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Dato #32 Historia

10 secretos del dinero que usas cada día

El número 1 no lo usa casi nadie.

29 de septiembre de 2026 · 31 min de lectura

El dinero que llevamos en el bolsillo esconde muchas historias: símbolos misteriosos, monedas con agujeros, tintas que cambian de color y una tarjeta que nació de una cartera olvidada.

Estos diez datos explican cómo funcionan los billetes y las monedas por dentro, por qué tienen el diseño que tienen, cómo se protegen de la falsificación y qué nos dicen sobre la historia de la economía.

DATO 10Los billetes del euro son iguales en todos los países

Los billetes de euro tienen el mismo diseño en todos los países de la zona euro. En cambio, las monedas tienen una cara común, con el valor de la moneda y un mapa de Europa, y otra cara nacional, diferente en cada país. Por ejemplo, las monedas españolas de 1 y 2 euros muestran la efigie del rey Felipe VI, las de 10, 20 y 50 céntimos, a Miguel de Cervantes, y las de 1, 2 y 5 céntimos, la catedral de Santiago de Compostela. Las monedas francesas muestran a Marianne o un árbol; las alemanas, un águila, la Puerta de Brandeburgo o una rama de roble; las italianas, obras de arte como el Hombre de Vitruvio de Leonardo o el Coliseo; las irlandesas, un arpa celta. Pero todas valen en cualquier país de la zona euro, sea cual sea su cara nacional.

El euro entró en circulación en forma de billetes y monedas el 1 de enero de 2002, en 12 países. Antes, desde el 1 de enero de 1999, ya existía como moneda para las transacciones electrónicas y los mercados financieros. Fue la mayor sustitución de moneda de la historia: en pocas semanas, cientos de millones de personas cambiaron sus pesetas, francos, marcos, liras y otras monedas por euros. En España, el cambio se hizo a 166,386 pesetas por euro, y las pesetas dejaron de ser válidas el 28 de febrero de 2002, aunque se podían cambiar en el Banco de España hasta 2021. Hoy, 20 países usan el euro, desde que Croacia lo adoptó en 2023, y Bulgaria se prevé que lo haga en 2026. Además, algunos pequeños países que no son de la Unión Europea, como Andorra, Mónaco, San Marino y la Ciudad del Vaticano, lo usan mediante acuerdos y emiten sus propias monedas, muy buscadas por los coleccionistas. Otros, como Montenegro y Kosovo, lo usan sin acuerdo.

Los billetes tienen un diseño común, sin referencias nacionales, para no favorecer a ningún país. Su diseñador fue el austriaco Robert Kalina, del Banco Nacional de Austria, que ganó un concurso en 1996. Los billetes muestran ventanas, puertas y puentes de distintos estilos arquitectónicos europeos: clásico, en el de 5 euros; románico, en el de 10; gótico, en el de 20; renacentista, en el de 50; barroco y rococó, en el de 100; arquitectura del hierro y el cristal, en el de 200; y arquitectura moderna del siglo XX, en el de 500. Las ventanas y puertas simbolizan la apertura y la cooperación, y los puentes, la comunicación entre los pueblos de Europa y con el resto del mundo. Estos edificios no existen en la realidad: son imaginarios, precisamente para no elegir monumentos de un país concreto. Curiosamente, en 2011, la ciudad neerlandesa de Spijkenisse construyó puentes reales copiando los diseños de los billetes, que se pueden visitar.

Desde 2013, el Banco Central Europeo ha ido introduciendo la serie Europa, una segunda serie de billetes, con mejores medidas de seguridad, que incluyen un retrato de Europa, la princesa de la mitología griega que dio nombre al continente, en la marca de agua y en el holograma.

El BCE ha anunciado que prepara un nuevo diseño de los billetes, que se decidirá tras una consulta pública y un concurso, con temas como “la cultura europea” o “ríos y aves”, y cuya aprobación estaba prevista para 2026.

Las caras nacionales de las monedas pueden cambiar a lo largo del tiempo, por ejemplo, cuando cambia el monarca. Además, los países pueden emitir monedas conmemorativas de 2 euros para celebrar acontecimientos o personajes, que también son válidas en toda la zona euro.

Algunos estudios han analizado cómo se mezclan las monedas de distintos países en la zona euro: por ejemplo, un proyecto en Francia en los años 2000 siguió la proporción de monedas extranjeras en los bolsillos franceses y encontró que aumentaba con los años, sobre todo en las regiones fronterizas y turísticas.

Por qué importa. Los billetes de euro comunes y las monedas con cara nacional muestran el equilibrio entre la unidad europea y la identidad de cada país.

DATO 9El dólar tiene una pirámide inacabada

El reverso del billete de un dólar estadounidense muestra las dos caras del Gran Sello de Estados Unidos, el emblema oficial del país. En el lado derecho, está el águila calva, con un escudo, una rama de olivo y flechas. En el lado izquierdo, está el reverso del sello: una pirámide inacabada de 13 escalones, coronada por un triángulo con un ojo, el llamado “ojo que todo lo ve” u Ojo de la Providencia, rodeado de rayos de luz.

