existen y qué nos enseñan sobre cómo dibujamos y dividimos el planeta.

DATO 10Rusia tiene 11 husos horarios

Rusia es el país más grande del mundo, con más de 17 millones de kilómetros cuadrados, alrededor de una octava parte de toda la tierra emergida del planeta. Es casi el doble que Canadá, el segundo país más grande, y unas 34 veces España. Se extiende casi 10.000 kilómetros de oeste a este, desde el enclave de Kaliningrado, junto al mar Báltico, entre Polonia y Lituania, hasta la península de Chukotka, frente a Alaska, al otro lado del estrecho de Bering. Por eso usa 11 husos horarios, más que ningún otro país con territorio continuo.

Esto provoca situaciones curiosas. Cuando en Kaliningrado son las 8 de la mañana, en Kamchatka y Chukotka son las 7 de la tarde. Un mensaje de “buenos días” desde un extremo del país puede llegar al otro cuando allí ya es de noche. Los programas de televisión nacionales, como el mensaje de Año Nuevo del presidente, se emiten varias veces para que lleguen a la hora adecuada en cada región. Y el famoso Transiberiano, el ferrocarril más largo del mundo, recorre unos 9.289 kilómetros entre Moscú y Vladivostok, y cruza siete husos horarios en unos siete días de viaje. Durante años, sus horarios se publicaban siempre en la hora de Moscú, lo que confundía a los viajeros.

Rusia ha cambiado varias veces su sistema de husos horarios. En 2010, el gobierno redujo su número de 11 a 9, para facilitar la coordinación del país. Pero muchos ciudadanos se quejaron, porque en algunas regiones anochecía demasiado pronto o amanecía demasiado tarde. En 2014 volvió a tener 11 husos horarios. También eliminó el cambio de horario de verano en 2011, y lo mantiene así desde entonces.

El enorme tamaño de Rusia explica muchas cosas de su historia, su economía y su clima. Gran parte de su territorio está en Siberia, una región inmensa, fría y poco poblada, con grandes reservas de petróleo, gas, madera y minerales. Allí está Oymyakón, uno de los lugares habitados más fríos del mundo, donde se han registrado temperaturas de unos −67 °C. También está el lago Baikal, el lago más profundo del mundo, con más de 1.600 metros, que contiene alrededor del 20 % del agua dulce líquida superficial del planeta.

Sin embargo, a pesar de su tamaño, Rusia tiene unos 146 millones de habitantes, menos que países mucho más pequeños como Bangladés o Nigeria. La mayoría vive en la parte europea, al oeste de los montes Urales. Siberia, que ocupa más de tres cuartas partes del país, tiene menos de una cuarta parte de la población.

¿Qué país tiene más husos horarios si se cuentan los territorios de ultramar? Como veremos en otro dato, el récord no lo tiene Rusia, sino Francia. Y hay países enormes que usan un solo huso horario: China, que de este a oeste abarcaría unos cinco husos horarios, usa oficialmente una sola hora, la de Pekín. Por eso, en el extremo occidental del país, en la región de Xinjiang, el sol puede salir a las 10 de la mañana en invierno, y mucha gente usa de forma extraoficial una hora local diferente.

Los husos horarios son un invento relativamente reciente. Antes del siglo XIX, cada ciudad usaba su propia hora solar. Con la llegada del ferrocarril, eso se volvió un caos para los horarios. En 1884, en la Conferencia Internacional del Meridiano, en Washington, se estableció el meridiano de Greenwich, en Londres, como meridiano cero, y se sentaron las bases del sistema de 24 husos horarios, aunque cada país decide cuál usa.

Por qué importa. El caso de Rusia muestra que la hora no es solo astronomía: también es una decisión política y práctica que afecta a la vida diaria de millones de personas.

DATO 9Canadá tiene más lagos que el resto del mundo junto

Canadá tiene más de 2 millones de lagos, según algunas estimaciones, aunque la cifra depende del tamaño mínimo que se considere para contar un lago. Un estudio de 2022, basado en imágenes de satélite y publicado en la revista Nature Communications, cartografió más de 1,4 millones de lagos de al menos 10 hectáreas en todo el mundo, y encontró que una gran parte se concentran en Canadá. Se suele decir que el país alberga más de la mitad de los lagos del planeta, aunque las cifras varían según los criterios.

Aproximadamente un 9 % de la superficie de Canadá está cubierta por agua dulce. En el mapa, zonas enteras del país, sobre todo en el Escudo Canadiense, parecen salpicadas de manchas azules, como si alguien hubiera derramado agua sobre el terreno.

