10 datos musicales que no te esperabas
El número 1 es el silencio.
29 de septiembre de 2026 · 32 min de lectura
La música está llena de historias sorprendentes: guitarras que se electrificaron para poder oírse, himnos sin letra, canciones versionadas miles de veces y una flauta de hueso de hace 40.000 años.
Estos diez datos explican la ciencia y la historia de la música, cómo influye en el cerebro, el cuerpo y hasta en las aves, y qué dicen los estudios sobre ella.
DATO 10La guitarra eléctrica se popularizó en los años 30
En las orquestas de jazz y las big bands de los años 20 y 30, las guitarras acústicas tenían un problema: apenas se oían. Frente a los potentes instrumentos de viento, como las trompetas, los trombones y los saxofones, y la batería, el sonido de la guitarra quedaba ahogado, y los guitarristas se limitaban a tocar acordes rítmicos que casi no se distinguían. Los guitarristas buscaban la forma de amplificar su sonido.
Primero se intentaron soluciones acústicas. En los años 20, se crearon guitarras con resonadores metálicos, como las guitarras Dobro o National, que tenían unos conos de aluminio dentro de la caja, parecidos a los altavoces, que proyectaban más el sonido. Y la empresa Gibson creó guitarras con tapa arqueada y agujeros en forma de “f”, como los violines, que tenían más volumen. Pero no era suficiente.
La solución llegó con la electricidad. En los años 30 aparecieron los primeros modelos de guitarras con pastillas eléctricas, un dispositivo formado por un imán rodeado de un hilo de cobre enrollado en forma de bobina. Cuando la cuerda de acero de la guitarra vibra cerca del imán, altera su campo magnético, y eso genera una pequeña corriente eléctrica en la bobina, que reproduce la vibración de la cuerda. Esa señal eléctrica se envía a un amplificador y a un altavoz, que la convierten de nuevo en sonido, mucho más fuerte. Es el principio de la inducción electromagnética, descubierto por Michael Faraday en 1831.
Uno de los primeros instrumentos eléctricos comerciales fue la llamada “Frying Pan” (“sartén”), creada en 1931 y comercializada en 1932 por George Beauchamp y Adolph Rickenbacker, de la empresa Rickenbacker. Se llamaba así por su forma, con un cuerpo redondo y un mástil largo, que recordaba a una sartén. Era una guitarra hawaiana o lap steel, que se tocaba en horizontal sobre las piernas, deslizando una barra metálica sobre las cuerdas, un estilo muy popular en la época. En 1936, Gibson lanzó la ES-150, una guitarra eléctrica con caja hueca, que se hizo famosa gracias al guitarrista de jazz Charlie Christian, que la usó en la orquesta de Benny Goodman y fue uno de los primeros en tocar solos con guitarra eléctrica, a la altura de los instrumentos de viento.
Pero las guitarras eléctricas de caja hueca tenían otro problema: la realimentación o acoplamiento, un pitido molesto que se produce cuando el sonido del amplificador hace vibrar la caja de la guitarra, que a su vez vuelve a amplificarse. La solución fue la guitarra de cuerpo macizo (solid body), de madera sólida, sin caja de resonancia. El guitarrista e inventor Les Paul construyó en 1941 un prototipo llamado “The Log”, “el tronco”, con un bloque de madera. En 1950, Leo Fender lanzó la Fender Esquire y después la Telecaster, la primera guitarra eléctrica de cuerpo macizo fabricada en serie. En 1952, Gibson lanzó la Les Paul, y en 1954, Fender lanzó la Stratocaster, que se convertiría en una de las guitarras más famosas de la historia.
La guitarra eléctrica transformó la música del siglo XX. Hizo posible el nacimiento del rock and roll en los años 50, con músicos como Chuck Berry, y después del blues eléctrico, del rock, del heavy metal, del punk y de muchos otros géneros. Guitarristas como Jimi Hendrix, Eric Clapton, Jimmy Page o Eddie Van Halen exploraron nuevas posibilidades del instrumento, usando efectos como la distorsión, el wah-wah y la propia realimentación de forma creativa. Curiosamente, la distorsión, que al principio se consideraba un defecto de los amplificadores saturados o dañados, se convirtió en uno de los sonidos característicos del rock.
Hoy, en la música popular, la guitarra eléctrica ha perdido algo de protagonismo frente a los sonidos electrónicos y digitales, pero sigue siendo uno de los instrumentos más populares del mundo.
Por qué importa. La guitarra eléctrica nació para que la guitarra pudiera oírse en las orquestas, y acabó transformando la música del siglo XX.
DATO 9El himno de España no tiene letra oficial
La Marcha Real, el himno nacional de España, es uno de los pocos himnos del mundo que no tiene letra oficial. Se interpreta solo con música, sin palabras. Otros himnos nacionales sin letra oficial son los de Bosnia y Herzegovina, Kosovo y San Marino. En estos casos, la falta de letra se debe a motivos distintos: en Bosnia y Kosovo, por la dificultad de encontrar una letra aceptada por todas las comunidades étnicas del país, tras las guerras de los años 90.
