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Dato #36 Historia

10 enigmas de la historia sin resolver

El número 1 desapareció en pleno vuelo.

29 de septiembre de 2026 · 32 min de lectura

Hay enigmas históricos que siguen sin resolverse: tumbas perdidas, tesoros legendarios, escrituras que nadie sabe leer y desapariciones que desafían a los investigadores.

Estos diez datos cuentan lo que se sabe con seguridad de cada misterio, qué hipótesis tienen más apoyo, cuáles son solo leyendas y cómo la ciencia intenta resolverlos.

DATO 10Nadie sabe dónde está la tumba de Alejandro Magno

Alejandro Magno, el rey de Macedonia que conquistó un imperio que se extendía desde Grecia hasta Egipto y la India, murió en Babilonia, en la actual Irak, en junio del año 323 a. C., con solo 32 años. La causa de su muerte todavía se discute: se ha hablado de malaria, fiebre tifoidea, una infección, el alcoholismo o incluso un envenenamiento. En 2018, la médica neozelandesa Katherine Hall propuso que pudo sufrir el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad que paraliza el cuerpo, lo que explicaría por qué, según las fuentes antiguas, su cadáver no se descompuso durante días: quizá no estaba muerto todavía, sino paralizado. Es una hipótesis imposible de comprobar.

Tras su muerte, sus generales se disputaron su imperio y también su cuerpo, porque poseerlo daba legitimidad para gobernar. Su cuerpo fue embalsamado y colocado en un lujoso carro funerario que se dirigía a Macedonia, pero el general Ptolomeo, que se había quedado con Egipto, lo desvió y se lo llevó a Egipto. Primero lo enterró en Menfis, y después, hacia finales del siglo IV o principios del III a. C., fue trasladado a Alejandría, la ciudad que el propio Alejandro había fundado en Egipto en el 331 a. C. Allí, los Ptolomeos construyeron un gran mausoleo, conocido como el Soma o Sema, en el centro de la ciudad.

La tumba de Alejandro fue visitada durante siglos por gobernantes importantes. Según los historiadores antiguos, Julio César la visitó, y Augusto, el primer emperador romano, la visitó en el año 30 a. C., y según el historiador Suetonio, tocó el cuerpo y le rompió sin querer un trozo de la nariz. Otros emperadores, como Calígula, que según se cuenta se llevó su coraza, Septimio Severo, que mandó cerrar la tumba al público, y Caracalla, también la visitaron. La última mención fiable de la tumba es de finales del siglo IV. Después, su ubicación se perdió.

Es posible que la tumba fuera destruida o saqueada durante los disturbios, las guerras y los terremotos que sufrió Alejandría en los siglos siguientes, como el gran tsunami del año 365, que arrasó la ciudad. Además, Alejandría ha sido construida y reconstruida muchas veces, y gran parte de la ciudad antigua está bajo la ciudad moderna o bajo el mar.

Desde entonces, la búsqueda de la tumba de Alejandro se ha convertido en uno de los grandes misterios de la arqueología. Se han realizado más de 140 excavaciones oficiales para encontrarla, sin éxito. Uno de los buscadores más persistentes fue un camarero griego, Stelios Koumoutsos, que dedicó décadas a excavar en Alejandría en los años 60. Algunos investigadores han propuesto que el cuerpo pudo trasladarse a otros lugares. Una teoría curiosa, propuesta por el investigador británico Andrew Chugg en 2004, sugiere que los restos podrían haberse confundido con los de San Marcos Evangelista, cuyo cuerpo, según la tradición, fue robado de Alejandría en el año 828 por mercaderes venecianos y llevado a la basílica de San Marcos de Venecia. Según esta hipótesis, el cuerpo que está en Venecia podría ser en realidad el de Alejandro. Pero no hay pruebas, y la Iglesia no ha permitido analizarlo.

Otros investigadores han buscado la tumba en el oasis de Siwa, en el desierto occidental de Egipto, donde Alejandro visitó el oráculo del dios Amón y fue proclamado hijo del dios. En los años 90, una arqueóloga griega, Liana Souvaltzi, afirmó haberla encontrado allí, pero sus afirmaciones fueron rechazadas por otros arqueólogos. En 2014, se descubrió en Anfípolis, en Grecia, una gran tumba macedonia del siglo IV a. C., y se especuló con que pudiera estar relacionada con Alejandro, pero resultó pertenecer a otro personaje, quizá un amigo cercano, Hefestión.

Por qué importa. La tumba perdida de Alejandro Magno muestra cómo incluso los lugares más famosos de la Antigüedad pueden desaparecer, y cómo el poder simbólico de un cuerpo movió imperios.

DATO 9El tesoro de los templarios nunca apareció

La Orden del Temple, cuyo nombre completo era la Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón, fue una orden militar y religiosa fundada hacia el año 1119 en Jerusalén por el caballero francés Hugo de Payns y otros ocho caballeros. Su objetivo era proteger a los peregrinos cristianos que viajaban a Tierra Santa tras la Primera Cruzada. Su nombre viene de que se instalaron en una parte del antiguo Templo de Salomón en Jerusalén, en la mezquita de Al-Aqsa. Sus miembros, los templarios, eran a la vez monjes, con votos de pobreza, castidad y obediencia, y guerreros. Llevaban un manto blanco con una cruz roja.