¿Por qué tiene tantos lagos? La respuesta está en los glaciares. Durante la última glaciación, que terminó hace unos 12.000 años, casi todo Canadá estaba cubierto por un enorme manto de hielo, el manto de hielo Laurentino, que en algunas zonas llegaba a tener más de 3 kilómetros de espesor. Al moverse, el hielo erosionaba el terreno, excavaba depresiones y arrastraba rocas y sedimentos. Cuando el clima se calentó y el hielo se derritió, esas depresiones se llenaron de agua y se formaron miles y miles de lagos. Además, el suelo del Escudo Canadiense está formado por rocas antiguas y duras, que dejan pasar poca agua, lo que favorece que se acumule en la superficie.

Canadá comparte con Estados Unidos los Grandes Lagos: Superior, Míchigan, Hurón, Erie y Ontario. Juntos forman el mayor sistema de lagos de agua dulce del mundo, y contienen alrededor del 20 % del agua dulce superficial del planeta. El lago Superior es el lago de agua dulce más grande del mundo por superficie, con unos 82.000 kilómetros cuadrados, más que un país como Austria. Entre el lago Erie y el lago Ontario están las cataratas del Niágara.

Algunos lagos de Canadá están completamente dentro del país y son gigantescos. El Gran Lago del Oso y el Gran Lago del Esclavo, en los Territorios del Noroeste, están entre los diez lagos más grandes del mundo. El Gran Lago del Esclavo es el más profundo de Norteamérica, con más de 600 metros.

Esta abundancia de agua es una gran riqueza. Muchos lagos y ríos de Canadá se usan para producir energía hidroeléctrica, que genera alrededor de un 60 % de la electricidad del país. También son esenciales para los ecosistemas, la pesca, el turismo y las comunidades indígenas, que dependen de ellos desde hace miles de años.

Sin embargo, el cambio climático está afectando a los lagos de Canadá. Muchos lagos del norte se congelan más tarde y se deshielan antes que hace décadas. Esto afecta a los ecosistemas y a las comunidades que dependen de las “carreteras de hielo”, rutas que se construyen sobre los lagos y ríos helados en invierno para transportar mercancías a zonas remotas. Además, el deshielo del permafrost, el suelo que permanece congelado, puede hacer que algunos lagos se drenen y desaparezcan, mientras se forman otros.

Otros países también tienen muchos lagos por el mismo motivo glaciar, como Finlandia, conocida como “el país de los mil lagos”, aunque en realidad tiene unos 188.000 lagos de más de 5 áreas.

Por qué importa. Los lagos de Canadá son una herencia de la última glaciación, y cuidarlos es clave para el agua, la energía y la vida de millones de personas.

DATO 8África es más grande de lo que muestran los mapas

La proyección de Mercator, muy usada en mapas escolares, en mapas murales y durante años en herramientas como Google Maps, agranda las zonas cercanas a los polos y encoge en comparación las cercanas al ecuador. Por eso, en esos mapas, Groenlandia parece casi tan grande como África, cuando en realidad África es unas 14 veces más grande. África mide unos 30 millones de kilómetros cuadrados, y en ella cabrían Estados Unidos, China, la India y gran parte de Europa juntos.

El problema es inevitable: la Tierra es una esfera, y es imposible representar una esfera en un plano sin deformarla, igual que no se puede aplanar la piel de una naranja sin romperla o estirarla. Cada proyección cartográfica es una forma distinta de trasladar la superficie de la Tierra a un mapa plano, y cada una sacrifica algo: las formas, las áreas, las distancias o las direcciones.

La proyección de Mercator la creó en 1569 el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator. Su objetivo era ayudar a los navegantes. Su gran ventaja es que conserva los ángulos: una línea recta en el mapa corresponde a un rumbo constante en la brújula, lo que se llama una loxodrómica. Así, un marinero podía trazar una línea recta entre dos puertos y seguir ese rumbo con su brújula. Para lograrlo, Mercator tuvo que estirar el mapa cada vez más a medida que se aleja del ecuador, tanto de norte a sur como de este a oeste. Los polos, de hecho, no pueden representarse: quedarían infinitamente lejos.

Otras deformaciones famosas: en la proyección de Mercator, Alaska parece más grande que México, cuando México es mayor. Europa parece muy grande en comparación con Sudamérica, que en realidad es casi el doble. Rusia parece gigantesca, aunque es enorme de verdad. Y la Antártida aparece como una franja inmensa en la parte inferior del mapa.