La Marcha Real es uno de los himnos más antiguos de Europa. Su origen es una marcha militar para tambores y pífanos llamada “Marcha Granadera”, que aparece en un libro de toques militares de 1761, el Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española, recopilado por Manuel de Espinosa. Su autor original es desconocido, aunque durante mucho tiempo se atribuyó erróneamente al rey Federico II de Prusia, lo que la investigación histórica ha desmentido. En 1770, el rey Carlos III la declaró marcha de honor, y se empezó a usar en los actos oficiales en presencia del rey. Con el tiempo, se convirtió en el himno nacional. Durante la Segunda República (1931-1939), el himno oficial fue el Himno de Riego, y la Marcha Real se recuperó durante la dictadura de Franco. La versión actual, con arreglos del compositor Bartolomé Pérez Casas, se estableció por un Real Decreto de 1997, cuando el Estado compró los derechos de autor a sus herederos.
Ha habido varios intentos de ponerle letra a lo largo de la historia. El más famoso fue una letra del poeta Eduardo Marquina, de 1927, a petición del rey Alfonso XIII, que se cantaba en algunos actos, pero nunca fue oficial. Durante el franquismo se cantó una letra atribuida a José María Pemán, con estrofas como “Viva España, alzad los brazos, hijos del pueblo español”, que tampoco fue oficial. En 2007, el Comité Olímpico Español organizó un concurso para ponerle letra, con vistas a los deportistas españoles en las competiciones internacionales. La letra ganadora, escrita por Paulino Cubero, que empezaba con “¡Viva España! Cantemos juntos…”, se presentó en 2008, pero recibió muchas críticas de políticos, intelectuales y ciudadanos, y fue retirada a los pocos días. Una de las dificultades para ponerle letra es la diversidad de opiniones sobre la identidad nacional en España, y la existencia de otras lenguas oficiales, como el catalán, el gallego y el euskera.
Por eso, en los partidos de fútbol y otros eventos deportivos, los jugadores y el público de España suelen tararear el himno con “lo, lo, lo”. Algunos deportistas, como el tenista Rafael Nadal o futbolistas de la selección, han dicho que les gustaría tener una letra para poder cantarla. En 2018, la cantante Marta Sánchez presentó una letra propia, que generó mucha polémica.
Los himnos nacionales tienen historias muy variadas. El himno más antiguo en cuanto a su letra es el de Japón, Kimigayo, cuya letra procede de un poema de hace más de 1.000 años, aunque la música es de 1880. El himno de los Países Bajos, el Wilhelmus, es considerado el himno más antiguo en cuanto a su música y letra juntas, del siglo XVI. El himno más largo es el de Grecia, con 158 estrofas, aunque solo se cantan las dos primeras. Y el de Uruguay es uno de los más largos en duración, de unos 5 minutos. El himno del Reino Unido, God Save the King, no tiene título oficial ni ha sido establecido por ninguna ley, y su melodía se usó en muchos otros países, como en el himno de Liechtenstein, que tiene la misma melodía. En Estados Unidos, el himno The Star-Spangled Banner se escribió en 1814 con la melodía de una canción de un club de caballeros inglés.
El himno de España también es muy corto: la versión breve dura unos 27 segundos, y la completa, unos 52 segundos. Hay una versión corta y una larga, y ambas pueden interpretarse según el tipo de acto.
Por qué importa. La Marcha Real es uno de los himnos más antiguos y uno de los pocos sin letra, algo que refleja la dificultad de encontrar un texto que represente a todos los ciudadanos.
DATO 8“Yesterday” es de las canciones más versionadas de la historia
Yesterday, de los Beatles, es una de las canciones más versionadas de la historia de la música popular. Se han grabado miles de versiones de la canción por artistas de todo el mundo y de todos los estilos, desde Frank Sinatra, Elvis Presley, Ray Charles, Marvin Gaye o Plácido Domingo hasta orquestas, grupos de jazz, de soul y cantantes de muchos idiomas. El Libro Guinness de los Récords la citó durante años como la canción más versionada de la historia, con más de 1.600 versiones registradas en 1986. Algunas fuentes hablan hoy de más de 2.200 versiones grabadas. Aunque el récord exacto es difícil de verificar, y otras canciones, como Summertime de George Gershwin, podrían tener aún más versiones, Yesterday es sin duda una de las más interpretadas.
Yesterday la compuso Paul McCartney, aunque, como todas las canciones del grupo compuestas por él o por John Lennon en esa época, se acreditó como Lennon-McCartney. Se publicó en 1965, en el álbum Help! en el Reino Unido. La canción tiene una historia famosa: según contó McCartney, la melodía se le ocurrió en un sueño, en la casa de su novia de entonces, Jane Asher, en Londres. Al despertar, se levantó y la tocó al piano para no olvidarla. Pero estaba tan convencido de que la melodía le resultaba familiar que durante semanas preguntó a amigos y conocidos si la conocían, porque temía haberla plagiado sin darse cuenta de otra canción. Como nadie la reconoció, decidió que era suya.
Mientras buscaba la letra, McCartney usó una letra provisional con las palabras “Scrambled eggs”, “huevos revueltos”: “Scrambled eggs, oh my baby how I love your legs…” Más tarde escribió la letra definitiva, que habla de la nostalgia por un amor perdido y por un pasado mejor. Se ha interpretado que podría estar relacionada con la muerte de su madre, Mary McCartney, que murió de cáncer cuando él tenía 14 años.