¿Qué significan estos símbolos? La pirámide representa la solidez y la duración de la nación, construida para durar. Está inacabada porque simboliza que Estados Unidos es una nación en construcción, que seguirá creciendo y desarrollándose en el futuro. Los 13 escalones representan las 13 colonias originales que declararon la independencia del Reino Unido en 1776. En la base de la pirámide aparece la fecha MDCCLXXVI, 1776 en números romanos. El ojo dentro del triángulo representa la Providencia divina, es decir, a Dios que vigila y protege la nación.

El sello incluye también dos lemas en latín. Encima de la pirámide aparece Annuit Coeptis, que significa aproximadamente “Él ha favorecido nuestras empresas”. Debajo, Novus Ordo Seclorum, “un nuevo orden de los siglos”, que hace referencia al comienzo de una nueva era con la independencia de Estados Unidos. Ambos lemas se inspiraron en versos del poeta romano Virgilio. En el lado del águila aparece el lema E Pluribus Unum, “de muchos, uno”, que se refiere a la unión de los estados en una sola nación.

El diseño del Gran Sello fue aprobado por el Congreso en 1782, tras un largo proceso con tres comités en el que participaron, entre otros, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y John Adams, y finalmente el secretario del Congreso, Charles Thomson. El reverso del sello, con la pirámide, se usó muy poco durante más de 150 años. Se incorporó al billete de un dólar en 1935, por iniciativa del secretario de Agricultura, Henry Wallace, y con la aprobación del presidente Franklin D. Roosevelt, que según se cuenta pidió que se colocara la pirámide a la izquierda y el águila a la derecha.

El “ojo que todo lo ve” ha dado lugar a muchas teorías de la conspiración. Algunas personas afirman que es un símbolo de la masonería o de los Illuminati, una sociedad secreta de la Ilustración fundada en Baviera en 1776, el mismo año de la independencia, que supuestamente controlaría el mundo. Pero los historiadores han desmentido estas teorías. El Ojo de la Providencia era un símbolo cristiano común en la época, que aparece en muchas iglesias y obras de arte europeas desde el Renacimiento, representando la vigilancia de Dios. La masonería empezó a usar ese símbolo más tarde, a partir de 1797, después de que se diseñara el sello. Además, de los responsables del diseño del sello, solo Benjamin Franklin era masón, y su propuesta no fue la que se aprobó. Los Illuminati de Baviera fueron prohibidos en 1785 y desaparecieron.

El billete de un dólar tiene otras curiosidades. Su diseño apenas ha cambiado desde 1963. En el anverso aparece George Washington, el primer presidente del país. Es el billete más impreso en Estados Unidos, y dura de media unos 6 o 7 años en circulación. A diferencia de los otros billetes de dólar, que han incorporado colores y nuevas medidas de seguridad, el de un dólar no se ha rediseñado, en parte porque se falsifica poco por su bajo valor.

El billete incluye también el lema “In God We Trust”, “En Dios confiamos”, que se añadió a los billetes en 1957, durante la Guerra Fría, para diferenciarse del ateísmo oficial de la Unión Soviética. Se convirtió en el lema oficial de Estados Unidos en 1956.

Por qué importa. Los símbolos del billete de un dólar reflejan los ideales de los fundadores de Estados Unidos, y su historia muestra cómo surgen las teorías de la conspiración a partir de símbolos malinterpretados.

DATO 8Hay monedas con agujero en el centro

El yen japonés tiene dos monedas con un agujero en el centro: las de 5 yenes y 50 yenes. También la corona danesa tiene monedas con agujero: las de 1, 2 y 5 coronas. Y en otros países, como en Noruega hasta hace unos años, o en la antigua peseta española, la moneda de 25 pesetas de 1990 a 2001, también había monedas con agujero.

¿Por qué tienen agujero? Hay varias razones. La primera es ahorrar metal: al quitar el centro de la moneda, se necesita menos metal para fabricarla, lo que reduce su coste. Esto era especialmente importante en épocas de escasez, como en Japón durante y después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el metal era muy necesario para la industria militar. La moneda de 5 yenes, con agujero, se introdujo en su forma actual en 1949, y la de 50 yenes en 1959.

La segunda razón es permitir reconocerlas al tacto, sin mirarlas. Esto es muy útil para las personas ciegas o con discapacidad visual, y en general para cualquiera que busque monedas en el bolsillo o en la oscuridad. También ayuda a distinguir monedas de tamaño parecido. Por ejemplo, la moneda de 50 yenes tiene un tamaño parecido a la de 100 yenes, pero el agujero permite distinguirlas fácilmente.