Algunos críticos han señalado que la proyección de Mercator refuerza una visión eurocéntrica del mundo, al hacer que Europa y Norteamérica parezcan más grandes y centrales. En 1973, el historiador alemán Arno Peters promovió una proyección alternativa, conocida como proyección de Gall-Peters, que conserva las áreas reales de los países, aunque deforma mucho sus formas: los países cercanos al ecuador parecen alargados verticalmente. Esta proyección se hizo popular en algunas organizaciones, pero muchos cartógrafos la criticaron por sus formas deformadas.

Otras proyecciones buscan un equilibrio entre la forma y el área, como la de Robinson o la de Winkel-Tripel, que usa la National Geographic Society desde 1998. En 2016, el diseñador japonés Hajime Narukawa ganó un importante premio de diseño con el mapa AuthaGraph, que divide la esfera en triángulos y los despliega en un rectángulo, logrando una representación bastante fiel de las áreas y las formas.

En 2025, la Unión Africana apoyó una campaña llamada “Correct the Map” para que organizaciones internacionales y escuelas usen proyecciones como la Equal Earth, creada en 2018, que muestran el tamaño real de África.

Hoy, la proyección de Mercator se sigue usando en muchos mapas web porque conserva las formas locales y es práctica para hacer zoom y navegar por calles. Pero Google Maps, desde 2018, muestra la Tierra como un globo cuando se aleja mucho la vista.

Hay una web muy popular, The True Size Of, que permite arrastrar países por el mapa para comparar su tamaño real en distintas latitudes.

Por qué importa. Ningún mapa plano es perfecto, y saber qué deforma cada proyección ayuda a hacerse una idea más real del tamaño de los continentes y de la importancia de cada región.

DATO 7Hay países completamente rodeados por otro

Lesoto es un pequeño reino africano completamente rodeado por Sudáfrica. Es uno de los tres únicos países del mundo que están totalmente rodeados por el territorio de otro solo país, lo que se llama un enclave. Los otros dos son el Vaticano y San Marino, ambos rodeados por Italia. Lesoto es, con diferencia, el mayor de los tres: mide unos 30.000 kilómetros cuadrados, más o menos como Bélgica, y tiene algo más de 2 millones de habitantes.

Lesoto tiene otra característica única: es el único país independiente del mundo cuyo territorio está entero por encima de los 1.000 metros de altitud. Su punto más bajo, en la confluencia de los ríos Orange y Makhaleng, está a unos 1.400 metros, el punto más bajo más alto de cualquier país. Más del 80 % de su territorio está por encima de los 1.800 metros. Por eso se le llama “el reino en el cielo”. Allí se encuentra Afriski, una de las pocas estaciones de esquí de África, y en invierno la nieve es habitual en sus montañas.

¿Cómo llegó a estar rodeado por otro país? Su historia se remonta al siglo XIX. El rey Moshoeshoe I unió a varios grupos del pueblo basoto en las montañas para defenderse de las guerras entre los zulúes y otros pueblos, y después de los colonos bóeres, de origen neerlandés, que querían sus tierras. En 1868, Moshoeshoe pidió la protección del Reino Unido, y el territorio se convirtió en el protectorado británico de Basutolandia. Gracias a eso, no fue absorbido por la colonia que después se convertiría en Sudáfrica. Obtuvo la independencia en 1966 con el nombre de Lesoto, y es una monarquía constitucional.

Ser un enclave tiene consecuencias importantes. Lesoto depende mucho de Sudáfrica para el comercio, el empleo y el transporte: todas sus importaciones y exportaciones pasan por territorio sudafricano, y durante décadas muchos hombres de Lesoto trabajaron en las minas de Sudáfrica. Usa su propia moneda, el loti, pero el rand sudafricano también se acepta.

Una de sus mayores riquezas es el agua. Gracias a sus montañas y lluvias, Lesoto es la fuente de ríos importantes. El Proyecto de Aguas de las Tierras Altas de Lesoto, iniciado en los años 80, construye presas y túneles para enviar agua a la región industrial de Gauteng, en Sudáfrica, donde está Johannesburgo, a cambio de ingresos y electricidad. Es uno de los mayores proyectos de transferencia de agua de África.

El Vaticano es el país más pequeño del mundo, con apenas 0,44 kilómetros cuadrados, más pequeño que muchos parques urbanos, y unos 800 habitantes. San Marino, con unos 61 kilómetros cuadrados, es una de las repúblicas más antiguas del mundo: según la tradición, se fundó en el año 301.