La grabación de Yesterday fue muy innovadora para los Beatles. Fue la primera canción del grupo en la que solo tocaba un miembro: McCartney cantaba y tocaba la guitarra acústica, acompañado por un cuarteto de cuerda, dos violines, una viola y un violonchelo, arreglado por el productor George Martin. Los otros Beatles no participaron. Por eso, al principio el grupo no quiso publicarla como sencillo en el Reino Unido, porque no parecía una canción de los Beatles, aunque sí se publicó como sencillo en Estados Unidos, donde llegó al número 1. La combinación de la música pop con instrumentos clásicos influyó en muchos músicos posteriores.
En 1999, una encuesta de la BBC eligió Yesterday como la mejor canción del siglo XX. Y según la organización de derechos de autor estadounidense BMI, fue una de las canciones más emitidas por radio y televisión en Estados Unidos en el siglo XX, con más de 7 millones de interpretaciones.
¿Por qué se versiona tanto? Por su melodía sencilla pero emotiva, su estructura clásica, y su tema universal, la nostalgia y el amor perdido, que puede adaptarse a muchos estilos y culturas.
Hay una curiosidad sobre los derechos de la canción: los derechos de edición de gran parte de las canciones de los Beatles fueron comprados en 1985 por Michael Jackson, por unos 47,5 millones de dólares, lo que provocó un enfrentamiento con McCartney, que había sido su amigo y quien le había aconsejado invertir en derechos musicales. Después, los derechos pasaron a la empresa Sony. En 2017, McCartney demandó a Sony para recuperar los derechos, amparándose en una ley estadounidense que permite a los autores recuperar sus derechos después de un tiempo, y llegaron a un acuerdo.
Además, la película Yesterday (2019), de Danny Boyle, imagina un mundo en el que nadie recuerda a los Beatles salvo un joven músico.
Por qué importa. Yesterday nació en un sueño y se convirtió en una de las canciones más versionadas de la historia, gracias a su melodía sencilla y a su tema universal.
DATO 7Las orquestas afinan con la nota “La”
La norma internacional fija la nota La en 440 hercios, es decir, 440 vibraciones por segundo, como referencia para afinar los instrumentos musicales. Esta nota se llama La4 o La central, la nota La que está por encima del Do central del piano. En las orquestas, antes de empezar un concierto, el oboe suele dar esa nota, y el resto de los instrumentos se afinan con ella, en ese momento en el que se oye a toda la orquesta afinando.
¿Por qué el oboe? Porque su sonido es muy claro, penetrante y estable, y se oye bien por encima de los demás instrumentos. Además, la afinación del oboe es difícil de modificar, porque depende de la construcción del instrumento y de la caña, así que es más fácil que los demás instrumentos se ajusten al oboe que al revés. Primero se afinan los instrumentos de viento y después los de cuerda. En las orquestas con piano, a menudo el piano, que no se puede afinar en el momento, da la nota de referencia.
Durante siglos, no existía una afinación estándar. Cada ciudad, cada época, cada orquesta y cada fabricante de instrumentos usaba una afinación diferente. En la época barroca, en el siglo XVIII, el La se afinaba a menudo entre unos 415 y 430 hercios, más bajo que el actual, aunque variaba mucho. Por ejemplo, en Venecia, se usaba una afinación alta, y en Francia, más baja. Esto causaba problemas a los músicos que viajaban o que tocaban con instrumentos fabricados en otros lugares.
A lo largo del siglo XIX, la afinación fue subiendo, en un fenómeno conocido como “inflación del diapasón”, porque las afinaciones más altas producían un sonido más brillante y potente, que gustaba a las orquestas y al público. Pero esto era un problema para los cantantes, que tenían que forzar la voz para llegar a las notas agudas. En 1859, el gobierno de Francia fijó por ley el La en 435 hercios, el llamado “diapasón normal”, tras consultar a compositores como Berlioz y Rossini. Muchos países adoptaron esta norma.
En 1939, una conferencia internacional en Londres propuso establecer el La a 440 hercios como estándar. En 1955, la Organización Internacional de Normalización (ISO) lo adoptó oficialmente como norma internacional, la ISO 16, que se confirmó en 1975. Aun así, muchas orquestas de hoy afinan algo más alto, a 442 o 443 hercios, como la Filarmónica de Berlín o la de Viena, porque creen que da un sonido más brillante. Y los músicos que interpretan música barroca con instrumentos históricos suelen usar afinaciones más bajas, como 415 hercios, para acercarse al sonido original.
La referencia para afinar tradicionalmente es el diapasón, una pequeña horquilla de metal inventada en 1711 por el trompetista inglés John Shore, que al golpearla vibra y produce una nota muy pura y estable. Hoy, muchos músicos usan afinadores electrónicos o aplicaciones del móvil, que detectan la frecuencia del sonido.
Hay un mito muy difundido en internet: que afinar a 432 hercios en lugar de 440 es más “natural”, “armónico con el universo” o tiene efectos curativos. Incluso se ha dicho que los nazis impusieron el 440 hercios para controlar a la población, una teoría conspirativa sin fundamento, porque la norma se propuso en Londres. Estas afirmaciones no tienen base científica: los estudios no han encontrado diferencias significativas en el efecto de la música afinada a 432 o 440 hercios, y la elección de 440 fue una convención práctica.