Con el apoyo del papa y de los reyes, y gracias a numerosas donaciones de nobles de toda Europa, los templarios se convirtieron en una de las organizaciones más ricas y poderosas de la Edad Media. Tenían castillos, iglesias, tierras y granjas por toda Europa y Oriente, incluido el castillo de Ponferrada o el de Peñíscola, en España. Además, crearon una especie de sistema bancario: los peregrinos podían depositar dinero en una casa templaria en Europa y recibir un documento con el que podían recuperarlo en Tierra Santa, sin necesidad de viajar con dinero, lo que se considera un precedente de los cheques y las letras de cambio. También prestaban dinero a los reyes.

Pero su poder y su riqueza despertaron envidias. Tras la pérdida de los territorios cristianos en Tierra Santa, con la caída de Acre en 1291, los templarios perdieron su razón de ser principal. El rey Felipe IV de Francia, llamado “el Hermoso”, que tenía grandes deudas con la orden y quería apoderarse de sus riquezas, ordenó detener a todos los templarios de Francia el viernes 13 de octubre de 1307. Algunos creen que de ahí viene la superstición de que el viernes 13 trae mala suerte, aunque los historiadores dudan de esta relación, porque la superstición parece ser mucho más reciente, del siglo XIX o XX. Los templarios fueron acusados de herejía, idolatría, sodomía y otros delitos, como escupir sobre la cruz o adorar a un ídolo llamado Baphomet. Muchos confesaron bajo tortura.

Presionado por el rey francés, el papa Clemente V disolvió la orden en el Concilio de Vienne, en 1312, aunque sin declararla culpable. Sus bienes pasaron en gran parte a la Orden de los Hospitalarios. En 1314, el último gran maestre de la orden, Jacques de Molay, fue quemado en la hoguera en París, tras retractarse de su confesión. Según la leyenda, antes de morir maldijo al rey y al papa, y les emplazó a comparecer ante el tribunal de Dios en menos de un año. Curiosamente, tanto el papa Clemente V como el rey Felipe IV murieron ese mismo año, lo que alimentó la leyenda. En 2001, la historiadora italiana Barbara Frale encontró en el Archivo Secreto del Vaticano un documento, el pergamino de Chinon, que mostraba que el papa había absuelto a los líderes templarios de herejía en 1308, aunque luego disolvió la orden por razones políticas.

Desde entonces, circulan muchas leyendas sobre los templarios. La más famosa es la de un tesoro escondido: se dice que, antes de su detención, los templarios lograron sacar su tesoro de París y ocultarlo, o llevarlo en barcos desde el puerto de La Rochelle. Según distintas versiones, el tesoro estaría escondido en Escocia, en la capilla de Rosslyn, en Portugal, en Oak Island, en Canadá, donde se lleva excavando más de 200 años, o en muchos otros lugares. Otras leyendas dicen que los templarios guardaban el Santo Grial, el Arca de la Alianza o secretos religiosos. Estas leyendas se popularizaron en novelas y películas como El código Da Vinci, de Dan Brown, o Indiana Jones y la última cruzada.

Pero no hay pruebas de que existiera un tesoro escondido. Los historiadores señalan que la riqueza de los templarios estaba sobre todo en tierras, edificios y ganado, no en oro guardado, y que la mayor parte pasó a los Hospitalarios. En Portugal, el rey Dionisio I protegió a los templarios y en 1319 creó la Orden de Cristo, que heredó sus bienes y sus miembros, y que después financió los viajes de exploración portugueses, como los de Enrique el Navegante.

Por qué importa. La historia de los templarios muestra cómo el poder y la riqueza pueden despertar persecuciones, y cómo las leyendas sobre tesoros ocultos crecen sin pruebas.

DATO 8Las esferas de piedra de Costa Rica siguen intrigando

Las esferas de piedra del Diquís, en el sur de Costa Rica, son uno de los grandes enigmas de la arqueología de América. Se han encontrado más de 300 esferas, casi perfectas, de distintos tamaños, desde unos pocos centímetros hasta más de 2 metros de diámetro, y algunas pesan hasta unas 15 toneladas. La mayoría están hechas de gabro o granodiorita, una roca volcánica muy dura, y algunas de caliza y arenisca. Muchas tienen una forma sorprendentemente esférica, con un margen de error de solo unos pocos centímetros en su diámetro.

Fueron fabricadas por la cultura diquís, un pueblo indígena que vivió en la región del delta del río Diquís o Térraba, en la zona de Osa, hace más de 1.000 años: se calcula que la mayoría se hicieron entre el 300 y el 1500 d. C., aunque algunas podrían ser anteriores. Los diquís eran agricultores que vivían en aldeas y tenían una sociedad jerarquizada, con jefes, y eran expertos orfebres, que trabajaban el oro.

¿Cómo las fabricaron? Los arqueólogos creen que primero tallaban un bloque de roca hasta darle una forma aproximadamente redonda, golpeándolo con otras piedras más duras, y usando quizá el fuego para calentar la roca y enfriarla bruscamente con agua para que se desprendieran capas. Después, la pulían con arena y agua. Es un trabajo que requería mucho tiempo, conocimiento de las rocas y una gran habilidad. Las esferas más grandes se fabricaban en canteras de las montañas y luego se transportaban, a veces decenas de kilómetros, quizá sobre rodillos de madera o en balsas, hasta el lugar donde se colocaban.