Hay otros casos parecidos pero distintos. Gambia está casi totalmente rodeada por Senegal, pero tiene una salida al mar. Y dentro de algunos países hay pequeños enclaves de otros países, como Llívia, un municipio español rodeado por territorio francés en los Pirineos, o los casos de Baarle, que veremos en el último dato.

Por qué importa. Los enclaves muestran cómo la historia y la política dibujan fronteras sorprendentes, que condicionan la economía y la vida diaria de sus habitantes.

DATO 6Australia es más ancha que la Luna

Australia mide unos 4.000 kilómetros de este a oeste en su parte más ancha. El diámetro de la Luna es de unos 3.474 kilómetros. Es decir, Australia es más ancha que la Luna. Este dato se hizo viral en 2020 cuando la Agencia Espacial Australiana lo compartió en redes sociales con una imagen de la Luna superpuesta al mapa de Australia. Hay que matizar: la comparación se refiere al diámetro, una línea recta. En superficie, la Luna es mucho más grande: unos 38 millones de kilómetros cuadrados, frente a los unos 7,7 millones de Australia.

Aun así, el dato ayuda a entender el tamaño enorme de Australia, que suele parecer pequeña en los mapas de Mercator por estar cerca del ecuador. Es el sexto país más grande del mundo, más o menos como los 48 estados contiguos de Estados Unidos. Se considera a la vez un país y un continente, aunque, según la definición, el continente se llama Oceanía o Sahul, e incluye también Nueva Guinea y otras islas.

A pesar de su tamaño, Australia tiene solo unos 27 millones de habitantes, menos que muchos países mucho más pequeños. La gran mayoría vive en la costa, sobre todo en el sureste, en ciudades como Sídney, Melbourne y Brisbane. El interior, conocido como el outback, es en gran parte desierto y semidesierto, muy seco y poco poblado. Alrededor de un 70 % del territorio es árido o semiárido.

Las distancias en Australia son enormes. La carretera que recorre el país, la Highway 1, rodea casi toda la costa y mide unos 14.500 kilómetros, una de las carreteras nacionales más largas del mundo. En el sur, la llanura de Nullarbor, cuyo nombre significa “sin árboles” en latín, tiene un tramo de ferrocarril de 478 kilómetros en línea recta, el más largo del mundo, y una carretera con un tramo recto de unos 146 kilómetros. En el interior, muchos niños estudiaban por radio, en la llamada School of the Air, y hoy por internet, porque las escuelas quedan demasiado lejos. Y el Royal Flying Doctor Service, fundado en 1928, lleva atención médica en avión a las zonas remotas.

En el centro de Australia está Uluru, también conocido como Ayers Rock, un enorme monolito de arenisca de unos 348 metros de altura sobre la llanura. Es un lugar sagrado para los pueblos aborígenes anangu, sus propietarios tradicionales, y desde 2019 está prohibido escalarlo por respeto a su cultura.

El aislamiento de Australia durante millones de años explica su fauna única. Se separó de la Antártida hace unos 35 a 45 millones de años, y sus animales evolucionaron por su cuenta. Por eso allí viven muchos marsupiales, como canguros, koalas y wombats, y monotremas, mamíferos que ponen huevos, como el ornitorrinco y el equidna. Alrededor del 80 % de sus mamíferos, reptiles y plantas con flor no existen de forma natural en ninguna otra parte.

Australia también tiene una de las poblaciones humanas más antiguas continuas del mundo: los pueblos aborígenes y de las islas del estrecho de Torres llegaron hace al menos unos 50.000 a 65.000 años.

Por qué importa. Comparar tamaños con referencias conocidas, como la Luna, ayuda a corregir la visión distorsionada que dan muchos mapas y a entender los desafíos de un país tan extenso.

DATO 5La capital más alta del mundo está en Bolivia

La Paz es la sede del gobierno de Bolivia y está a unos 3.600 metros sobre el nivel del mar, en un cañón de la cordillera de los Andes. Es la sede de gobierno nacional más alta del mundo. Pero hay un matiz importante: La Paz no es la capital constitucional de Bolivia. La capital oficial es Sucre, a unos 2.800 metros, donde tiene su sede el Tribunal Supremo de Justicia. En La Paz están, en cambio, la Presidencia, el Parlamento y la mayoría de los ministerios.