La afinación también varía entre culturas. La música occidental divide la octava en 12 semitonos iguales, en un sistema llamado temperamento igual, que se generalizó en el siglo XVIII y XIX y permite tocar en todas las tonalidades. Pero otras tradiciones musicales, como la música árabe, india, turca o indonesia, usan escalas con intervalos distintos, más pequeños que un semitono, llamados microtonos.
Por qué importa. La nota La a 440 hercios es una convención internacional para afinar juntos, y su historia muestra cómo la música también necesita normas comunes.
DATO 6El vinilo volvió a venderse en millones
En Estados Unidos, en 2022, las ventas de discos de vinilo superaron a las de CD en número de unidades por primera vez desde 1987, según la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA). Se vendieron unos 41 millones de vinilos frente a unos 33 millones de CD. En ingresos, el vinilo ya había superado al CD en 2020. El vinilo lleva más de 15 años seguidos de crecimiento en Estados Unidos, desde mediados de los años 2000.
Este fenómeno es sorprendente, porque el vinilo es una tecnología antigua. Los discos de vinilo de larga duración, los LP (long play), de 33 revoluciones por minuto, los lanzó la empresa Columbia Records en 1948, y los singles, de 45 revoluciones por minuto, la empresa RCA Victor en 1949. Antes existían los discos de pizarra o goma laca, de 78 revoluciones por minuto, más frágiles y con menos duración. El vinilo fue el formato dominante durante décadas, hasta que, a partir de los años 80, fue desplazado por el casete y, sobre todo, por el CD (disco compacto), que lanzaron Sony y Philips en 1982. El CD era más pequeño, más resistente, sin ruido de fondo y con mejor calidad de sonido según muchos. A principios de los años 2000, el vinilo casi desapareció, y solo lo compraban coleccionistas y DJ.
Pero a partir de mediados de los años 2000, el vinilo empezó a recuperarse. ¿Por qué? Hay varias razones. Una es el valor del disco como objeto físico: las portadas grandes, las ilustraciones, las letras, el ritual de sacar el disco de su funda y ponerlo en el tocadiscos, algo que muchas personas valoran frente a la música digital, que no se puede tocar. Otra es su sonido: muchos aficionados prefieren el sonido “cálido” del vinilo, aunque desde el punto de vista técnico, el CD y los formatos digitales de alta calidad reproducen el sonido con más fidelidad y menos ruido. Hay mucho debate sobre esto: parte de la diferencia se debe a que los discos de vinilo se masterizan de forma distinta, con menos compresión, y a la experiencia subjetiva de escuchar. También influyen la nostalgia, la moda de lo “retro”, la cultura de coleccionismo y el apoyo a los artistas, porque los fans compran vinilos como forma de apoyar a sus músicos favoritos. Iniciativas como el Record Store Day, creado en 2007 para apoyar a las tiendas de discos independientes, también impulsaron el vinilo.
Curiosamente, muchas personas que compran vinilos también escuchan música en streaming, y algunas ni siquiera tienen tocadiscos: según una encuesta de 2023 de la empresa Luminate, alrededor de la mitad de los compradores de vinilos en Estados Unidos no tenían tocadiscos, y los compraban como objeto de colección o para apoyar a los artistas. Artistas como Taylor Swift han vendido millones de vinilos, a menudo en distintas versiones con portadas de colores.
Pero hay que poner el fenómeno en perspectiva. Aunque el vinilo ha crecido mucho, hoy la gran mayoría de la música se consume por streaming, a través de plataformas como Spotify, Apple Music, YouTube Music o Amazon Music. En Estados Unidos, el streaming supone alrededor del 84 % de los ingresos de la industria musical, según la RIAA, y los formatos físicos, incluidos el vinilo y el CD, alrededor del 11 %. En España, el vinilo también ha crecido, y en 2023 superó al CD en ingresos, según la asociación de productores Promusicae.
El auge del vinilo ha tenido algunos problemas. Las fábricas de vinilo, muchas de las cuales cerraron en los años 90, no pueden atender toda la demanda, lo que provoca retrasos de meses para fabricar discos. Los vinilos son caros, y su fabricación con PVC, un plástico derivado del petróleo, tiene un impacto ambiental. Por eso algunos fabricantes investigan vinilos de materiales reciclados o bioplásticos. El casete también ha vuelto en pequeña medida por la nostalgia.
Por qué importa. El regreso del vinilo muestra que muchas personas valoran la música como objeto físico y como experiencia, aunque la mayoría de la música se escucha hoy en streaming.
DATO 5Tocar un instrumento cambia el cerebro
Estudios con técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética, muestran que los músicos tienen diferencias en algunas zonas del cerebro en comparación con las personas que no tocan instrumentos, especialmente en las zonas ligadas al oído, la motricidad fina de las manos y la memoria. Además, cada vez más estudios sugieren que aprender un instrumento puede cambiar el cerebro a cualquier edad, gracias a la plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones con la práctica.