La tercera razón es histórica. En China, durante más de 2.000 años, las monedas tenían un agujero cuadrado en el centro. Estas monedas, llamadas cash en inglés o sapeques, se fabricaban de bronce o cobre fundido, y el agujero cuadrado permitía ensartarlas en una cuerda o un cordel, formando ristras de cientos o miles de monedas, que se usaban para pagar grandes cantidades. Una ristra de 1.000 monedas, llamada guan, era una unidad de valor. El agujero cuadrado también ayudaba durante la fabricación: se insertaban varias monedas en una varilla cuadrada para pulir sus bordes sin que giraran. Según la tradición china, la forma de la moneda, redonda por fuera y cuadrada por dentro, simbolizaba el cielo, redondo, y la tierra, cuadrada. Este tipo de monedas se extendió a Japón, Corea y Vietnam. Las monedas japonesas actuales con agujero son herencia de esta tradición, aunque su agujero es redondo.

Las monedas japonesas con agujero son también las únicas de Japón que no muestran el año en números arábigos, sino según la era del emperador. Y la moneda de 5 yenes es la única moneda japonesa que no tiene el número de su valor en cifras, sino solo en caracteres japoneses. Además, la moneda de 5 yenes es considerada de buena suerte en Japón, porque en japonés “5 yenes”, go en, suena igual que go-en, que significa “relación” o “vínculo” o destino. Por eso, en los santuarios sintoístas, los visitantes suelen echar monedas de 5 yenes como ofrenda, para pedir buenas relaciones.

Diseñar monedas distinguibles al tacto es una preocupación importante para los bancos centrales. Las monedas de euro, por ejemplo, tienen diferentes tamaños, pesos, grosores, colores y cantos para que se puedan distinguir al tacto: la de 20 céntimos tiene una forma especial, llamada “flor española”, con siete muescas en el borde, una propuesta de la ONCE española. Y los billetes de euro tienen tamaños distintos según su valor, y relieves que se pueden notar al tacto, para ayudar a las personas con discapacidad visual. En Estados Unidos, en cambio, todos los billetes de dólar tienen el mismo tamaño y color de papel, lo que ha sido criticado por las asociaciones de personas ciegas; en 2008, un tribunal federal dictaminó que esto discriminaba a las personas ciegas, y el gobierno planea introducir billetes con características táctiles.

Hoy, en muchos países, el uso de las monedas está disminuyendo por el aumento de los pagos digitales, y algunos se plantean eliminar las monedas más pequeñas.

Por qué importa. Las monedas con agujero ahorran metal, ayudan a reconocerlas al tacto y conservan una tradición de más de 2.000 años, un ejemplo de diseño práctico y accesible.

DATO 7El dinero en efectivo puede tener microbios

Diversos estudios han encontrado cientos de tipos de bacterias y otros microorganismos en los billetes. En 2014, un estudio de la Universidad de Nueva York, liderado por la bióloga Jane Carlton, analizó el ADN presente en billetes de un dólar que circulaban en Manhattan, en un proyecto llamado Dirty Money Project. Encontraron alrededor de 3.000 tipos de bacterias, además de ADN de mascotas, virus, hongos y restos de drogas. La mayoría eran bacterias inofensivas que viven normalmente en la piel humana, como las del género Propionibacterium, relacionadas con el acné, y otras de la boca. Pero también encontraron algunas bacterias que pueden causar enfermedades, como algunas que causan neumonía, infecciones de la piel o intoxicaciones alimentarias, y bacterias resistentes a los antibióticos, aunque en cantidades pequeñas.

Otros estudios en otros países han encontrado resultados similares. En 2017, un estudio de la ciudad de Nueva York publicado en PLOS ONE y otro de la India analizaron billetes y encontraron bacterias como el Staphylococcus aureus. Un estudio de 2010, en varios países, encontró que la supervivencia de los microbios en los billetes dependía mucho del material.

¿Pueden los billetes transmitir enfermedades? En principio, es posible, porque los billetes pasan de mano en mano miles de veces. Pero la mayoría de los expertos consideran que el riesgo para las personas sanas es bajo. Muchas bacterias no sobreviven mucho tiempo en los billetes, y la cantidad de microbios suele ser demasiado pequeña para causar una infección. Además, estamos en contacto con microbios constantemente en muchas otras superficies, como los pomos de las puertas, los móviles, los teclados o los carros de la compra. De hecho, varios estudios han encontrado que los teléfonos móviles pueden tener más bacterias que un asiento de inodoro.

Durante la pandemia de COVID-19, en 2020, hubo preocupación por la posibilidad de que el virus se transmitiera a través del dinero en efectivo, y muchos comercios dejaron de aceptarlo o recomendaron pagar con tarjeta. Algunos países incluso desinfectaron o pusieron en cuarentena los billetes: el banco central de China llegó a desinfectar billetes con luz ultravioleta y calor, y a destruir billetes de zonas afectadas. Pero el Banco Central Europeo y otros organismos concluyeron que el riesgo de contagio por el efectivo era muy bajo, menor que por otras superficies de uso frecuente, porque el virus se transmitía sobre todo por el aire. Un estudio del BCE de 2021 mostró que la cantidad de virus que podía pasar de un billete a un dedo era muy pequeña.

Los billetes de polímero, que usan países como Australia, Canadá o el Reino Unido, parecen retener menos microbios que los de papel de algodón, según algunos estudios, porque su superficie es más lisa y no es porosa, lo que dificulta que las bacterias se adhieran y sobrevivan. En cambio, los billetes de papel de algodón tienen fibras que pueden absorber humedad y retener suciedad. También se ha propuesto añadir sustancias antimicrobianas a los billetes.