Esta división tiene su origen en un conflicto histórico. Sucre fue la capital de Bolivia desde su independencia en 1825. Pero a finales del siglo XIX, La Paz se había convertido en una ciudad más poblada y rica, gracias a la minería de la plata y el estaño, y había tensiones entre las élites de ambas ciudades. En 1899, tras un breve conflicto armado conocido como la Guerra Federal, el gobierno se trasladó a La Paz, aunque Sucre mantuvo el título de capital constitucional. La Constitución de 2009 lo sigue estableciendo así.

La altitud de La Paz tiene muchos efectos en la vida cotidiana. El aire tiene menos oxígeno que a nivel del mar, alrededor de un tercio menos por cada respiración. Muchos visitantes sufren el mal de altura, llamado soroche en los Andes, con síntomas como dolor de cabeza, cansancio, náuseas y dificultad para dormir. Por eso se recomienda llegar despacio, descansar el primer día, beber agua y evitar el alcohol. En los Andes es tradicional tomar mate de coca, una infusión de hojas de coca, que según la tradición ayuda a sobrellevar la altura, aunque su eficacia no está bien demostrada científicamente.

La altitud también afecta a la cocina: el agua hierve a unos 88 °C, por lo que los alimentos tardan más en cocinarse. Y al fuego: en La Paz se decía durante años que la ciudad casi no necesitaba bomberos porque hay menos oxígeno para que los incendios se propaguen, aunque eso es una exageración y la ciudad sí tiene bomberos.

En el deporte, la altitud es un tema polémico. Los equipos de fútbol visitantes, acostumbrados a jugar a nivel del mar, se cansan mucho más al jugar en el Estadio Hernando Siles de La Paz. En 2007, la FIFA prohibió temporalmente jugar partidos internacionales por encima de los 2.500 metros, lo que provocó protestas en Bolivia, Ecuador y Colombia, y la decisión se suspendió. Los habitantes de las alturas, en cambio, han desarrollado adaptaciones a lo largo de generaciones, como una mayor capacidad pulmonar.

La Paz tiene también una de las redes de transporte más curiosas del mundo: el Mi Teleférico, inaugurado en 2014, una red de teleféricos urbanos que conecta La Paz con El Alto, una ciudad vecina situada a más de 4.000 metros, en el altiplano. Es la red de teleféricos urbanos más larga del mundo, con más de 30 kilómetros, y la usan cientos de miles de personas cada día para ir a trabajar, evitando carreteras empinadas y atascos.

Otras capitales muy altas son Quito, en Ecuador, a unos 2.850 metros, la capital oficial más alta del mundo, y Bogotá, en Colombia, a unos 2.640 metros.

Por qué importa. La Paz muestra cómo la altitud condiciona la salud, la cocina, el deporte y el transporte, y cómo la historia puede dividir las funciones de una capital entre dos ciudades.

DATO 4El río Amazonas no tiene puentes

El río Amazonas, el más caudaloso del mundo y uno de los dos más largos junto al Nilo, atraviesa Sudamérica desde los Andes de Perú hasta el océano Atlántico en Brasil, a lo largo de unos 6.400 a 7.000 kilómetros, según cómo se mida su nacimiento. Y sin embargo, ningún puente cruza su curso principal, es decir, el tramo que recibe el nombre de Amazonas o sus tramos principales en Perú y Brasil. Hay puentes sobre muchos de sus afluentes, como el puente sobre el río Negro en Manaos, inaugurado en 2011, pero no sobre el cauce principal.

¿Por qué no hay puentes? Hay varias razones. En primer lugar, no hay tantas carreteras que conectar. Gran parte del recorrido del Amazonas atraviesa selva tropical de difícil acceso, con muy pocas carreteras y poblaciones dispersas. La mayoría de las personas y mercancías en la región se mueven por el propio río, que funciona como una gran autopista fluvial. Barcos de pasajeros, cargueros e incluso transatlánticos pueden remontarlo miles de kilómetros: los barcos oceánicos pueden llegar hasta Manaos, a unos 1.500 kilómetros del mar, e incluso a Iquitos, en Perú, a más de 3.600 kilómetros.

En segundo lugar, construir un puente allí sería muy difícil y caro. El Amazonas es muy ancho: en la estación seca puede medir entre 1,5 y 10 kilómetros de ancho en muchos tramos, y en la estación de lluvias se desborda e inunda enormes extensiones de selva, llegando a tener decenas de kilómetros de ancho en algunas zonas. El nivel del agua puede subir más de 10 metros entre la estación seca y la húmeda. Además, el río cambia de cauce con frecuencia, y sus orillas son de sedimentos blandos e inestables, que se erosionan con facilidad, lo que complica los cimientos.