Algunos de los descubrimientos más conocidos son estos. En 1995, un estudio del neurólogo alemán Thomas Elbert y sus colegas, publicado en Science, encontró que los violinistas y otros músicos de cuerda tenían una representación más grande de los dedos de la mano izquierda, la que presiona las cuerdas, en la corteza somatosensorial del cerebro, la que procesa el tacto, que las personas que no tocaban instrumentos. El efecto era mayor en los que habían empezado a tocar más jóvenes. También se ha encontrado que los músicos tienen, en promedio, un cuerpo calloso más grande, el haz de fibras que conecta los dos hemisferios del cerebro, lo que podría estar relacionado con la coordinación de las dos manos, según un estudio de 1995 de Gottfried Schlaug. Y diferencias en la corteza auditiva, que procesa los sonidos, y en zonas relacionadas con la memoria y la atención.
Pero hay que tener en cuenta un problema: muchos de estos estudios comparan a músicos con no músicos en un momento dado, lo que no permite saber si las diferencias se deben a la práctica musical o si las personas con esas características tienden a hacerse músicos. Para responder a esta pregunta, algunos estudios han seguido a personas a lo largo del tiempo. En 2009, un estudio de Krista Hyde y sus colegas, publicado en el Journal of Neuroscience, siguió a niños de 6 años que recibieron clases de piano durante 15 meses, y encontró cambios en su cerebro, en zonas motoras y auditivas, que no se veían en los niños que no recibieron clases. Esto sugiere que la práctica musical sí produce cambios en el cerebro.
La música también podría tener efectos en el envejecimiento. Algunos estudios sugieren que tocar un instrumento de forma habitual se asocia con una mejor memoria y capacidad de atención en la vejez, y con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, aunque los resultados todavía no son concluyentes. Un estudio suizo-alemán publicado en 2023, en el que participó la investigadora Clara James, encontró que personas mayores de entre 62 y 78 años que empezaron a recibir clases de piano durante seis meses mostraban un aumento del volumen de materia gris en algunas zonas del cerebro relacionadas con la memoria, en comparación con quienes no lo hacían. Otro estudio de 2023 de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, con más de 1.000 personas mayores de 40 años, encontró que tocar un instrumento se asociaba con una mejor memoria y capacidad de resolver problemas.
¿Mejora la música otras capacidades, como la inteligencia o las matemáticas? Algunos estudios han encontrado relaciones, pero otros no. Un metaanálisis de 2020 de Giovanni Sala y Fernand Gobet concluyó que las clases de música no mejoraban de forma significativa las capacidades cognitivas generales ni el rendimiento académico de los niños, cuando se controlaban bien los estudios. Así que conviene tener cuidado con las promesas exageradas. Lo que sí parece claro es que aprender música mejora las habilidades musicales, la percepción del sonido, la coordinación, y puede ayudar al lenguaje y a la lectura, sobre todo en la percepción de los sonidos del habla.
Además de sus efectos en el cerebro, aprender música tiene otros beneficios: desarrolla la disciplina, la paciencia, la creatividad y la expresión de las emociones, y tocar en grupo, en orquestas, bandas o coros, favorece la cooperación y las relaciones sociales.
Nunca es tarde para aprender: aunque los adultos pueden aprender más despacio que los niños, pueden disfrutar y beneficiarse de la música a cualquier edad.
Por qué importa. Aprender un instrumento cambia el cerebro a cualquier edad, y aunque no es una fórmula mágica para ser más inteligente, aporta beneficios reales para la mente y la vida social.
DATO 4La flauta más antigua conocida tiene unos 40.000 años
En la cueva de Hohle Fels, en el Jura de Suabia, en el sur de Alemania, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Tubinga, dirigido por Nicholas Conard, encontró en 2008 una flauta hecha con un hueso del ala de un buitre leonado (Gyps fulvus), de unos 40.000 años de antigüedad. Es uno de los instrumentos musicales más antiguos conocidos del mundo. Su descubrimiento se publicó en la revista Nature en 2009.
La flauta mide unos 21,8 centímetros de largo y tiene cinco agujeros para los dedos, cuidadosamente tallados, y una muesca en uno de los extremos para soplar. Se encontró rota en 12 fragmentos, que los arqueólogos reconstruyeron. Los investigadores creen que se podía tocar como una flauta, produciendo distintas notas. Una réplica de la flauta, construida por un experto, demostró que se podían producir varias notas y tocar melodías, con un sonido parecido al de una flauta dulce.
En la misma región, en otras cuevas del Jura de Suabia, como Geißenklösterle y Vogelherd, se han encontrado otras flautas de hueso de aves, como de cisne, y de marfil de mamut, de antigüedades similares. Las flautas de marfil de mamut eran especialmente difíciles de fabricar: había que cortar un trozo de colmillo curvado en dos mitades, vaciarlas y volver a unirlas con algún tipo de adhesivo, lo que muestra una gran habilidad técnica. En la misma cueva de Hohle Fels se encontró, a pocos metros de la flauta, la Venus de Hohle Fels, una pequeña figura femenina tallada en marfil de mamut, de unos 35.000 a 40.000 años, una de las representaciones humanas más antiguas conocidas. En 2017, las cuevas del Jura de Suabia fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, bajo el nombre “Cuevas y arte de la Edad de Hielo en el Jura de Suabia”.