Su función exacta no se conoce. Las esferas se encontraron a menudo en grupos, alineadas o formando figuras geométricas, en los centros de los asentamientos, cerca de las casas de los jefes o en zonas ceremoniales. Por eso, los arqueólogos creen que tenían un significado simbólico: podían indicar el estatus y el poder de los jefes y las comunidades, marcar el acceso a lugares importantes o tener un significado religioso o astronómico, quizá relacionado con el sol o los astros. Algunos han propuesto que servían para marcar el calendario o las estaciones, pero muchas esferas fueron movidas de su posición original, lo que hace difícil comprobarlo.

Las esferas fueron descubiertas por el mundo moderno en los años 30 del siglo XX, cuando la United Fruit Company, una gran empresa estadounidense bananera, desbrozaba la selva para crear plantaciones de plátanos. Por desgracia, muchas esferas fueron dañadas o destruidas. Algunos trabajadores, creyendo que contenían oro en su interior, las dinamitaron o las rompieron. Otras fueron trasladadas como adornos a jardines de casas, edificios públicos, hospitales y escuelas de todo el país, incluso fuera de Costa Rica, lo que hizo que se perdiera información sobre su ubicación original. Hoy son un símbolo nacional de Costa Rica.

La primera investigación científica la realizó la arqueóloga estadounidense Doris Stone en los años 40, seguida por Samuel Lothrop en los años 60. Han surgido también muchas teorías fantasiosas, que atribuyen las esferas a civilizaciones perdidas, como la Atlántida, o a extraterrestres, sin ninguna base científica. Estas teorías ignoran las pruebas arqueológicas, como los restos de herramientas y las fechas de los asentamientos.

En 2014, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad los “Asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra del Diquís”, que incluyen cuatro sitios arqueológicos: Finca 6, Batambal, El Silencio y Grijalba-2. Costa Rica ha iniciado un proceso para devolver muchas esferas a sus lugares originales, y ha abierto un museo en Finca 6.

Hay otras esferas de piedra en el mundo, como las de Bosnia, que algunos atribuyen a civilizaciones antiguas, pero que en realidad son concreciones naturales, formaciones geológicas producidas por la acumulación de minerales. Las del Diquís, en cambio, son claramente obra humana.

Por qué importa. Las esferas del Diquís muestran la habilidad de las culturas precolombinas, y su historia recuerda cómo el patrimonio puede dañarse cuando no se comprende su valor.

DATO 7La biblioteca de Alejandría no desapareció en un solo incendio

La Biblioteca de Alejandría, en Egipto, fue la biblioteca más importante del mundo antiguo. Fue fundada a principios del siglo III a. C., probablemente durante el reinado de Ptolomeo I o Ptolomeo II, los gobernantes griegos de Egipto tras la muerte de Alejandro Magno, como parte de un gran centro de investigación, el Museion, dedicado a las musas. Su objetivo era reunir todo el conocimiento del mundo. Según las fuentes antiguas, llegó a tener entre 40.000 y 700.000 rollos de papiro, aunque estas cifras son muy inciertas y probablemente exageradas. Allí trabajaron grandes sabios, como el matemático Euclides, el geógrafo Eratóstenes, que calculó la circunferencia de la Tierra con gran precisión, el astrónomo Aristarco, que propuso que la Tierra giraba alrededor del Sol, o el médico Herófilo, pionero de la anatomía.

Para conseguir libros, los Ptolomeos usaban métodos curiosos: según se cuenta, se registraban todos los barcos que llegaban al puerto de Alejandría, se confiscaban los libros que llevaban, se copiaban, y a los dueños se les devolvían las copias, mientras que los originales se quedaban en la biblioteca. También se cuenta que Ptolomeo III pidió prestados a Atenas los manuscritos originales de las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides, dejando una gran fianza, y nunca los devolvió.

Existe la creencia popular de que la Biblioteca de Alejandría desapareció en un único y gran incendio, en el que se perdió de golpe todo el conocimiento de la Antigüedad. Pero los historiadores creen que la realidad es más compleja: la biblioteca no desapareció en un solo incendio, sino que fue declinando poco a poco a lo largo de varios siglos, por una combinación de causas.

En el año 48 a. C., durante la guerra civil romana, Julio César, que estaba en Alejandría apoyando a Cleopatra contra su hermano Ptolomeo XIII, quedó sitiado en la ciudad, e incendió los barcos del puerto. El fuego se extendió a algunos edificios cercanos, entre ellos, según algunas fuentes, almacenes con libros, quizá una parte de la colección, aunque no está claro que afectara al edificio principal de la biblioteca. Según el filósofo romano Séneca, se quemaron 40.000 rollos. Pero la biblioteca siguió funcionando después, y el geógrafo Estrabón trabajó en ella unos años más tarde.

Después, la biblioteca fue declinando por la falta de fondos, la pérdida del apoyo de los gobernantes, y los conflictos. En el siglo II a. C., el rey Ptolomeo VIII expulsó a muchos intelectuales de Alejandría, lo que debilitó la institución. En el siglo III d. C., durante la guerra del emperador Aureliano contra la reina Zenobia de Palmira, hacia el año 272, el barrio del palacio, donde probablemente estaba la biblioteca, fue destruido. En el año 391, el patriarca cristiano Teófilo ordenó destruir el Serapeo, un templo pagano que albergaba una biblioteca “hija” de la principal. Y en el año 415, la filósofa y matemática Hipatia, una de las últimas sabias asociadas a la tradición de Alejandría, fue asesinada por una turba de cristianos, un episodio que se suele considerar el final simbólico de la ciencia antigua en Alejandría.