En tercer lugar, hay preocupaciones ambientales. Las carreteras y los puentes en la Amazonia suelen favorecer la deforestación, porque facilitan la llegada de madereros, ganaderos y agricultores a zonas antes inaccesibles. Por ejemplo, la carretera BR-319, que une Manaos con Porto Velho, es objeto de un intenso debate: su pavimentación podría abrir una gran zona de selva a la tala.

La Amazonia es la selva tropical más grande del mundo, con unos 5,5 millones de kilómetros cuadrados de bosque, repartidos entre nueve países, sobre todo Brasil. Alberga alrededor del 10 % de las especies conocidas del planeta. Y el río Amazonas vierte al océano alrededor del 20 % del agua dulce que llega a los océanos de todo el mundo, más que los siguientes siete ríos más caudalosos juntos. En su desembocadura, el agua dulce se adentra tanto en el mar que los marineros españoles del siglo XVI, como Vicente Yáñez Pinzón, la llamaron “Mar Dulce”, porque podían beber agua dulce lejos de la costa.

El Amazonas también tiene un fenómeno curioso, el pororoca, una gran ola de marea que remonta el río desde su desembocadura en ciertas épocas del año y que algunos surfistas aprovechan para recorrer kilómetros.

Además, el Amazonas y su selva son clave para el clima. Los árboles liberan enormes cantidades de vapor de agua que forman “ríos voladores”, corrientes de humedad en la atmósfera que llevan lluvia a otras regiones de Sudamérica, incluidas zonas agrícolas del sur de Brasil y de Argentina.

Por qué importa. La ausencia de puentes sobre el Amazonas refleja el equilibrio entre desarrollo y conservación en la mayor selva tropical del planeta, clave para el clima global.

DATO 3Hay un lugar donde se cruzan cuatro estados de EE. UU.

En el suroeste de Estados Unidos hay un punto donde se encuentran cuatro estados: Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah. Se llama Four Corners, “cuatro esquinas”, y es el único lugar del país donde se tocan cuatro estados. Un monumento marca el punto con una placa circular de bronce y granito, y es muy popular entre los turistas, que se hacen fotos poniendo las manos y los pies en cuatro estados a la vez, a veces con posturas acrobáticas.

El trazado de estas fronteras se debe a la forma en que Estados Unidos dividió sus territorios en el siglo XIX. En lugar de seguir ríos o montañas, el Congreso fijó muchas fronteras siguiendo líneas rectas de latitud y longitud, lo que explica las formas rectangulares de muchos estados del oeste. En 1863, al crearse el Territorio de Arizona, las fronteras se definieron de modo que los cuatro territorios se encontraran en un punto. Los agrimensores de la época lo marcaron sobre el terreno con los instrumentos disponibles.

Hay una curiosidad sobre la exactitud del monumento. En 2009, algunas noticias afirmaron que el monumento estaba unos 4 kilómetros fuera de su posición correcta, según mediciones modernas. Pero la agencia oficial de cartografía de Estados Unidos, el National Geodetic Survey, aclaró que el monumento está a menos de dos kilómetros de la posición teórica original, y que, en cualquier caso, la frontera legal es la que marcaron los agrimensores sobre el terreno en el siglo XIX, no la definida por las coordenadas teóricas. Es decir, las fronteras legales son las que se aprobaron en su día, aunque no coincidan exactamente con las líneas del mapa.

El lugar tiene otra particularidad: está dentro del territorio de la Nación Navajo, la mayor reserva indígena de Estados Unidos, con unos 71.000 kilómetros cuadrados, más que algunos estados. También está en tierras de la tribu Ute Mountain Ute. El monumento lo gestionan los navajos, que cobran una entrada y organizan puestos de artesanía y comida tradicional. La región tiene un gran valor cultural para los pueblos indígenas, y cerca se encuentran sitios arqueológicos de los ancestrales pueblo, como el Parque Nacional Mesa Verde, en Colorado, con casas construidas en los acantilados hace unos 800 años.

Además, los estados tienen distintos husos horarios y normas sobre el horario de verano. Arizona no cambia la hora en verano, pero la Nación Navajo sí lo hace, porque se extiende por varios estados. Esto crea situaciones curiosas: en verano, al viajar por la zona se puede cambiar de hora varias veces en poco tiempo.