Estas flautas fueron fabricadas por los primeros seres humanos modernos, Homo sapiens, que llegaron a Europa desde África hace unos 45.000 años, durante el periodo llamado Auriñaciense. Su descubrimiento muestra que la música formaba parte de la vida de nuestros antepasados desde hace decenas de miles de años, y que ya tenían una cultura compleja, con arte, música y rituales. Algunos investigadores han propuesto que la música pudo ayudar a los primeros humanos modernos a fortalecer los lazos sociales entre los grupos, a comunicarse y a transmitir información, lo que les habría dado una ventaja frente a los neandertales, aunque esta idea es especulativa.
Probablemente, la música es aún más antigua que estas flautas. Los seres humanos probablemente cantaban, hacían ritmos con palmas, golpeaban objetos o usaban instrumentos hechos de materiales que no se conservan, como la madera o las pieles, mucho antes. Algunos investigadores creen que la música podría ser tan antigua como el lenguaje.
Hay un objeto que ha generado mucho debate: la llamada “flauta de Divje Babe”, encontrada en 1995 en una cueva de Eslovenia. Es un hueso de fémur de un oso de las cavernas con varios agujeros, de unos 50.000 a 60.000 años, asociado a los neandertales. Algunos investigadores creen que es una flauta fabricada por los neandertales, lo que demostraría que ellos también hacían música. Pero otros creen que los agujeros fueron hechos por los dientes de un carnívoro, como una hiena, que mordió el hueso, y que no es un instrumento. El debate sigue abierto.
Otros instrumentos muy antiguos son los silbatos de hueso, las bramaderas, y unas flautas encontradas en China, en el yacimiento de Jiahu, en la provincia de Henan, hechas con huesos de grulla de hace unos 9.000 años, que todavía se pueden tocar y producen escalas de notas. En España, en la cueva de Isturitz, en el País Vasco francés, cerca de la frontera, se han encontrado muchas flautas de hueso del Paleolítico.
Por qué importa. La flauta de Hohle Fels muestra que la música acompaña a la humanidad desde hace al menos 40.000 años, y que forma parte de nuestra naturaleza.
DATO 3La música puede ayudarte a correr más
Correr con música a un ritmo adecuado puede reducir la sensación de esfuerzo y ayudar a mantener el paso, según diversos estudios de la psicología del deporte. Muchas personas escuchan música cuando hacen ejercicio, y la ciencia ha investigado por qué ayuda.
Uno de los principales investigadores en este campo es el psicólogo del deporte británico Costas Karageorghis, de la Universidad Brunel de Londres, que lleva desde los años 90 estudiando los efectos de la música en el ejercicio. Según sus estudios y los de otros investigadores, la música puede tener varios efectos beneficiosos:
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Distracción: la música desvía la atención de las sensaciones de cansancio y dolor, como la respiración agitada, el sudor o la fatiga muscular. Así, las personas perciben el ejercicio como menos duro. Este efecto funciona sobre todo con ejercicios de intensidad baja y moderada; con ejercicios muy intensos, las señales de fatiga del cuerpo son tan fuertes que la música tiene menos efecto.
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Sincronización: cuando el ritmo de la música coincide con el ritmo de los movimientos, como las pisadas al correr o las pedaladas, las personas tienden a sincronizarse con la música, lo que puede hacer el movimiento más eficiente y ayudar a mantener un paso constante. Algunos estudios han encontrado que la sincronización con la música puede reducir el consumo de oxígeno, es decir, el gasto de energía, en algunos ejercicios.
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Motivación y emoción: la música puede mejorar el estado de ánimo, aumentar la motivación y la energía, y hacer que el ejercicio sea más agradable, lo que ayuda a mantener el hábito de hacer ejercicio.
Un metaanálisis de 2020, publicado en la revista Psychological Bulletin por Karageorghis, Peter Terry y sus colegas, que reunió 139 estudios con más de 3.500 participantes, encontró que escuchar música durante el ejercicio mejoraba el estado de ánimo, reducía la percepción del esfuerzo, mejoraba el rendimiento físico y aumentaba la eficiencia en el consumo de oxígeno, aunque los efectos eran de tamaño pequeño a moderado.
¿Qué tipo de música es mejor para hacer ejercicio? Según los estudios, depende de la persona y del tipo de ejercicio. En general, se recomienda una música con un tempo de entre 120 y 140 pulsaciones por minuto (ppm) para el ejercicio de intensidad moderada a alta, que coincide con el ritmo de muchas canciones de pop y música electrónica. Para correr, algunos corredores eligen canciones cuyo tempo coincida con su cadencia, el número de pasos por minuto, que suele estar entre 160 y 180 pasos por minuto. Pero también es importante que la música guste a la persona y tenga para ella un significado emocional o motivador. Por ejemplo, las canciones de películas de deporte, como el tema de Rocky, pueden ser especialmente motivadoras.