Hay también una leyenda, que los historiadores consideran falsa, según la cual la biblioteca fue destruida por los árabes tras conquistar Egipto en el año 642. Según ella, el califa Omar habría ordenado quemar los libros diciendo que, si estaban de acuerdo con el Corán, eran innecesarios, y si no, eran perjudiciales. Esta historia apareció siglos después, en el siglo XIII, y probablemente es una invención. Para entonces, la biblioteca probablemente ya no existía.

Los historiadores señalan que muchos libros se perdieron no por incendios, sino porque dejaron de copiarse: los papiros se deterioraban con el tiempo y la humedad, y había que copiarlos a mano periódicamente. Cuando dejó de haber interés o recursos, las obras se perdieron. Aun así, se calcula que solo ha sobrevivido una pequeña parte de la literatura de la Antigüedad.

En 2002, se inauguró la Bibliotheca Alexandrina, una nueva gran biblioteca en Alejandría, con el apoyo de la UNESCO, como homenaje a la antigua.

Por qué importa. La Biblioteca de Alejandría no desapareció en un solo incendio, sino por siglos de abandono, una lección sobre la importancia de conservar y transmitir el conocimiento.

DATO 6El “Hombre de la máscara de hierro” sigue siendo un misterio

El Hombre de la máscara de hierro fue un prisionero misterioso encarcelado durante unos 34 años en varias prisiones de Francia durante el reinado del rey Luis XIV. Murió en la prisión de la Bastilla, en París, el 19 de noviembre de 1703. Su identidad es uno de los grandes misterios de la historia de Francia: nadie sabe con certeza quién era, ni por qué estuvo preso tanto tiempo.

Lo que se sabe es que el prisionero estuvo bajo la custodia de un mismo carcelero, Bénigne Dauvergne de Saint-Mars, que lo vigiló durante décadas y lo trasladó con él a distintas prisiones cuando cambiaba de destino: la fortaleza de Pignerol, en los Alpes, la de Exilles, la isla de Santa Margarita, frente a Cannes, y finalmente la Bastilla. El prisionero fue detenido en 1669 cerca de Dunkerque. Las órdenes indicaban que nadie debía verle la cara ni hablar con él, y que si hablaba de cualquier cosa que no fuera sus necesidades, sería ejecutado. Fue enterrado con el nombre falso de “Marchioly” o Marchialy.

¿Llevaba realmente una máscara de hierro? Según los documentos de la época, llevaba una máscara para ocultar su rostro, sobre todo durante los traslados, pero era probablemente de terciopelo negro, no de hierro. La idea de la máscara de hierro fue popularizada por el escritor y filósofo Voltaire, que estuvo preso en la Bastilla en el siglo XVIII y escribió sobre el prisionero, añadiendo detalles dramáticos. Después, el novelista Alejandro Dumas la hizo famosa en su novela El vizconde de Bragelonne, de 1847-1850, parte de la saga de los tres mosqueteros, en la que el prisionero es el hermano gemelo del rey Luis XIV, al que se ocultaba para evitar una disputa por el trono. Esta versión inspiró muchas películas, como El hombre de la máscara de hierro, de 1998, con Leonardo DiCaprio.

Se han propuesto más de 50 candidatos para la identidad del prisionero. Algunos de los más citados son:

  • Un hermano gemelo o hermano mayor de Luis XIV, hijo ilegítimo de la reina Ana de Austria. Es la teoría más novelesca, pero no hay pruebas.

  • El conde Ercole Antonio Mattioli, un diplomático italiano que traicionó a Luis XIV en unas negociaciones para comprar la fortaleza de Casale, y fue secuestrado y encarcelado. Durante mucho tiempo fue uno de los candidatos favoritos, porque el nombre con el que fue enterrado, Marchioly, se parece a Mattioli.

  • Nicolas Fouquet, el poderoso superintendente de Finanzas de Luis XIV, que fue encarcelado por corrupción. Pero Fouquet murió en 1680.

  • Eustache Dauger, un criado o ayuda de cámara. Es la teoría más aceptada por muchos historiadores actuales, como Paul Sonnino, que publicó un libro en 2016. Los documentos de la época muestran que un hombre llamado Eustache Dauger fue detenido en 1669 y entregado a Saint-Mars, con órdenes de máxima discreción. Según Sonnino, Dauger era criado del tesorero del cardenal Mazarino y pudo conocer secretos sobre la fortuna de Mazarino o sobre negociaciones secretas de la monarquía, como el tratado secreto de Dover de 1670 entre Luis XIV y el rey inglés Carlos II. Pero ¿por qué tanto secreto por un simple criado? Algunos creen que Saint-Mars exageraba la importancia de su prisionero para darse importancia a sí mismo.

El misterio sigue sin resolverse del todo, porque muchos documentos se perdieron o fueron destruidos, por ejemplo durante la toma de la Bastilla en 1789, al comienzo de la Revolución Francesa, cuando los revolucionarios buscaron el registro del prisionero, pero la página correspondiente había sido arrancada.

Por qué importa. El misterio del Hombre de la máscara de hierro muestra cómo la ficción puede transformar un hecho histórico, y cómo los historiadores intentan distinguir la leyenda de los documentos.