Hay otros puntos donde se juntan varios países o regiones. Los puntos donde se unen tres países se llaman trifinios o tripuntos, y hay más de 150 en el mundo. Uno famoso es el de Vaalserberg, en Europa, donde se unen los Países Bajos, Bélgica y Alemania. Otro, la Triple Frontera, donde se unen Argentina, Brasil y Paraguay, junto a las cataratas del Iguazú. Y en el río Mosela, junto al pueblo de Schengen, en Luxemburgo, se unen Luxemburgo, Alemania y Francia; allí se firmó en 1985 el acuerdo que eliminó los controles fronterizos en gran parte de Europa. No existe ningún punto en el mundo donde se toquen cuatro países.

Por qué importa. Four Corners muestra que las fronteras son convenciones humanas trazadas sobre mapas, y que las marcas sobre el terreno pueden pesar más que las coordenadas teóricas.

DATO 2Francia es el país con más husos horarios

Contando sus territorios de ultramar, Francia abarca 12 husos horarios en total, 13 si se incluyen sus reclamaciones en la Antártida, más que ningún otro país del mundo. Supera a Estados Unidos y a Rusia, que tienen 11 husos horarios cada uno, y al Reino Unido, con 9, contando sus territorios de ultramar.

¿Cómo es posible? Francia tiene territorios repartidos por todos los océanos, herencia de su antiguo imperio colonial. Algunos son departamentos y regiones de ultramar, que forman parte de Francia con los mismos derechos que el resto del país y pertenecen a la Unión Europea, como Guadalupe y Martinica, en el Caribe, la Guayana Francesa, en Sudamérica, y Reunión y Mayotte, en el océano Índico. Otros son colectividades de ultramar con más autonomía, como la Polinesia Francesa, en el Pacífico, que incluye Tahití, San Pedro y Miquelón, frente a Canadá, San Bartolomé y San Martín, en el Caribe, y Wallis y Futuna, en el Pacífico. También está Nueva Caledonia, con un estatus especial, y las Tierras Australes y Antárticas Francesas, con islas deshabitadas o con bases científicas en el océano Índico sur.

Esta dispersión provoca situaciones curiosas. Cuando en París es mediodía, en Tahití son las 12 de la noche del día anterior, y en Nueva Caledonia son las 10 de la noche del mismo día. Los franceses de ultramar votan en las mismas elecciones que los de la metrópoli, así que el recuento empieza en unas zonas mientras en otras aún se está votando; por eso los territorios americanos votan un día antes en las elecciones presidenciales.

Otra consecuencia sorprendente es que, gracias a la Guayana Francesa, Francia comparte su frontera terrestre más larga con Brasil, unos 730 kilómetros, más larga que su frontera con España, Bélgica o Alemania. En la Guayana Francesa, además, está el Centro Espacial Guayanés, en Kourou, desde donde despegan los cohetes europeos Ariane. Se eligió por su cercanía al ecuador, que permite aprovechar mejor la velocidad de rotación de la Tierra para lanzar satélites y ahorrar combustible.

Además, Francia tiene una de las zonas económicas exclusivas marítimas más grandes del mundo, unos 10 millones de kilómetros cuadrados, la segunda mayor tras Estados Unidos, gracias a sus islas dispersas. La zona económica exclusiva es la franja de mar, de hasta 200 millas náuticas desde la costa, donde un país tiene derechos sobre la pesca y los recursos naturales, como el petróleo o los minerales.

Estos territorios tienen historias complejas, ligadas a la colonización, la esclavitud y, en algunos casos, a movimientos por la independencia. En Nueva Caledonia, por ejemplo, se celebraron tres referéndums de independencia entre 2018 y 2021, todos con victoria del “no”, aunque el tercero fue boicoteado por los independentistas, y en 2024 hubo disturbios graves por una reforma electoral. En la Polinesia Francesa, Francia realizó ensayos nucleares entre 1966 y 1996, en los atolones de Mururoa y Fangataufa, con consecuencias para la salud de la población que todavía hoy se reclaman.

Por qué importa. Los territorios de ultramar de Francia muestran cómo la historia colonial sigue marcando el mapa, la política y la economía del mundo actual.

DATO 1Hay un pueblo dividido entre dos países

Baarle-Hertog, en Bélgica, y Baarle-Nassau, en los Países Bajos, forman uno de los rompecabezas fronterizos más complicados del mundo. Baarle-Hertog tiene 22 enclaves belgas dentro del territorio neerlandés, y Baarle-Nassau tiene 7 enclaves neerlandeses dentro de esos enclaves belgas o en el territorio belga cercano. Es decir, hay trozos de Países Bajos dentro de trozos de Bélgica, que a su vez están dentro de Países Bajos.