Como vimos en otro artículo, los billetes también contienen restos de drogas, sobre todo cocaína. Diversos estudios han encontrado trazas de cocaína en la gran mayoría de los billetes en circulación en muchos países, incluida España, porque las máquinas de contar dinero de los bancos transfieren los restos de unos billetes a otros.

En cualquier caso, los expertos recomiendan lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer y después de manipular dinero, sobre todo en trabajos en los que se maneja comida y dinero a la vez, como en panaderías o puestos de comida, donde se recomienda que una persona distinta cobre o que se usen guantes.

Por qué importa. Los billetes transportan muchas bacterias, aunque la mayoría son inofensivas, y lavarse las manos es la mejor forma de reducir el riesgo.

DATO 6Algunos billetes tienen tinta que cambia de color

Muchos billetes modernos llevan tinta ópticamente variable, una tinta especial que cambia de color al inclinar el billete. Por ejemplo, en los billetes de euro de la serie Europa, el número grande del valor del billete, en la esquina inferior izquierda del anverso, llamado “número esmeralda”, cambia de color de verde esmeralda a azul oscuro al inclinar el billete, y además muestra un efecto de luz que se desplaza arriba y abajo. En los billetes de dólar de 10 dólares o más, el número del valor en la esquina inferior derecha cambia de cobre a verde.

¿Cómo funciona? Esta tinta contiene unas escamas o partículas microscópicas formadas por varias capas finísimas de distintos materiales, como metales y óxidos, de un grosor de solo unos pocos cientos de nanómetros. Cuando la luz incide sobre estas capas, se refleja en cada una de ellas, y las ondas de luz reflejadas se combinan entre sí, reforzándose o anulándose según su longitud de onda, en un fenómeno físico llamado interferencia. Según el ángulo con el que miramos, cambia la distancia que recorre la luz entre las capas, y por tanto el color que se refuerza. Es el mismo fenómeno que produce los colores cambiantes de las pompas de jabón, de las manchas de aceite en el agua, de las alas de algunas mariposas, como la mariposa morfo azul, o de las plumas del pavo real, que no tienen pigmentos de esos colores, sino estructuras que producen colores estructurales. La tinta ópticamente variable la desarrolló la empresa estadounidense Flex Products, en colaboración con la empresa suiza SICPA, en los años 80.

Esta tinta es una de las muchas medidas de seguridad que incluyen los billetes para evitar la falsificación. Su gran ventaja es que no se puede reproducir con una fotocopiadora, un escáner o una impresora normal, porque estos aparatos solo reproducen el color que ven desde un ángulo, no el cambio de color. Además, es una tinta muy cara y difícil de fabricar, que solo producen unas pocas empresas en el mundo bajo estrictos controles, y que solo se vende a los bancos centrales.

Los billetes de euro incluyen muchas otras medidas de seguridad, que el Banco Central Europeo resume en el método “toca, mira y gira”:

  • Toca: el papel del billete, hecho de fibras de algodón, tiene un tacto firme y áspero característico, y algunas zonas, como el texto y las ventanas, tienen relieve que se nota al tacto, gracias a la impresión calcográfica.

  • Mira: al mirar el billete a contraluz, se ve la marca de agua, con el retrato de Europa, el valor y el motivo arquitectónico, y un hilo de seguridad oscuro con el valor y el símbolo del euro.

  • Gira: al girar el billete, se ven el holograma, con el retrato de Europa en una ventana transparente, y el número esmeralda.

Además, los billetes tienen otras medidas que solo pueden comprobar los bancos y las máquinas, como tintas que brillan bajo luz ultravioleta o infrarroja, microimpresiones que solo se ven con lupa, y marcas magnéticas.

Hay otra medida curiosa: la constelación EURion, un patrón de pequeños círculos que aparece en muchos billetes de todo el mundo, incluidos los euros y los dólares, camuflado en el diseño. Muchas fotocopiadoras y programas de edición de imágenes, como Photoshop, detectan este patrón y se niegan a copiar o abrir la imagen del billete. Lo descubrió en 2002 el investigador Markus Kuhn, de la Universidad de Cambridge.

A pesar de todas estas medidas, se siguen produciendo falsificaciones, aunque en cantidades pequeñas: según el BCE, en 2024 se retiraron de la circulación unos 550.000 billetes de euro falsos, una cifra muy baja en comparación con los más de 30.000 millones de billetes auténticos en circulación. Los billetes más falsificados son los de 20 y 50 euros. Si recibes un billete que sospechas que es falso, debes entregarlo a la policía o a un banco; usar a sabiendas un billete falso es un delito.

Por qué importa. La tinta que cambia de color es una de las medidas de seguridad de los billetes, y conocer el método “toca, mira y gira” ayuda a detectar falsificaciones.