DATO 5La identidad de Jack el Destripador nunca se confirmó

En el otoño de 1888, un asesino en serie asesinó al menos a cinco mujeres en el barrio de Whitechapel, en el East End de Londres, una zona muy pobre y superpoblada. Las víctimas, conocidas como las “cinco canónicas”, fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly, asesinadas entre el 31 de agosto y el 9 de noviembre de 1888. El asesino les cortaba la garganta y mutilaba sus cuerpos, y en algunos casos les extraía órganos, lo que hizo pensar que tenía conocimientos de anatomía. Otras mujeres asesinadas en la zona en la misma época podrían haber sido también víctimas suyas.

El asesino fue conocido como Jack el Destripador (Jack the Ripper), por una carta, conocida como “Dear Boss”, enviada a una agencia de noticias en septiembre de 1888 y firmada con ese nombre, en la que alguien afirmaba ser el asesino. Muchos historiadores creen que la carta la escribió un periodista para aumentar las ventas de los periódicos. Durante la investigación, la policía recibió cientos de cartas, la mayoría falsas. Una de ellas, conocida como la carta “From Hell”, “Desde el infierno”, llegó acompañada de la mitad de un riñón humano, que el autor decía que había pertenecido a una de las víctimas.

El caso causó un enorme pánico en Londres, y los periódicos lo convirtieron en un fenómeno mediático, uno de los primeros casos de crímenes seguidos por la prensa sensacionalista de masas. También llamó la atención sobre las terribles condiciones de vida de los pobres del East End, donde muchas mujeres, como las víctimas, se veían obligadas a la prostitución para sobrevivir. En 2019, la historiadora Hallie Rubenhold publicó el libro Las cinco mujeres, en el que reconstruyó la vida de las víctimas, reivindicando su memoria frente a la fama del asesino.

La investigación policial fue muy difícil. En aquella época no existían las técnicas forenses modernas, como el análisis de huellas dactilares, que no se usó en Scotland Yard hasta 1901, ni el análisis de ADN. La policía interrogó a cientos de personas, pero nunca identificó al asesino.

Desde entonces, se han propuesto más de cien sospechosos, y el caso ha dado lugar a una disciplina propia, llamada “ripperología”. Entre los sospechosos más citados están el abogado Montague John Druitt, que se suicidó poco después del último asesinato; el barbero polaco Aaron Kosminski, que fue internado en un asilo; el médico Francis Tumblety; el pintor Walter Sickert, según la escritora de novela negra Patricia Cornwell, que gastó millones en investigarlo; e incluso el príncipe Alberto Víctor, nieto de la reina Victoria, una teoría sin fundamento.

En 2014, el escritor británico Russell Edwards afirmó haber identificado al asesino gracias al análisis de ADN de un chal que supuestamente se encontró junto al cuerpo de Catherine Eddowes: según él, el ADN coincidía con el de descendientes de Aaron Kosminski. Los resultados se publicaron en una revista científica en 2019. Pero muchos expertos dudan de estos resultados: la procedencia del chal es muy dudosa, ha sido manipulado por muchas personas durante más de un siglo, y el tipo de ADN analizado, el ADN mitocondrial, no permite identificar a una persona con certeza. Así que ninguna identificación ha sido aceptada de forma general.

El caso de Jack el Destripador ha inspirado cientos de libros, películas, cómics, series y obras de teatro, y el barrio de Whitechapel recibe a muchos turistas en visitas guiadas. Algunos critican que se haya convertido en un fenómeno turístico que banaliza la violencia contra las mujeres.

Por qué importa. El caso de Jack el Destripador sigue sin resolverse, y su historia muestra las limitaciones de la investigación de su época y la importancia de recordar a las víctimas.

DATO 4El sonido “Hum” solo lo oyen algunas personas

El Hum, que significa “zumbido” en inglés, es un fenómeno misterioso: un zumbido o ronroneo grave y persistente, de baja frecuencia, que algunas personas oyen, pero la mayoría no. Se ha descrito como el sonido de un motor diésel al ralentí a lo lejos, un murmullo o una vibración. Se ha registrado en muchos lugares del mundo, pero los casos más famosos son los de Taos, en Nuevo México, Estados Unidos, y Bristol, en el Reino Unido. Por eso a veces se le llama el “Taos Hum” o el “Bristol Hum”. También se ha descrito en Escocia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Alemania, Canadá y otros países.

En Bristol, en los años 70, cientos de personas se quejaron de un zumbido persistente, y el periódico Sunday Mirror publicó en 1977 un artículo sobre él que dio a conocer el fenómeno. En Taos, a principios de los años 90, unos 2 % de los habitantes afirmaron oír el zumbido, según una encuesta. Las personas afectadas decían que lo oían sobre todo por la noche y en interiores, en zonas rurales o suburbanas, y que no podían localizar su origen. A menudo lo describían como insoportable: les causaba insomnio, dolores de cabeza, ansiedad, mareos e incluso depresión. Tapar los oídos no siempre servía.

En 1993, el Congreso de Estados Unidos encargó a un grupo de científicos, liderado por Joe Mullins, de la Universidad de Nuevo México, y con el apoyo del Laboratorio Nacional de Los Álamos y del Laboratorio Nacional de Sandia, que investigaran el Hum de Taos. Usaron micrófonos y sensores muy sensibles para buscar sonidos o vibraciones de baja frecuencia, pero no encontraron ninguna señal acústica ni electromagnética que explicara el fenómeno.