Hay que tener en cuenta algunas precauciones. Escuchar música con auriculares mientras se corre por la calle o por carretera puede ser peligroso, porque impide oír el tráfico, las bicicletas o las advertencias de otras personas. Por eso se recomienda un volumen moderado o usar auriculares que dejen oír el entorno, como los de conducción ósea. Además, en muchas competiciones oficiales, como las carreras de atletismo de élite o algunos maratones, está prohibido usar auriculares, por razones de seguridad y porque se considera que da una ventaja injusta. En 2007, la federación de atletismo de Estados Unidos prohibió el uso de auriculares en sus carreras, aunque luego flexibilizó la norma para los corredores aficionados.
Algunos atletas de élite, en cambio, prefieren correr sin música, para concentrarse en las sensaciones de su cuerpo y en su ritmo. El keniano Eliud Kipchoge, por ejemplo, no escucha música mientras corre.
La música también se usa en la rehabilitación, por ejemplo con personas con párkinson, que mejoran su forma de caminar al sincronizar sus pasos con un ritmo musical, una técnica llamada estimulación auditiva rítmica.
Por qué importa. La música puede hacer que el ejercicio parezca más llevadero y ayudar a mantener el ritmo, aunque conviene usarla con precaución al correr por la calle.
DATO 2Los pájaros también tienen dialectos
Muchas aves aprenden su canto escuchando a los adultos cercanos, sobre todo a sus padres y vecinos, igual que los niños aprenden a hablar escuchando a su familia. Por eso, las poblaciones de la misma especie que viven en lugares distintos pueden tener cantos ligeramente diferentes, con variaciones propias, que los científicos llaman dialectos, como los acentos regionales de los humanos.
No todas las aves aprenden su canto. Las aves se dividen en dos grandes grupos según cómo adquieren su canto. En muchas especies, como las gallinas, las palomas o las gaviotas, el canto es innato: está programado en sus genes, y lo producen aunque nunca hayan oído a otro individuo de su especie. Pero en tres grupos de aves, el canto se aprende: los pájaros cantores u oscines, que incluyen alrededor de la mitad de las especies de aves del mundo, como los gorriones, los mirlos, los canarios o los ruiseñores; los loros; y los colibríes. Estos grupos desarrollaron esta capacidad de forma independiente. Aprender vocalizaciones es muy poco común en el reino animal: además de estas aves, solo lo hacen los humanos, los cetáceos, como las ballenas y los delfines, los murciélagos, los elefantes y algunas focas.
Uno de los primeros científicos en estudiar los dialectos de las aves fue el biólogo estadounidense Peter Marler, a partir de los años 60. Estudió el canto del gorrión de corona blanca (Zonotrichia leucophrys) en la bahía de San Francisco, y descubrió que los gorriones de distintas zonas, separadas por pocos kilómetros, tenían cantos distintos. Además, demostró que los jóvenes tenían un “periodo sensible” en las primeras semanas de vida en el que debían escuchar el canto de los adultos para aprenderlo bien. Si se criaban aislados, producían un canto anormal y simple. Esto se parece a lo que ocurre con los niños que aprenden el lenguaje.
El aprendizaje del canto de las aves se ha estudiado mucho porque es un buen modelo para entender cómo los humanos aprendemos a hablar. Los pájaros jóvenes pasan por una fase de “balbuceo”, llamada subcanto, en la que practican sonidos imperfectos, igual que los bebés balbucean antes de hablar. Y el cerebro de los pájaros cantores tiene zonas especializadas en el aprendizaje del canto, y genes similares a los que intervienen en el lenguaje humano, como el gen FOXP2.
Los dialectos de las aves también cambian con el tiempo, como las lenguas humanas. Un ejemplo famoso es el del chingolo gorgiblanco (Zonotrichia albicollis) de Canadá. Su canto tradicional terminaba con una serie de tres notas repetidas. Pero a partir del año 2000, en el oeste de Canadá, algunos pájaros empezaron a cantar una versión nueva, con dos notas repetidas al final. En pocos años, el nuevo canto se extendió miles de kilómetros hacia el este, hasta Ontario y Quebec, sustituyendo casi por completo al antiguo, como si fuera una moda o una canción de éxito. Así lo describió un estudio de 2020 publicado en Current Biology por Ken Otter y sus colegas. Se cree que los pájaros del oeste y del este compartían zonas de invierno, donde los jóvenes aprendían el nuevo canto.
El ruido humano también está cambiando el canto de las aves. Diversos estudios han encontrado que las aves que viven en ciudades, como los carboneros, los mirlos o los petirrojos, cantan más alto, con un tono más agudo o a horas distintas, por ejemplo, por la noche o más temprano, para que su canto se oiga por encima del ruido del tráfico, que es sobre todo de baja frecuencia. Durante los confinamientos por la pandemia de COVID-19, en 2020, cuando las ciudades quedaron más silenciosas, un estudio en San Francisco, de Elizabeth Derryberry y sus colegas, publicado en Science, encontró que los gorriones de corona blanca cantaron más bajo y con un canto de mejor calidad, similar al de los años 70.
Además, los dialectos pueden desaparecer cuando las poblaciones de aves disminuyen. Un estudio de 2021 sobre el mielero regente (Anthochaera phrygia), un ave muy amenazada de Australia, encontró que, como quedan tan pocos individuos, los jóvenes no tienen adultos de los que aprender su canto, y muchos cantan como otras especies, lo que dificulta que encuentren pareja.