DATO 5Las tarjetas de crédito empezaron con un restaurante

En 1949, según la historia más contada, el empresario estadounidense Frank McNamara estaba cenando con unos clientes en un restaurante de Nueva York, el Majors Cabin Grill. Cuando llegó el momento de pagar, se dio cuenta de que se había olvidado la cartera en otro traje. Según la leyenda, tuvo que llamar a su esposa para que le llevara dinero, algo muy embarazoso. Esa experiencia le dio una idea: crear una tarjeta que permitiera pagar en varios restaurantes sin llevar dinero en efectivo, y pagar la cuenta después.

En febrero de 1950, McNamara volvió al mismo restaurante con su socio, el abogado Ralph Schneider, y pagó con una pequeña tarjeta de cartón con su nombre. Esa cena se conoce como la “Primera Cena” (First Supper), un juego de palabras con la Última Cena. Así nació Diners Club, que significa “Club de comensales”, considerada la primera tarjeta de pago de uso general, que podía usarse en distintos establecimientos. Al principio, era una tarjeta de cartón que aceptaban unos 14 restaurantes de Nueva York, y la tenían unas 200 personas, sobre todo amigos y conocidos de los fundadores. En un año, ya tenía unos 20.000 miembros. Los comercios pagaban una comisión de alrededor del 7 % de cada compra, y los clientes pagaban una cuota anual de 3 dólares.

La tarjeta de Diners Club era una tarjeta de cargo (charge card): el titular debía pagar el total de sus gastos cada mes, sin posibilidad de aplazar el pago. Hay que decir que algunos historiadores consideran la historia de la cartera olvidada como una leyenda de marketing, inventada después para promocionar la empresa, aunque el propio McNamara la contaba.

Antes de Diners Club, ya existían sistemas de crédito en tiendas concretas. A principios del siglo XX, algunos grandes almacenes, hoteles y compañías petroleras de Estados Unidos daban a sus clientes placas de metal o tarjetas para comprar a crédito, pero solo servían en sus propios establecimientos. En los años 20 y 30, existían las “charga-plates”, placas de metal con los datos del cliente. La novedad de Diners Club fue crear una tarjeta aceptada en muchos comercios distintos, gestionada por una empresa independiente.

Después llegaron otras tarjetas. En 1958, American Express lanzó su tarjeta de cargo, y el Bank of America lanzó en California la BankAmericard, la primera tarjeta de crédito moderna emitida por un banco, que permitía aplazar el pago y pagar intereses. Para lanzarla, el banco envió 60.000 tarjetas por correo a sus clientes de la ciudad de Fresno sin que las hubieran pedido, en lo que se conoce como el “Fresno Drop”. La BankAmericard se convirtió en Visa en 1976. En 1966, un grupo de bancos creó la Master Charge, que se convirtió en Mastercard en 1979.

Las tarjetas fueron evolucionando: las de cartón se sustituyeron por tarjetas de plástico en los años 50 y 60; en los años 70, se añadió la banda magnética, desarrollada por el ingeniero de IBM Forrest Parry, cuya esposa le sugirió usar una plancha para pegar la banda magnética a la tarjeta; en los años 90 y 2000, el chip, que es mucho más difícil de copiar; y en los años 2010, el pago sin contacto, acercando la tarjeta o el móvil al lector. En España, el pago con tarjeta y con el móvil ha crecido mucho, y en muchas ciudades se ha convertido en el medio de pago más usado.

Las tarjetas de crédito han facilitado mucho los pagos, pero también tienen riesgos: pueden fomentar el endeudamiento, porque los intereses de las tarjetas de crédito suelen ser muy altos, y pueden ser objeto de fraude. Los expertos recomiendan pagar el total de la deuda cada mes si es posible, revisar los movimientos con frecuencia y no compartir los datos de la tarjeta.

Por qué importa. La primera tarjeta de pago nació, según la leyenda, de una cartera olvidada, y dio origen a una forma de pagar que hoy usa gran parte del mundo.

DATO 4El Banco de Inglaterra es de 1694

El Banco de Inglaterra se fundó en 1694 con un objetivo muy concreto: financiar la guerra contra Francia. El rey Guillermo III de Inglaterra estaba en guerra con el rey francés Luis XIV, en la llamada Guerra de los Nueve Años, y necesitaba dinero urgentemente para reconstruir la Marina inglesa, que había sufrido una grave derrota en la batalla de Beachy Head, en 1690. Pero el gobierno tenía problemas para conseguir préstamos, porque su crédito era malo: los reyes anteriores habían dejado de pagar sus deudas en varias ocasiones.

La idea del banco la propuso el comerciante escocés William Paterson. Consistía en crear una sociedad de accionistas que prestara al gobierno una gran cantidad de dinero, 1,2 millones de libras, una suma enorme para la época, a un interés del 8 %. A cambio, el banco recibía el derecho a actuar como banco del gobierno y a emitir billetes. En solo doce días, más de 1.200 inversores, entre ellos el propio rey y la reina, suscribieron el capital. El banco se fundó mediante una carta real el 27 de julio de 1694. Al principio tenía solo 19 empleados y funcionaba en un salón de la sede de una asociación de comerciantes, el Mercers’ Hall, en Londres. En 1734 se trasladó a Threadneedle Street, donde sigue hoy, por lo que se le conoce como “la vieja dama de Threadneedle Street”.