No se ha encontrado una única causa para el Hum, y es probable que tenga distintas causas en distintos lugares. Se han propuesto varias explicaciones:

  • Fuentes industriales o mecánicas: fábricas, compresores, ventiladores, tuberías de gas, tráfico lejano, torres de alta tensión o transmisores de radio de baja frecuencia usados para comunicarse con submarinos. En algunos casos, se han identificado fuentes concretas. Por ejemplo, en Windsor, en Canadá, un estudio del gobierno canadiense de 2014 relacionó un zumbido que molestaba a los vecinos con una acería de la isla Zug, en Estados Unidos, al otro lado del río.

  • Fenómenos naturales: vibraciones del suelo causadas por las olas del océano, llamadas microsismos, que se producen en todo el planeta.

  • Causas fisiológicas: algunas personas podrían oír sonidos internos de su propio oído, como las emisiones otoacústicas espontáneas, sonidos débiles que produce el propio oído interno, o sufrir un tipo de acúfeno, el zumbido en los oídos, de baja frecuencia. Algunas personas podrían ser más sensibles a los sonidos de baja frecuencia que otras, lo que explicaría por qué no todo el mundo lo oye.

En 2012, el investigador británico Glen MacPherson, profesor en Canadá, creó un sitio web y una base de datos mundial en la que las personas afectadas pueden registrar sus experiencias, para intentar identificar patrones. Según sus datos, entre un 2 y un 4 % de la población podría percibir algún tipo de zumbido de este tipo.

Hay que recordar que el ruido de baja frecuencia es un problema real de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud, los ruidos de baja frecuencia, como los de algunas máquinas, aerogeneradores o sistemas de ventilación, pueden causar molestias, alteraciones del sueño y estrés, y son difíciles de aislar porque atraviesan las paredes con facilidad. Por eso muchos países tienen normas para limitar este tipo de ruido.

Por qué importa. El Hum muestra que no todos percibimos el mundo igual, y que algunos fenómenos pueden tener causas diversas, a veces ambientales y a veces relacionadas con nuestro propio cuerpo.

DATO 3La escritura del Rongorongo de la Isla de Pascua no se descifra

El rongorongo es un sistema de escritura o de glifos de la Isla de Pascua, llamada Rapa Nui por sus habitantes, una isla remota del océano Pacífico que pertenece a Chile, famosa por sus enormes estatuas de piedra, los moáis. El rongorongo está formado por cientos de signos o glifos que representan figuras humanas, animales, plantas, objetos y formas geométricas, grabados en tablillas de madera. Se han conservado solo unos 26 objetos con textos en rongorongo, dispersos por museos de todo el mundo, en ciudades como Santiago de Chile, Roma, Londres, San Petersburgo, Washington, Viena o Berlín. En total, contienen unos 15.000 glifos. Y nadie ha logrado descifrarlos.

La escritura tiene una característica curiosa: se lee en un sistema llamado bustrófedon invertido. Se empieza a leer por la parte inferior izquierda de la tablilla, de izquierda a derecha, y al final de cada línea, hay que girar la tablilla 180 grados para leer la siguiente línea, que está al revés respecto a la anterior. La palabra rongorongo significa, en la lengua rapanui, algo así como “recitar” o “cantar”, lo que sugiere que los textos se recitaban o cantaban.

El rongorongo fue descubierto por los europeos en 1864, cuando el misionero francés Eugène Eyraud, el primer extranjero que vivió en la isla, mencionó en una carta que había tablillas de madera con signos en todas las casas. Pero para entonces, el conocimiento de la escritura ya casi se había perdido. En 1862 y 1863, los traficantes de esclavos peruanos habían secuestrado a alrededor de 1.500 habitantes de la isla, alrededor de un tercio de la población, incluidos, según se cree, muchos de los sacerdotes y jefes que sabían leer el rongorongo, para llevarlos a trabajar a Perú. Casi todos murieron por las duras condiciones y las enfermedades. Los pocos que volvieron trajeron la viruela, que diezmó a la población que quedaba en la isla. Además, la tuberculosis y otras enfermedades hicieron que la población de la isla cayera a solo 111 personas en 1877. Con ellos desapareció la tradición oral y la capacidad de leer el rongorongo. Además, algunos misioneros destruyeron tablillas por considerarlas paganas, y los habitantes usaron la madera de algunas como leña, o para fabricar objetos.

Desde entonces, muchos investigadores han intentado descifrar el rongorongo, sin éxito. Uno de los primeros fue el obispo de Tahití, Tepano Jaussen, que en los años 1870 intentó que un rapanui, Metoro Tau’a Ure, le leyera las tablillas, pero las lecturas no tenían sentido, y no está claro si Metoro sabía leerlas realmente. En los años 50, el investigador alemán Thomas Barthel hizo un catálogo de los glifos y propuso que una tablilla contenía un calendario lunar. Esta es una de las pocas partes cuyo significado se acepta de forma general. Más tarde, en los años 90, el lingüista estadounidense Steven Roger Fischer propuso que algunos textos eran cantos de creación, con una estructura de tipo “X copuló con Y y engendró a Z”, pero su propuesta no fue aceptada por la mayoría de los expertos.