Por qué importa. Las aves aprenden a cantar de sus mayores y desarrollan dialectos, un fenómeno que ayuda a entender cómo aprendemos a hablar los humanos.
DATO 1Existe una obra de silencio
En 4′33″, una obra del compositor estadounidense John Cage estrenada en 1952, los músicos no tocan ninguna nota durante 4 minutos y 33 segundos. La partitura indica que los intérpretes deben permanecer en silencio durante sus tres movimientos, que suman ese tiempo total. La “música” de la obra son los sonidos del ambiente: las toses del público, el crujido de las sillas, el viento, la lluvia, los murmullos, los ruidos de la calle. Cada interpretación es distinta, porque depende de los sonidos que haya en ese momento y lugar.
La obra se estrenó el 29 de agosto de 1952 en el Maverick Concert Hall, una sala de conciertos de madera, abierta al bosque, en Woodstock, en el estado de Nueva York. La interpretó el pianista David Tudor, que se sentó al piano, cerró la tapa del teclado para indicar el inicio de cada movimiento, la abrió al final de cada uno, y usó un cronómetro para medir el tiempo. No tocó ni una sola nota. Según contó Cage, durante el primer movimiento se oyó el viento en el exterior, durante el segundo, gotas de lluvia sobre el tejado, y durante el tercero, el propio público murmurando, hablando y marchándose. Muchos espectadores se sintieron desconcertados o incluso engañados, y la obra provocó un gran escándalo.
¿Qué quería Cage con esta obra? Quería que el público prestara atención a los sonidos que normalmente ignoramos, y demostrar que el silencio absoluto no existe: siempre hay sonidos a nuestro alrededor, y cualquier sonido puede ser música si se escucha con atención. Como vimos en otro artículo, Cage se inspiró, en parte, en una visita a una cámara anecoica de la Universidad de Harvard en 1951, una sala diseñada para absorber todos los sonidos y eliminar los ecos, donde esperaba experimentar el silencio total. Pero oyó dos sonidos: uno agudo, que según el ingeniero era su sistema nervioso, y otro grave, que era su sangre circulando, aunque esta explicación médica no es del todo precisa. Cage concluyó que “hasta que muramos habrá sonidos”.
También se inspiró en las pinturas blancas de su amigo, el pintor Robert Rauschenberg, unos lienzos completamente blancos, de 1951, en los que la única imagen eran las sombras y la luz que se proyectaban sobre ellos. Y en su interés por la filosofía zen y el budismo, que estudió en los años 40 y 50 con el maestro D. T. Suzuki, que valora la aceptación del momento presente y el azar.
¿Por qué 4 minutos y 33 segundos? No se sabe con certeza. Algunos han señalado que 4 minutos y 33 segundos son 273 segundos, y que −273 °C es aproximadamente el cero absoluto, la temperatura a la que, en teoría, cesa todo movimiento de las partículas, una especie de “silencio” térmico. Pero Cage nunca confirmó esta interpretación, y dijo que la duración de cada movimiento la decidió en parte por azar, usando el I Ching, un antiguo libro chino de adivinación.
4′33″ es una de las obras más polémicas y debatidas de la música contemporánea. Para algunos, es una obra genial que cambió la forma de entender la música y el arte, y amplió la idea de lo que puede ser una obra musical. Para otros, es una provocación o una broma sin valor. Sin embargo, es una obra muy influyente, que abrió el camino a movimientos artísticos como el arte conceptual, el happening y el grupo Fluxus, y a la música experimental y ambiental.
La obra se sigue interpretando hoy, en versiones para piano, orquesta o cualquier instrumento. En 2004, la Orquesta Sinfónica de la BBC la interpretó en un concierto retransmitido por radio, lo que creó un problema técnico: el sistema de emergencia de la radio de la BBC, que detecta el silencio prolongado, podría haberse activado, y los técnicos tuvieron que desactivarlo. En 2010, un grupo de músicos británicos organizó una campaña para que 4′33″ llegara al número 1 de las listas de ventas en Navidad.
Cage fue un compositor muy innovador en otros aspectos: inventó el piano preparado, en el que se colocan objetos, como tornillos, gomas o trozos de madera, entre las cuerdas del piano para cambiar su sonido, y usó el azar para componer. Y como vimos en otro artículo, su obra ORGAN²/ASLSP se está interpretando en Alemania durante 639 años.
Por qué importa. 4′33″ invita a escuchar los sonidos que normalmente ignoramos, y demuestra que el silencio absoluto no existe, una idea que cambió la forma de entender la música.
Resumen de los 10 datos
- Existe una obra de silencio.
- Los pájaros también tienen dialectos.
- La música puede ayudarte a correr más.
- La flauta más antigua conocida tiene unos 40.000 años.
- Tocar un instrumento cambia el cerebro.
- El vinilo volvió a venderse en millones.
- Las orquestas afinan con la nota “La”.
- “Yesterday” es de las canciones más versionadas de la historia.
- El himno de España no tiene letra oficial.
- La guitarra eléctrica se popularizó en los años 30.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué se afina en La 440?
Es la frecuencia estándar internacional para afinar instrumentos.
¿Qué es 4′33″?
Una obra de John Cage en la que los músicos no tocan; la música es el sonido ambiente.