Es el segundo banco central más antiguo del mundo en funcionamiento, tras el Riksbank de Suecia, fundado en 1668. Pero el Banco de Inglaterra sirvió de modelo para muchos bancos centrales creados después en todo el mundo.

Al principio, el Banco de Inglaterra era un banco privado, propiedad de sus accionistas, aunque tenía una relación especial con el gobierno. Con el tiempo, fue asumiendo las funciones de un banco central: gestionar la deuda del gobierno, emitir billetes, custodiar las reservas de oro del país y actuar como “prestamista de última instancia”, es decir, prestar dinero a otros bancos en momentos de crisis para evitar que quebraran, una idea que desarrolló el periodista y economista Walter Bagehot en su libro Lombard Street, de 1873. En 1844, una ley le dio el monopolio de la emisión de billetes en Inglaterra y Gales, aunque en Escocia e Irlanda del Norte algunos bancos comerciales siguen emitiendo sus propios billetes hoy.

El banco fue nacionalizado en 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, por el gobierno laborista. En 1997, el gobierno le dio independencia para fijar los tipos de interés con el objetivo de mantener la inflación baja y estable, en torno al 2 %, una decisión que tomaron muchos otros bancos centrales del mundo.

Hoy, el Banco de Inglaterra guarda en sus cámaras acorazadas una de las mayores reservas de oro del mundo: unas 400.000 barras de oro, que suman más de 5.000 toneladas, aunque la mayor parte pertenece a otros países y bancos centrales que lo depositan allí. Las cámaras son visitables solo en parte, a través de su museo.

Los billetes del Banco de Inglaterra muestran al monarca británico en el anverso y a personajes históricos en el reverso, como el científico Alan Turing en el billete de 50 libras, la escritora Jane Austen en el de 10, el pintor J. M. W. Turner en el de 20 o el primer ministro Winston Churchill en el de 5. Desde 2024, los billetes muestran al rey Carlos III, tras la muerte de la reina Isabel II en 2022.

Los bancos centrales tienen hoy un papel fundamental en la economía: controlan la cantidad de dinero, fijan los tipos de interés, supervisan a los bancos y responden a las crisis, como la de 2008 o la de la pandemia en 2020. En la zona euro, esa función la cumple el Banco Central Europeo, con sede en Fráncfort, creado en 1998, y el Banco de España, fundado en 1782 como Banco de San Carlos, forma parte del sistema.

Por qué importa. El Banco de Inglaterra nació para financiar una guerra, y se convirtió en el modelo de los bancos centrales que hoy regulan el dinero y la economía.

DATO 3Hay billetes de plástico que resisten la lavadora

Los billetes de polímero, fabricados con una especie de plástico flexible, el polipropileno biaxialmente orientado, resisten el agua y duran más que los billetes de papel de algodón. Australia fue el país pionero: en 1988, para conmemorar el bicentenario de la llegada de los primeros colonos británicos, emitió un billete conmemorativo de 10 dólares de polímero, el primero del mundo. Y en 1996, Australia se convirtió en el primer país en tener todos sus billetes de polímero.

El desarrollo de los billetes de polímero fue una respuesta a un problema de falsificación. En 1966, poco después de introducir el dólar australiano, se descubrió una gran falsificación de los nuevos billetes de 10 dólares, realizada con relativa facilidad con técnicas de impresión comerciales. El Banco de la Reserva de Australia encargó entonces una investigación a la CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, junto con la Universidad de Melbourne, para desarrollar un billete más seguro. Tras más de 20 años de investigación, liderada por el químico David Solomon, crearon el billete de polímero. Una de sus grandes innovaciones fue la ventana transparente, una zona sin tinta en la que se pueden incluir imágenes y elementos de seguridad, muy difícil de reproducir con fotocopiadoras e impresoras.

Los billetes de polímero tienen varias ventajas. Duran más: según los estudios, entre 2,5 y 4 veces más que los de papel, porque resisten mejor el desgaste, los pliegues, la suciedad y el agua: si se meten en la lavadora, salen intactos. Son más difíciles de falsificar, por sus ventanas transparentes y otros elementos de seguridad. Se ensucian menos y, como vimos, parecen retener menos microbios. Y al final de su vida útil, se pueden reciclar: en Australia, los billetes viejos se trituran y se transforman en productos de plástico, como macetas, cubos de basura o tuberías. Un estudio del Banco de Inglaterra de 2013 concluyó que, a lo largo de su ciclo de vida, los billetes de polímero tienen un impacto ambiental menor que los de papel, porque duran más.