La frontera cruza calles, jardines, tiendas, cafeterías y hasta casas. Está marcada en el suelo con cruces blancas y placas con las letras “NL” y “B”, y los turistas se hacen fotos con un pie en cada país. En algunas casas, la frontera atraviesa el salón o la cocina. Para decidir a qué país pertenece cada casa, se usa una regla: la nacionalidad de la vivienda, y por tanto el país al que se pagan los impuestos y donde se registran sus habitantes, depende de dónde esté su puerta principal. Se cuenta que, en el pasado, algunos vecinos cambiaron la puerta de sitio para pasar a otro país cuando les convenía, por ejemplo por los impuestos.

¿Cómo surgió esta situación? Su origen se remonta a la Edad Media, a los acuerdos feudales entre el duque de Brabante y los señores de Breda en los siglos XII y XIII. Las tierras se repartieron parcela a parcela, según quién tenía derechos sobre cada una, en una serie de tratados, intercambios y ventas. Cuando en el siglo XIX Bélgica se independizó de los Países Bajos, en 1831, y se fijó la frontera entre ambos países, el tratado de Maastricht de 1843 no logró resolver el reparto de esta zona, y se respetaron las antiguas divisiones. La frontera definitiva no se terminó de fijar hasta 1995, cuando se asignó el último terreno que quedaba sin país.

Durante la Primera Guerra Mundial, esta situación tuvo consecuencias sorprendentes. Bélgica fue ocupada por Alemania, pero los Países Bajos eran neutrales. Los enclaves belgas de Baarle-Hertog quedaron rodeados de territorio neerlandés, por lo que los alemanes no podían llegar a ellos sin violar la neutralidad neerlandesa. Así, Baarle-Hertog se convirtió en uno de los pocos lugares de Bélgica que permanecieron libres de la ocupación, y allí se instaló una estación de radio clandestina que transmitía información a los aliados.

Hoy, gracias a la Unión Europea y al espacio Schengen, sin controles fronterizos, la vida en Baarle es más sencilla, pero sigue siendo compleja. Hay dos ayuntamientos, dos oficinas de correos, dos sistemas de impuestos, dos policías que colaboran, y normas distintas para las tiendas y los bares. Por ejemplo, durante un tiempo, los restaurantes tenían diferentes horarios de cierre según el país, y se decía que algunos clientes cambiaban de mesa para seguir tomando algo en el lado del país donde el bar seguía abierto. Durante la pandemia de COVID-19, las diferentes normas de cada país provocaron situaciones curiosas, como tiendas que podían abrir solo la parte situada en un país.

El pueblo se ha convertido en una atracción turística precisamente por su curiosa frontera.

Hay otros enclaves en el mundo. Hasta 2015, la frontera entre la India y Bangladés tenía casi 200 enclaves, incluido el único contraenclave de tercer orden del mundo: un trozo de India, dentro de un trozo de Bangladés, dentro de un trozo de India, dentro de Bangladés. Ese año ambos países intercambiaron los enclaves y simplificaron la frontera, y sus habitantes pudieron elegir nacionalidad.

Por qué importa. Baarle muestra cómo decisiones de hace siglos pueden seguir afectando la vida diaria de las personas, y cómo la cooperación europea ha facilitado la convivencia en las fronteras.

Resumen de los 10 datos

  1. Hay un pueblo dividido entre dos países.
  2. Francia es el país con más husos horarios.
  3. Hay un lugar donde se cruzan cuatro estados de EE. UU..
  4. El río Amazonas no tiene puentes.
  5. La capital más alta del mundo está en Bolivia.
  6. Australia es más ancha que la Luna.
  7. Hay países completamente rodeados por otro.
  8. África es más grande de lo que muestran los mapas.
  9. Canadá tiene más lagos que el resto del mundo junto.
  10. Rusia tiene 11 husos horarios.

¿Viste este carrusel en TikTok? Es el Dato #013. Cuéntanos en los comentarios cuál te sorprendió más.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Groenlandia parece tan grande en los mapas?

Por la proyección de Mercator, que agranda las zonas cercanas a los polos.

¿Qué países están totalmente rodeados por otro?

Lesoto (por Sudáfrica), el Vaticano y San Marino (por Italia).

Fuentes

  1. Wikipedia: Proyección de Mercator
  2. Wikipedia: Baarle-Hertog
  3. Wikipedia: Four Corners

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