Hay un gran debate sobre si el rongorongo es realmente una escritura, que representa el lenguaje hablado, o un sistema de símbolos mnemotécnicos, que ayudaba a recordar cantos y genealogías, pero que no se podía “leer” de forma completa. Otra pregunta importante es si los rapanui inventaron el rongorongo por su cuenta o si lo crearon tras ver la escritura de los europeos, cuando los españoles visitaron la isla en 1770 y les pidieron firmar un documento de anexión. Si fuera un invento independiente, sería uno de los pocos casos de invención de la escritura en la historia de la humanidad, junto a Mesopotamia, Egipto, China y Mesoamérica. En 2024, un estudio publicado en Scientific Reports por la investigadora italiana Silvia Ferrara y sus colegas dató mediante radiocarbono una de las tablillas, conservada en Roma, a finales del siglo XV, entre 1493 y 1509 aproximadamente, antes de la llegada de los europeos en 1722. Esto apoya la idea de que el rongorongo fue una invención independiente, aunque se necesitan más pruebas.

Por qué importa. El rongorongo es uno de los pocos sistemas de escritura sin descifrar, y su pérdida está ligada a la tragedia de la esclavitud y las epidemias que sufrió el pueblo rapanui.

DATO 2El avión MH370 sigue sin encontrarse del todo

El 8 de marzo de 2014, el vuelo MH370 de la aerolínea Malaysia Airlines, un Boeing 777, desapareció con 239 personas a bordo, 227 pasajeros y 12 tripulantes. El avión había despegado de Kuala Lumpur, en Malasia, a las 0:41 de la madrugada, con destino a Pekín, en China. La mayoría de los pasajeros eran chinos. Unos 40 minutos después del despegue, cuando el avión se encontraba sobre el mar de China Meridional, el transpondedor, el aparato que envía la posición del avión a los radares de control aéreo, dejó de funcionar. La última comunicación de radio desde la cabina fue “Good night, Malaysian three seven zero”, “Buenas noches, Malaysian 370”.

Pero el avión no se estrelló entonces. Los radares militares de Malasia detectaron que el avión había dado la vuelta y había vuelado hacia el oeste, cruzando la península de Malasia y el estrecho de Malaca, hasta desaparecer de los radares. Después, gracias al análisis de unas señales automáticas, llamadas “handshakes” o apretones de manos, que el avión intercambió durante unas siete horas con un satélite de la empresa británica Inmarsat, los investigadores calcularon que el avión siguió volando hacia el sur, sobre el océano Índico, hasta quedarse sin combustible y caer al mar, en algún punto de un gran arco al oeste de Australia. Fue un análisis pionero, basado en pequeñas diferencias en la frecuencia de las señales por el efecto Doppler.

Se inició entonces la búsqueda más cara de la historia de la aviación, liderada por Australia, con la colaboración de Malasia y China. Durante casi tres años, se rastreó con barcos y sonares una zona de unos 120.000 kilómetros cuadrados del fondo del océano Índico, a profundidades de hasta 6.000 metros, sin encontrar el avión. La búsqueda oficial se suspendió en enero de 2017. En 2018, la empresa estadounidense Ocean Infinity buscó en otra zona durante unos meses, con un acuerdo de “sin hallazgo, sin cobro”, sin éxito.

Sí se han encontrado restos del avión. El primero, un flaperón, una parte del ala, apareció en julio de 2015 en una playa de la isla de Reunión, en el océano Índico, a miles de kilómetros de la zona de búsqueda, arrastrado por las corrientes. Después se encontraron otras piezas en las costas de Mozambique, Madagascar, Tanzania y otros lugares. El análisis de las corrientes y de los organismos marinos pegados a los restos ayudó a precisar la posible zona del accidente. Pero el grueso del avión, con las cajas negras, que registran los datos del vuelo y las conversaciones de la cabina, no se ha encontrado.

¿Qué pasó? Nadie lo sabe con certeza. El informe final de los investigadores de Malasia, publicado en 2018, concluyó que el avión fue desviado de forma deliberada, porque los cambios de rumbo se hicieron de forma manual, pero no pudo determinar quién ni por qué, ni descartar una intervención ilícita de un tercero. Se han propuesto muchas teorías: que el piloto, el comandante Zaharie Ahmad Shah, desvió el avión intencionadamente en un acto suicida, una hipótesis que defienden muchos expertos, aunque su familia la rechaza; que hubo un secuestro; o que se produjo un incendio o una despresurización que dejó inconsciente a la tripulación, aunque esto no explicaría los cambios de rumbo. También han circulado muchas teorías conspirativas sin fundamento.

En 2025, el gobierno de Malasia aprobó una nueva búsqueda con la empresa Ocean Infinity, con nuevas tecnologías de drones submarinos y un nuevo análisis de datos, de nuevo bajo la condición de “sin hallazgo, sin cobro”. La búsqueda comenzó en marzo, se interrumpió por el mal tiempo y se ha previsto reanudarla.

La desaparición del MH370 provocó cambios en la seguridad aérea. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) aprobó normas para que los aviones de pasajeros transmitan su posición cada 15 minutos en rutas oceánicas, y cada minuto en caso de emergencia, y para que las cajas negras tengan baterías que duren 90 días en lugar de 30, y puedan localizarse con más facilidad.

Por qué importa. La desaparición del MH370 es uno de los mayores misterios de la aviación moderna, y llevó a mejorar el seguimiento de los aviones para que algo así no vuelva a ocurrir.