También tienen algunos inconvenientes. Son más caros de producir, aunque a largo plazo resultan más económicos por su duración. Son más resbaladizos, por lo que algunas personas tienen dificultades para contarlos, y pueden pegarse entre sí. Pueden derretirse a altas temperaturas, por encima de unos 120 °C, por ejemplo, si se plancha, aunque eso no ocurre en el uso normal. Y cuando se introdujeron, algunas máquinas expendedoras tuvieron problemas para aceptarlos. En el Reino Unido, cuando se introdujeron en 2016, hubo polémica porque su fabricación incluye una pequeña cantidad de sebo animal, una grasa, en un aditivo, lo que molestó a vegetarianos, veganos y algunos grupos religiosos, aunque el Banco de Inglaterra decidió mantenerlos.

Hoy, más de 30 países usan billetes de polímero total o parcialmente, entre ellos Canadá, el Reino Unido, Nueva Zelanda, México, Vietnam, Rumanía, Chile, Brasil en algunos billetes, y Singapur. Los billetes de polímero británicos incluyen el famoso billete de 50 libras con la imagen de Alan Turing, el matemático y pionero de la informática, emitido en 2021.

Los billetes de euro, en cambio, siguen siendo de papel de algodón. El Banco Central Europeo ha estudiado la posibilidad de usar polímero o sustratos híbridos, pero por ahora considera que el algodón, con las medidas de seguridad actuales, es adecuado, y que es más fácil de reciclar. Estados Unidos también mantiene sus billetes de algodón y lino.

Por qué importa. Los billetes de polímero nacieron en Australia para combatir la falsificación, y hoy muchos países los usan porque duran más y son más difíciles de copiar.

DATO 2Las monedas tienen bordes estriados por una razón

Durante siglos, cuando las monedas estaban hechas de metales preciosos, como el oro y la plata, su valor dependía de la cantidad de metal que contenían. Esto dio lugar a un tipo de fraude muy común: algunas personas limaban o recortaban los bordes de las monedas para quedarse con pequeñas cantidades de metal, que luego fundían y vendían, o usaban para fabricar monedas falsas. La moneda recortada se seguía usando como si tuviera su valor completo, aunque tenía menos metal. Este fraude se llama “cercenar” o recortar monedas, en inglés clipping. Otra técnica era meter las monedas en una bolsa y agitarlas con fuerza, para desprender polvo de metal, lo que se llamaba sweating.

Para combatir este fraude, a partir del siglo XVII, se empezó a fabricar monedas con el canto estriado, con pequeñas ranuras verticales en el borde, o con inscripciones en el canto. Así, si alguien limaba el borde de la moneda, las estrías o las letras desaparecían, y el recorte se hacía evidente. Esto fue posible gracias a nuevas técnicas de fabricación con máquinas, que sustituyeron a la acuñación a mano con martillo, que producía monedas irregulares y fáciles de recortar. Hoy, muchas monedas siguen teniendo el canto estriado, aunque ya no estén hechas de metales preciosos, por tradición y para ayudar a reconocerlas al tacto. Por ejemplo, las monedas de euro tienen cantos distintos: la de 2 euros tiene un canto estriado con una inscripción, la de 1 euro, un canto estriado de forma intermitente, la de 50 céntimos, un canto con estrías finas.

El famoso científico Isaac Newton, autor de la ley de la gravitación universal, tuvo un papel importante en esta historia. En 1696, fue nombrado guardián (Warden) de la Casa de la Moneda real de Inglaterra, la Royal Mint, y en 1699, su director (Master), un cargo que mantuvo hasta su muerte en 1727. En aquella época, Inglaterra tenía un grave problema con las monedas: se calcula que alrededor del 10 % de las monedas en circulación eran falsas, y muchas de las auténticas estaban recortadas, lo que había provocado una crisis de confianza en el dinero.

Newton se tomó su trabajo muy en serio. Supervisó la Gran Recuñación de 1696, en la que se retiraron las viejas monedas de plata martilladas y se sustituyeron por nuevas monedas fabricadas a máquina con el canto estriado. Además, se dedicó a perseguir a los falsificadores con gran dedicación. Se disfrazaba para visitar tabernas y lugares de mala fama en busca de información, reclutaba a informantes, interrogaba personalmente a sospechosos y testigos, y reunió pruebas para llevarlos a juicio. En aquella época, la falsificación de moneda se consideraba un delito de alta traición, y se castigaba con la muerte: los hombres eran ahorcados y las mujeres, quemadas en la hoguera. Se calcula que Newton consiguió la condena de unos 28 falsificadores. Su caso más famoso fue el de William Chaloner, un falsificador muy astuto, que llegó a acusar a la propia Casa de la Moneda de fraude. Newton lo persiguió durante años, reunió pruebas y consiguió que lo condenaran; Chaloner fue ahorcado en 1699. Esta historia se cuenta en el libro Newton and the Counterfeiter, de Thomas Levenson, de 2009.

Newton también tuvo un papel en la historia económica: en 1717, fijó el valor de la guinea de oro en 21 chelines, lo que situó de hecho a Inglaterra en el patrón oro, un sistema en el que la moneda estaba respaldada por el oro, que se mantuvo en el Reino Unido hasta 1931.

Hoy, la falsificación de moneda sigue siendo un delito grave en todo el mundo, aunque ya no se castiga con la muerte. Los falsificadores actuales se centran más en los billetes, aunque también se falsifican monedas, sobre todo las de 2 euros, que son las de mayor valor.