DATO 1Amelia Earhart desapareció en 1937

Amelia Earhart fue una aviadora estadounidense pionera, famosa por ser la primera mujer en cruzar sola el océano Atlántico en avión, en 1932, cinco años después de Charles Lindbergh. Nacida en 1897, en Kansas, se convirtió en un símbolo de la independencia de las mujeres y en una gran defensora de la participación de las mujeres en la aviación y en profesiones consideradas masculinas. Fue una de las fundadoras de las Ninety-Nines, una organización de mujeres pilotos.

En 1937, Earhart intentó convertirse en la primera persona en dar la vuelta al mundo en avión siguiendo una ruta cercana al ecuador, la más larga. Viajaba en un avión bimotor Lockheed Electra 10E, acompañada por el navegante Fred Noonan. Salieron de Oakland, California, el 20 de mayo de 1937 en dirección al este, y habían recorrido unos 35.000 kilómetros, más de tres cuartas partes del trayecto, cruzando Sudamérica, África y Asia. El 2 de julio de 1937, despegaron de Lae, en Nueva Guinea, rumbo a la diminuta isla Howland, en medio del océano Pacífico, a unos 4.100 kilómetros, donde debían repostar combustible. Howland era una isla muy pequeña, de unos 2,5 kilómetros de largo, difícil de encontrar en la inmensidad del océano.

Pero nunca llegaron. Cerca de la isla, un barco de la Guardia Costera de Estados Unidos, el Itasca, recibió varios mensajes de radio de Earhart en los que decía que debían estar sobre la isla, pero que no la veían y que les quedaba poco combustible. El último mensaje, a las 8:43 de la mañana, decía que volaban “en la línea 157-337”, una línea de posición. Después, desaparecieron. Estados Unidos organizó una enorme búsqueda, la más cara de la historia hasta entonces, con barcos y aviones, que cubrió unos 650.000 kilómetros cuadrados, pero no se encontró ni rastro del avión ni de sus ocupantes. En 1939, Earhart fue declarada legalmente muerta.

Desde entonces, se han propuesto muchas teorías sobre su destino:

  • La teoría más aceptada por muchos expertos, la de “choque y hundimiento”, sostiene que el avión se quedó sin combustible y cayó al mar cerca de la isla Howland, y se hundió a gran profundidad. Varias expediciones han buscado el avión en el fondo del mar cerca de Howland con sonares, sin éxito. En 2024, una empresa, Deep Sea Vision, afirmó haber detectado con un sonar una forma parecida a un avión en el fondo del mar, pero en una nueva inspección resultó ser una formación rocosa.

  • La teoría de Nikumaroro sostiene que Earhart y Noonan aterrizaron en la isla Nikumaroro, entonces llamada isla Gardner, un atolón deshabitado en la actual Kiribati, a unos 650 kilómetros al sureste de Howland, siguiendo la línea de posición que mencionó en su último mensaje, y que sobrevivieron un tiempo como náufragos, hasta morir. La organización TIGHAR (The International Group for Historic Aircraft Recovery), liderada por Ric Gillespie, ha organizado más de una docena de expediciones a la isla desde 1989. Han encontrado objetos que podrían estar relacionados, como restos de un bote de crema para la piel de los años 30, fragmentos de aluminio, restos de fogatas y huesos de animales. Además, en 1940, un oficial británico encontró en la isla unos huesos humanos, que se perdieron. En 2018, el antropólogo Richard Jantz analizó las medidas de esos huesos, que se habían registrado, y concluyó que eran más parecidos a los de Earhart que al 99 % de las personas de una muestra de referencia. Pero otros expertos cuestionan este análisis, y no hay una prueba definitiva.

  • Otras teorías, con menos apoyo, dicen que fueron capturados por los japoneses en las islas Marshall o en Saipán y murieron como prisioneros, o incluso que Earhart sobrevivió y vivió con una identidad falsa en Nueva Jersey, una teoría desmentida.

En 2025, el gobierno de Estados Unidos anunció que iba a desclasificar documentos relacionados con la desaparición de Earhart.

Amelia Earhart sigue siendo un símbolo de valentía y de la lucha de las mujeres por la igualdad, y ha inspirado libros, películas y canciones.

Por qué importa. La desaparición de Amelia Earhart sigue sin resolverse, pero su historia sigue inspirando a muchas personas a perseguir sus sueños, como ella hizo en una época en la que pocas mujeres podían volar.

Resumen de los 10 datos

  1. Amelia Earhart desapareció en 1937.
  2. El avión MH370 sigue sin encontrarse del todo.
  3. La escritura del Rongorongo de la Isla de Pascua no se descifra.
  4. El sonido “Hum” solo lo oyen algunas personas.
  5. La identidad de Jack el Destripador nunca se confirmó.
  6. El “Hombre de la máscara de hierro” sigue siendo un misterio.
  7. La biblioteca de Alejandría no desapareció en un solo incendio.
  8. Las esferas de piedra de Costa Rica siguen intrigando.
  9. El tesoro de los templarios nunca apareció.
  10. Nadie sabe dónde está la tumba de Alejandro Magno.

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Preguntas frecuentes

¿Se sabe dónde está la tumba de Alejandro Magno?

No. Estaba en Alejandría, pero su ubicación se perdió.

¿Qué le pasó a Amelia Earhart?

Desapareció en 1937 sobre el Pacífico; sigue sin saberse.

Fuentes

  1. Wikipedia: Esferas de piedra de Costa Rica
  2. Wikipedia: Rongorongo
  3. Wikipedia: Amelia Earhart

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