Por qué importa. El canto estriado de las monedas nació para frenar el recorte de metales preciosos, e Isaac Newton fue un implacable perseguidor de falsificadores.

DATO 1El billete de 500 euros casi no circula

El Banco Central Europeo (BCE) dejó de emitir el billete de 500 euros en 2019. La decisión se anunció en 2016, y el último país en dejar de emitirlos fue Alemania, junto con Austria, en abril de 2019. ¿El motivo? Su uso en actividades ilegales, como el blanqueo de dinero, el narcotráfico, la evasión de impuestos y la financiación del terrorismo.

El billete de 500 euros, de color morado, era uno de los billetes de mayor valor del mundo en circulación. Por su alto valor, permitía guardar y transportar grandes cantidades de dinero en poco espacio. Por ejemplo, un millón de euros en billetes de 500 pesaba solo unos 2,2 kilos y cabía en una bolsa pequeña, mientras que en billetes de 50 euros pesaba unos 22 kilos. Por eso era muy apreciado por los delincuentes. En 2010, la agencia británica de lucha contra el crimen organizado, SOCA, pidió a las casas de cambio británicas que dejaran de venderlos, porque alrededor del 90 % de los billetes de 500 euros vendidos en el Reino Unido acababan en manos de delincuentes, según sus investigaciones. En España, se le llegó a apodar “Bin Laden”, porque “todo el mundo sabe que existe, pero nadie lo ha visto”, en referencia a que la mayoría de los ciudadanos nunca lo habían tenido en la mano, y a su asociación con actividades ilegales. De hecho, hubo un momento, hacia 2006, en que alrededor de una cuarta parte de todos los billetes de 500 euros en circulación estaba en España, según el Banco de España, algo que muchos relacionaron con el boom inmobiliario y el dinero negro.

Sin embargo, la retirada del billete de 500 euros fue polémica. Algunos economistas y ciudadanos, sobre todo en Alemania y Austria, donde el uso del efectivo es muy tradicional, se opusieron. Argumentaban que el efectivo es una forma legítima de ahorro y de proteger la privacidad, y que la retirada del billete era un paso hacia la eliminación del efectivo. Otros argumentaban que los delincuentes simplemente usarían billetes de menor valor o dinero digital, como las criptomonedas. De hecho, el Banco Central Europeo reconoció que no había pruebas concluyentes de que la retirada redujera la delincuencia.

Es importante saber que el billete de 500 euros sigue siendo de curso legal: se puede seguir usando para pagar, y los bancos lo aceptan y lo cambian por otros billetes, y mantendrá siempre su valor. Simplemente, ya no se fabrican ni se ponen en circulación nuevos billetes. Todavía hay cientos de millones en circulación, con un valor de decenas de miles de millones de euros, aunque el número va disminuyendo. En la práctica, muchos comercios no los aceptan porque no pueden verificarlos fácilmente o no tienen cambio.

Hoy, el billete de 200 euros, de color amarillo, es el billete de euro de mayor valor que se sigue emitiendo. En Estados Unidos, el billete de mayor valor en circulación es el de 100 dólares; los billetes de 500, 1.000, 5.000 y 10.000 dólares dejaron de emitirse en 1969 por el mismo motivo, aunque siguen siendo de curso legal y los coleccionistas los pagan muy por encima de su valor. El billete más valioso del mundo en circulación es el de 1.000 francos suizos, de unos 1.000 euros, que sigue emitiéndose.

En la lucha contra el blanqueo de capitales, muchos países han establecido límites a los pagos en efectivo. En España, desde 2021, está prohibido pagar en efectivo más de 1.000 euros en operaciones en las que intervenga un empresario o profesional, con algunas excepciones. La Unión Europea aprobó en 2024 un reglamento que establecerá un límite de 10.000 euros para los pagos en efectivo en toda la Unión a partir de 2027.

Por qué importa. La retirada del billete de 500 euros buscaba dificultar las actividades ilegales, y abrió un debate sobre la privacidad, el uso del efectivo y la lucha contra el blanqueo.

Resumen de los 10 datos

  1. El billete de 500 euros casi no circula.
  2. Las monedas tienen bordes estriados por una razón.
  3. Hay billetes de plástico que resisten la lavadora.
  4. El Banco de Inglaterra es de 1694.
  5. Las tarjetas de crédito empezaron con un restaurante.
  6. Algunos billetes tienen tinta que cambia de color.
  7. El dinero en efectivo puede tener microbios.
  8. Hay monedas con agujero en el centro.
  9. El dólar tiene una pirámide inacabada.
  10. Los billetes del euro son iguales en todos los países.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué las monedas tienen el canto estriado?

Para evitar que se limara el metal cuando eran de oro o plata.

¿Sigue valiendo el billete de 500 euros?

Sí, aunque dejó de emitirse en 2019.

Fuentes

  1. Banco Central Europeo: Billetes
  2. Wikipedia: Diners Club
  3. Wikipedia: Banco de Inglaterra

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